Paradise City 0.3
WHERE THE GRASS IS GREEN AND THE GIRLS ARE PRETTY
May
24.
Comentarios desactivados en Cogersela con Pinzas
Categoría: ayuntamiento

No hay peor censura que la propia. Vaya por delante. No quiero poner un “pero”. Es un pero incómodo, de esa clase de conjunciones que anticipan una larga parrafada de farragosas justificaciones y que acaba con un silencio incómodo, tanto para tí como para tus interlocutores. Y con un único pensamiento en tu cabeza: “Mierda de jardín en el que me he metido.

Censura

Los tiempos cambian. Ahora todo tiene que ir pensado, meditado, corregido y repensado para intentar evitar que alguien se sienta ofendido. Con lo cual, opiniones válidas o que aportan un punto de vista diferente, no pueden expresarse porque (por ejemplo) puede ser posible que un señor que vive en una cabaña aislado de todo y de todos, pero con acceso a internet, se haya enterado y exprese su descontento porque no se le respeta.

Las opiniones,  las discusiones, el intercambio de ideas forma parte de lo que yo entiendo como una sociedad sana. Podemos no estar de acuerdo, que para gustos están los colores. Pero que a mi me guste el azul y no el verde como mantiene otra persona no debería ser motivo para que, primero, se me califique, después se me señale y por último, se me invalide como individuo. Se está consiguiendo que nadie se exprese en público, porque nadie es capaz de ponerse en lugar del otro. Las tertulias quedan reservadas a entornos muy íntimos por temor a que un pensamiento levante ampollas o bien, se banalizan en teatros mediaticos donde todo se lleva al extremo, con la carga de histrionismo que eso conlleva.

Evidentemente, hay ideas que no se sostienen. Lamentablemente, como digo, en vez de razonar, se pasa al ataque personal conllevando la anulación de la persona del interlocutor. Dado que piensas esto, el resto de tus ideas no me interesa y no pienso rebajarme a discutir contigo. Y por lo general, para añadir más leña al fuego, este razonamiento anterior funciona en las dos direcciones. Empatía nula, nadie se pone en el lugar del otro. Con lo cual, además, tenemos a dos personas cabreadas.

Cuando se dice que es más lo que nos une que lo que nos separa, deberíamos pensar que la civilización avanza en base a gente que piensa de diferente manera y es capaz de salirse de la norma establecida. Y esta sociedad se está dirigiendo peligrosamente, en mi opinión, hacia un destino muy timorato. No expresamos lo que deseamos para evitar que se nos señale. Y quien tiene la voluntad de comunicar su opinión, enseguida es tachado de extremista. ¿Qué es lo que ocurre? Que al ser precisamente estas personas las únicas que comunican un mensaje, al final nos encontramos polarizados entre quien apoya estas ideas y el resto. Quienes, por no meterse en esta dinámica de anulación del individuo, no dicen nada por seguir en el rebaño y que no se les señale como diferentes. Actitud percibida por los emisores y partidarios del mensaje inicial, quienes la interpretan como apoyo y renuevan el mensaje con similares o argumentos más radicales.

Con lo que al final, o estás muy motivado y te importa una mierda lo que digan de tí, o te cortas a la hora de emitir una opinión en un círculo amplio en el que no hay confianza. A medida que lo reduces, puedes emitir opiniones, más o menos vehementes a medida que cierras la confianza. Pero desde luego, no lo harás en un foro público como puede ser Internet.

Y mira que no es por falta de temas. Cualquier portada de períodico te da cuatro o cinco. Días de discusiones por titular.


May
17.
Comentarios desactivados en Una de Series: El Cuento de la Criada
Categoría: jolibú, tv

Maduras. Te siguen gustando las pelis Marvel de ostias como panes y con explosiones que hacen que la Segunda Guerra Mundial parezca una fiesta de guardería. Pero de cuando en cuando, y mientras las otras cosas que te gustan (Mr. Robot, Billions, etc..) van generando sus ciclos y sus contenidos, con algo tendrás que pasar el tiempo. Y a M le recomendaron esta serie.

El Cuento de la Criada

Inspirada en un relato de Margaret Atwood, la historia se centra en una “criada”, una mujer que ha sido colocada en un hogar de un alto dirigente de una teocracia que ha conseguido tomar el poder en Estados Unidos. La “criada” recuerda, a base de flashbacks, los acontecimientos que dieron paso a la situación actual, mientras se descubre, en el presente, que una “criada” es una mujer cuyo único objetivo es ser violada sistemáticamente durante sus días fértiles del periodo con el objetivo de proporcionar un heredero a los dueños de la casa en la que es acogida. Por ello, las criadas cambian su verdadero nombre al patronímico del señor de la casa. DeFred, en el caso de la protagonista.

Bueno, démosle una oportunidad. Las distopías son interesantes. 10 episodios de la primera temporada despues, esta serie me provoca un mal humor sordo. Eso a mi. A M tuve que calmarla varias veces diciendole que es una ficción y que no hay que tomarselo tan a la tremenda. Las razones son claras y muy variadas: la primera es que está maravillosamente bien cuidada y producida, no reconoces la situación inicial de DeFred hasta que ves cuatro o cinco flashbacks, donde te das cuenta de que no solo las criadas son el último escalón en el sistema de castas que han diseñado en este nuevo país que ahora se llama Gilead. De hecho, de las criadas podría decirse que gozan de cierto grado de respeto y veneración, pero que todo el sexo femenino ha sido sistemáticamente “desempoderado”, humillado, subyugado, despojado de derechos (como trabajar o poseer dinero y propiedades) y están sometidas totalmente a una estructura de poder absolutamente machista.

Pero la intrahistoria de las criadas pierde todo su encanto cuando ves el acto al que se ven forzadas y por el que todavía se las consideran relativamente útiles: debido a un problema de fertilidad a escala mundial, todas las criadas son mujeres fértiles colocadas en hogares donde el matrimonio no ha dado frutos; una vez allí, debido a una interpretación extremista de un versículo de la Biblia, el dueño de la casa y su esposa realizan un ritual donde se viola a la criada para que el fruto de esa relación pase a ser el descendiente de la pareja de “señores”. Y no SON unaS escenaS precisamente bonitaS o relajadaS. Nadie está a gusto y esa sensación se traslada al espectador.

No, no es una historia bonita, no hay ningún rayo de esperanza. Todo está controlado, una palabra a destiempo conlleva un castigo, un comportamiento inadecuado te hace desaparecer. DeFred/June muestra el paralelismo de la situación actual con su historia anterior, cuando estaba casada y tenía una niña, y como todo se perdió el día que le separaron de su marido y su hija. Estas son las cosas que realmente pedimos a un entretenimiento, que nos haga sentir cosas.

Y aquí estamos, a puntito de empezar con la segunda temporada para seguir con la sucesión de desdichas de DeFred. Altamente recomendable.


May
08.
Comentarios desactivados en Analiticas
Categoría: tecno

A cuenta del escándalo liado con el tema de la privacidad en Facebook y el uso de datos privados, quiero dejar mis dos céntimos. Expertos hay (y muy buenos) que ya han emitido una opinión. Yo solo pretendo quitar alguna venda a quien todavía no se haya caído del guindo.

En navegación web, TODO está monitorizado. Cualquier dominio con el script de Google Analytics genera una cantidad de información aberrante. Categorizada, filtrada y con unas herramientas de conversión apotorrantes. Y estoy hablando de la versión gratuita. Acojona bastante el hecho de que si todo eso es lo que se oferta gratuitamente, la versión de pago tiene que ser el sueño de cualquier gobierno dictatorial distópico (o de un psicópata). Pero estamos hablando de navegación orgánica: seguir clicks entre búsquedas, dominios … enlaces, al fin y al cabo.

Los habituales del lugar ya conocen mi opinión acerca de las redes sociales y sobre Facebook en particular: no voy a abundar en ello. En su lugar, voy a ejercer de abogado del diablo y voy a defender que al usar su plataforma, has aceptado vender tu alma, tus datos y toda tu actividad. ¿Cuando? En la primera pantalla que aparece con todo el chorro de acuerdos legales QUE NADIE SE LEE. Por ese lado, ellos están cubiertos. El problema pasa a la persona que supuestamente ha leído todos esos textos legales y, una vez informado, ha pulsado en el botón Aceptar, dando a entender que está de acuerdo con todo lo expuesto.

Y a partir de ahí has vendido tu alma. Todo. (Espera, debe existir algún marcado que resalte esta palabra de un modo especial). Repito. TODO lo que hagas, busques, interactues o simplemente, pases el ratón por encima, genera datos. Esos datos ya no son tuyos: entran en el motor de analíticas propio de Facebook para que seas etiquetado y categorizado. Ahí es donde viene el meollo de la cuestión: Facebook es gratuito para el usuario, y con la excusa de proporcionar una plataforma online donde puedas ver qué hacen tus amigos, los famosos, eventos en directo o donde puedas bichear en la vida de los demás, la plataforma empresarial se nutre de vender publicidad en base a sectores objetivos filtrados maravillosamente con un volumen masivo objetivo de colocación del anuncio.

La publicidad ha cambiado. Antes una agencia o un publicista intentaba colocar anuncios en prensa, televisión o radio intentando abarcar todo o abarcable: horarios de prime-time o publicidad encubierta en programas de éxito. No había target; el objetivo era tirar la red y ver si se pescaba algo. El retorno (feedback) era una cosa hasta de mala educación: solicitabas una encuesta anónima una vez que el producto se hubiese adquirido, dando gracias hasta el vómito por la gentileza que el cliente hubiese tenido. Estamos hablando de los tiempos de “Farmacia de Guardia” o, si nos ponemos especialitos, “Mad Men”. Un fabricante invertía en publicidad a ciegas: no tenía manera de saber qué retorno de inversión tenía.

Los tiempos son otros. O han cambiado, en las inmortales palabras de los Celtas Cortos. Ahora, cada céntimo de euro invertido en marketing digital tiene retorno. No hay inversión ciega, no existe salto de fe. Todo está monetizado, segmentado y analizado. Lo peor de todo, es que el usuario final, quien únicamente usa la herramienta como manera (relativamente) inocente de mantener contacto con otros usuarios, y que realmente es la moneda de trueque en todo este entramado de analiticas, dicho usuario final no percibe ninguna compensación por el uso que se hacen de todos sus clicks, vistazos y demás actividad. El viejo refrán internetero de que “si algo es gratuito es porque es quien lo usa es el producto” viene a mi mente cada vez que veo uno de estos jaleos.

Zuckerberg no ha pedido perdón. Zuckerberg (y Facebook) han sido llamados a declarar simplemente como toque de atención. Que nadie se equivoque. No ha habido multa (de momento), no ha habido propósito de enmienda real. Lo que ha ocurrido con una empresa que pagaba a Facebook por jugar con datos para decantar elecciones es, simplemente, que les han pillado. Nadie dice que en ese momento concreto (o ahora mismo, ya puestos) no haya otras 100 empresas (o más) haciendo las mismas guarrerías o peores. Lo mejor que se puede hacer, ahora que la venda puede que se le haya caído a alguno, es dejar de usar estas redes sociales. Parece una tontería, pero de nuestros hábitos de navegación se pueden inferir muchos datos personales y privados por los que estas empresas ganan una pasta gansa. Datos que nunca proporcionarías si te los pidiesen directamente cara a cara.

Largo, pero tenía ganas. A pastar.


Abr
30.
Comentarios desactivados en Una de Cine: Ready Player One
Categoría: jolibú, recreativos

Vale, no es el estreno reciente del año. Pero dado que #ThanosDemandaTuSilencio, cualquier referencia/spoiler a Vengadores: La Guerra del Infinito está vetada y quiero seguir con la broma. Por ello, aunque a regañadientes, y bastante tarde para lo que viene a ser un estreno, voy a atizarle a gusto a la última pelicula de Spielberg.

Vaya por delante que me declaro fan absoluto del libro de Ernest Cline: una búsqueda épica dentro de un mundo virtual donde las referencias a la cultura pop de los 80 y 90 son la manera de vivir y evadirse de una realidad deprimente: el creador de dicho mundo virtual fallece y deja un testamento online donde plantea una serie de retos con la promesa de proporcionar el control de su empresa (y, en suma, del mundo virtual que gestiona) a quien supere dichas pruebas. Este es el resumen de la parte común entre libro y película: un protagonista anónimo pone en antecedentes el mundo y la aplicación y por casualidad, descubre la manera de completar el primer reto. Y de ahí, se siente en la obligación de completar el resto de pruebas, ya que una malvada corporación desea hacerse con el control del, hasta el momento, libre entorno.

El libro es una joya. La adaptación a la pantalla ha sido realizada por el mismo Cline y a los mandos se encuentra el mismísimo Spielberg. Todos los ingredientes son buenos, pero, en mi opinión, el resultado es insulso. Un quiero y no puedo. Un uso forzadísimo del tiempo para resolver toda la trama en tres días, cuando en el libro se tardan años. Una nula profundidad en temas coyunturales del mundo virtual (economía, educación, … ) y una reescritura completa de las pruebas en sí misma (ninguna coincide con las descritas en el libro) me hacen resoplar cuando rememoro la película.

A ver, es Spielberg y eso se nota: la historia es sólida a pesar de las escasas coincidencias con el relato literario. Visualmente es una pasada técnica y hay referencias a trote y moche a la cultura pop. Principalmente a cine y videojuegos  (¿cuanto habrán pagado CapCom y Blizzard para que sus personajes aparezcan en primera fila?).

Pero es que el libro era mucho más que eso: anime, manga, aventuras gráficas clásicas, … un viento de originalidad y una obra necesaria en cualquier estantería de cualquier persona a la que le guste la fantasía y las búsquedas épicas. ¿La película? (Y mira que me fastidia escribir esto del bueno de Steven…) Para pasar el rato. Fin.


Abr
25.
Comentarios desactivados en Los Sonidos del Silencio
Categoría: ayuntamiento, cohetes

Desde enero sin escribir. Y no es porque no haya tenido cosas que escribir. Simplemente se me han juntado varias cosas. Una de ellas motivaba que mis deseos de ponerme delante de un ordenador al llegar a casa fuesen nulas. Primer resentido, el blog. Del resto de asuntos que me ocupan, paso a comentar dos de ellas.

La primera es que vuelvo al maravilloso mundo de la autonomía. No asustarse. La idea es que sea un estado intermedio que no se dilate demasiado en el tiempo. Iré contando. Mi desempeño anterior daría para un libro, pero por resumirlo en pocas líneas, mucho mamoneo, demasiada mierda no informática en el salseo diario, sueldo justito y 3 horas de desplazamiento todos los días. Lamento haber dejado a unos compañeros maravillosos con los que espero encontrarme en el futuro, pero este ha sido un cambio a mejor. Y prometo novedades en este aspecto.

La segunda cosa: Esta es una foto del pedido que acaba de llegarme.

Si, queridos.

Parece que M y yo vamos a aumentar la familia: Ella, Neska, lo que sea que está en el horno y yo.

Dos apuntes acerca de este hecho: Si, he dicho “lo que sea que está en el horno” y no falto a la verdad. Yo no lo quiero saber hasta que de verdad el saberlo sea inevitable. Todo va bien, no hay ninguna malformación y es lo único que me importa. Si es chico o chica es totalmente secundario. El otro apunte es que casi todo el mundo me pregunta que a ver qué tal lo llevamos.

Yo estoy acojonado.

Basicamente por el hecho de que a estas alturas de mi vida no sé cuidar de mí mismo, como para tener al cargo a una criatura.

Todo el mundo me responde que es una cosa que sale natural y que una vez metido en el sarao, todo va fluyendo. Pero en el momento actual, y más, despues de haber visionado “Mira lo que has hecho” (Berto Romero, lo mejor que he visto en televisión en los últimos… bueno, lo mejor que NUNCA he visto) solo tengo miedo.

En octubre empieza una nueva vida. Y con ella, una nueva etapa en la mía.

(Sé que siempre lo prometo, pero esta vez espero retomar la periodicidad de una vez por todas. Gracias por vuestra paciencia)



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