Paradise City 0.3
WHERE THE GRASS IS GREEN AND THE GIRLS ARE PRETTY
Abr
03.
Comentarios desactivados en Síndrome del Impostor
Categoría: ayuntamiento

Ando despistado. No muy enfocado en algo en concreto. Como si mi mente estuviese vibrando en varias direcciones, dispuesta a escapar hacia una de ellas. Tengo un cambio muy gordo en mente y este implica la confianza de otras varias personas. Confianza con la que cuento y que se me ha comunicado por activa y por pasiva.

Impostor

Y es aquí donde mi puta pequeña cabecita vuelve a lo suyo: no me considero digno de nada, simplemente intento hacer lo que sé lo mejor que puedo. No es humildad. Hete aquí que la sensación está clínicamente documentada: Síndrome del Impostor

Alucino.

Resulta que hay un trastorno psicologico para definir mi estado mental: fenómeno psicológico en el que la gente es incapaz de internalizar sus logros.

Qué cosas.


Mar
29.
Comentarios desactivados en Una de Series: Billions
Categoría: tv

Últimamente, dejando a un lado mis queridos temas freaks/ciencia ficción, le estoy dando con saña y gusto a dos series: Arma Letal y Billions. La primera no tiene más allá que la recuperación del formato de las “buddy-movies” en la que todo vuela por los aires. Pero qué queréis que le haga si uno es así de simplón.

Billions es bastante más que eso. Cuando empecé con la primera temporada, te deslumbra por la facilidad que el dinero se utiliza. Y temporada y media después, comprendes que el dinero no es más que una herramienta y que la serie pivota unicamente sobre el poder. Que proporciona dinero para conseguir poder sobre otras personas.

No es una historia moral. Cuando los egos del fiscal del distrito sur de Nueva York (es decir, Wall Street y la zona donde es más posible que ocurra un delito económico) y del presidente y fundador de una compañía especulativa de inversión de capitales chocan, las vidas de esas dos personas y de quienes les rodean se ven afectadas por las decisiones que ambos dos toman con el fin de putearse mutuamente. Más cuando la esposa del susodicho fiscal trabaja como psicóloga de plantilla para la empresa del millonario.

No hay personaje “bueno”. No bueno en la diferencia moral de, por ejemplo, Luke y Darth Vader. Chuck Rhodes y Bobby “Axe” Axelrod son autenticos bastardos hijos de puta cada uno en su campo. Uno, bailando en el delicado equilibrio del sistema legal norteamericano y el otro, en la jungla bursátil. El otro, haciendo malabares entre hacer lo que le da la puta y real gana bordeando la línea del delito y el uno, conseguir que la impunidad de Axe (y demás gente similar a él) sea castigada, no ya como trabajo, sino en el punto de la obsesividad y persecución personal.

Y esta es la presentación de la serie. Cada episodio se convierte en un desfile de triquiñuelas y artimañas de las que, por lo general, uno de los dos protagonistas sale vencedor sobre el otro. Perdiendo algo por el camino. Principalmente alguna relación personal que más adelante se convertirá en algo sobre lo que el contricante basará su estrategia ganadora en un futuro episodio.

Ya digo que nadie espere ver comportamientos ejemplarizantes. Personalmente, he simpatizado más con Chuck durante la primera temporada, pero el comportamiento de este para con su equipo en lo que llevo de segunda me ha hecho ponerlo a la misma altura moral que Axe. Y mi expresión favorita cada vez que veo un episodio es “Qué hijo de puta“. Para cualquiera de los dos. Quizás, en cierto modo, el personaje más decente (y está por ver el momento en el que cambie, porque no puede ser que siempre sea el saco de los golpes el mismo) es el de Wendy Rhodes, mujer del fiscal, siempre en medio de las jugarretas entre su marido y la persona que paga su nómina en base a su profesión.

Lo mejor de la serie son las actuaciones. Damian Lewis (Homeland, Band of Brothers) presta su inescrutable expresividad al retorcido Axe, un millonario a base de comprar acciones baratas y venderlas caras, sin importar qué, cómo o a quien se lleva por delante. Teniendo información privilegiada, a poder ser. Paul Giamatti (San Andreas, El Ilusionista) es el sibilino Rhodes, el fiscal que desea convertir su persecución personal de Axe en el ejemplo de lo que ocurrirá a todos aquellos que posean ventaja ilegal en el mercado bursátil, hasta tal punto que no le importará poner en riesgo la lealtad de su equipo o, incluso, su matrimonio. Maggie Sif (Sons of Anarchy) es Wendy Rhodes, la psicóloga de Axe Capital y esposa de la persona que está rastreando los trapos sucios de esa empresa, siempre entre la espada y la pared de la fidelidad a su marido y el secreto profesional (junto a la lealtad hacia quien le paga). Y más en segundo plano, Malin Akerman (Espectro de Seda en Watchmen) como Lara Axelrod, mujer de Axe, haciendo de choni macarra venida a más, ya que contrajo matrimonio antes de que llegase la riqueza y que cada vez que demuestra que a su familia no se le mangonea, alguien acaba muy jodido.

Temporada y media de serie (bendito Fusión) y como digo, de lo mejorcito actualmente en parrillas. La pregunta que me hago, como en todos estas situaciones, es si tendrá un final a la altura o la estirarán como un chicle. Ahora mismo, está en el mejor momento. Egos hinchados difuminados entre lo personal y lo profesional. Y sé que hay una tercera temporada en camino. Pero prefiero un final digno a una trama enrevesada, sosa y sin sentido.


Mar
24.
Comentarios desactivados en 38 Órbitas
Categoría: ayuntamiento

Todo permanece hasta que cambia. La gran rueda sigue girando. Puedo tirar de tópicos una y mil veces. Pero no. Un año más. Un cumpleaños más. En retrospectiva, una serie de cambios que ya veremos como acaban. Para bien o para mal, ya se verá.

Pero como cumpleaños, uno más. Nada especial ni fuera de lo común. Una celebración familiar, mucho frikismo (camisetas, DVDs y comics) y poca gaita más.

El problema es que he tenido cierto asunto familiar serio. Nada definitivo, pero un primer toque de atención complicado de lo que viene siendo la condición humana. Un asunto problemático para una persona cercana a mí y un asunto problemático para otras personas que rodean a ese primer eslabón de la cadena.

Y el tema es que han venido rodadas una serie de situaciones en las que no quieres ponerte. Una de las cuales me ha hecho enfrentarme al hecho de que envejezco. Sé que suena bastante dramático, pero el encontrarte enfrente de tí a una versión tuya cuarenta años mayor me ha supuesto un bajón bastante serio en lo que se refiere a autoestima y perspectiva de futuro. Y como siempre, primer afectado, el blog.

No he tenido ganas de actualizarlo hasta aclarar un poco mi panorama mental. Afortunadamente, cuento con una costillita que no me la merezco, comprensiva, atenta y cariñosa. Y también cuento con una serie de personas a las que veo menos de lo que quiero, pero que nunca defraudan porque siempre están ahí.

Esos son los verdaderos regalos que la vida va poniendome en el camino, no los DVDs ni los comics ni las camisetas freaks.

Actualizaré pronto, prometo. Algo con chicha, espero.


Feb
15.
Comentarios desactivados en Educación Telefónica
Categoría: ira

Con el advenimiento de los smartphones, ultimamente estoy asistiendo a un fenómeno curioso y enervante al mismo tiempo: La gente descuelga y se pone a hablar a grito pelado. Esto nunca ha sido nada novedoso. La falta de educación de esta sociedad no es algo que me sorprenda a estas alturas. Voy más allá, a la novedad que han traído los smartphones: la capacidad de poner el modo altavoz para el interlocutor. Con lo cual, tú y medio autobús (o vagón de tren o metro o similar) no tenéis más huevos que tragaros una conversación que ni viene a cuento ni interesa.

Es una falta de educación, se mire por donde se mire. No estoy hablando de que los espacios comunes sean como bibliotecas o lugares de culto o recogimiento, no. Es simplemente que ni yo ni nadie tiene que enterarse (verídico) de “en que balda del frigorífico están los canelones de ayer“. O, rizando el rizo, (verídico también) cuando tuve que compartir viaje en tren con una tronista de HMYV que volvía a casa después de grabar un programa y tenía que contarle a su amiga del alma “quefuertequefuertequefuertetía” lo ocurrido durante esa grabación.

No digo que no lo cuentes, solo que no es el sitio ni el lugar. Y está visto que asesinar con la mirada no funciona. He decidido combatir el fuego con el fuego: a partir de ahora, si alguien empieza una conversación de ese tipo (altavoces puestos y berridos dentro de un radio aproximado de 3 metros) soy capaz de sacar yo mi móvil y empezar una conversación ficticia con un amigote imaginario hablando de estupefacientes, secreciones corporales o heridas supurantes. O qué leches. TODO a la vez. Y que me mire como quiera.

Siempre pongo el mismo ejemplo. Y es que en mi nunca suficientemente recordado periplo japonés, veías a un nativo en el tren recibir una llamada de teléfono, ponerse rojo de vergüenza, descolgar, disculparse en un susurro inaudible con su interlocutor, colgar la llamada y levantarse de su asiento, pidiendo perdón al resto del vagón, para irse a la plataforma (puerta de acceso al vagón) y allí, llamar a quien ha colgado para hablar, en tono sosegado y sin alteraciones, con la persona a la que había colgado. Yo solo podía alucinar. Porque no fueron ni dos ni tres personas. (*) Les hubiese aplaudido. Y ahora, con la fauna local, lamento no haberlo hecho.

(*) Que los japoneses necesitan una inyección de alegría y de ganas de vivir no lo dudo. Pero que en educación social nos llevan eones de ventaja es de recibo comentarlo. Ellos necesitan un poco más de aquí y nosotros un poco más de allí.


Feb
06.
Comentarios desactivados en Fuego Amigo 1: Champiñón
Categoría: alcantarillado

Maqui, May, mirad que cosa más curiosa.

Champiñón se acerca por el rabillo del ojo. Todavía no manejo bien la jerarquía en el curro y dejo que Maqui otorgue la importancia necesaria a la petición. Por supuesto, nada de parte, nada de ticket, nada de educación cuando estamos atendiendo otro problema. Different place, same shit.

Fuego Amigo

Dime, Champiñón.

Mira.

Se agencia un PC, se loguea, abre internet (para ella y para el más del 80% de los lusers del chiringuito, abrir internet es pulsar el acceso rápido de Edge) y va describiendo sus acciones.

Abro internet, me voy a imagenes, busco cualquier cosa, la encuentro y cuando le doy a la imagen en cuestión para verla en grande, bloqueo el ordenador.

Efectivamente. La chica, con todo su cuajo, abre Edge, se mete en imagenes de Bing, introduce un término de búsqueda cualquiera y en el listado de resultados, escoge una imagen cualquiera. Y catapum. PC tostado. Frito. Me lo cuentan y no me lo creo.

Y claro, tenéis que entender que yo estas cosas las necesito para trabajar. Lo he intentado en varios ordenadores y todos los bloqueo.

Mi interés, que hasta ese momento se había mantenido en el estado de “Anda, mira, qué curioso…” se convirtió en un “PERO QUÉ COJ****S?!“. Esta personaje debe tener por hobby comprobar la tolerancia al dolor en genitales. Ajenos. Bloquear puestos por hacer mal las cosas. Miro a Maqui, movemos la cabeza en un movimiento de negación casi imperceptible y nos volvemos. Empiezo a hablar sin haberme girado por completo…

Mira, Champiñón… por lo que vemos, esto tiene pinta de ser un problema de la combinación de W10, Edge y Bing. Lo que tienes que hacer es…

Enmudezco de repente. Champiñón se ha desvanecido dejándonos (o por lo menos, dejandome a mi) con la sensación de haber amanecido en una novela de García Márquez. Realismo mágico 100%. No sé si ha sido una aparición. Miro a Maqui, quien, más acostumbrado a esto, se ha girado y ha seguido con la tarea que Champiñón ha interrumpido. Suspiro, saco el móvil y le escribo. No estamos solos, mi cabreo va en aumento a cada momento y no es plan de montar una escenita.

“Y COGE Y SE PIRA! (icono de cabreo)”

Maqui saca su movil, lee mi línea y suspira. Terminamos lo que teníamos que hacer y cuando vamos volviendo a nuestra cueva, me cuenta.

“Tienes que tener en cuenta que aquí la gente no quiere aprender.”

Coño, no es aprender. Contesto. Es un procedimiento para evitar que Champiñón, o quien sea, vaya bloqueando PCs. Algo tan simple como utilizar Chrome o Firefox y Google Images en vez de esa combinación tan tóxica ( bug documentado hace tiempo a M$, por cierto). Y que, de no haberse ido así de sopetón y sin avisar, ya lo tendría solucionado.

“De todos modos, habrá que enviar una circular a todo el mundo para que no hagan eso.”

Que si, perfecto. Vuelvo a replicar. Pero que me toca soberanamente los huevos que nos haya interrumpido una tarea para reportarnos esa mierda, que sepamos al segundo cero cómo solucionarlo y que no tenga, ya no la paciencia de quedarse, sino los santos cojones de pirarse como un puto fantasma. Porque seguirá haciendo que los PCs fallen como escopetas de feria. Y los reinicios de W10 en un Intel Core Duo II (el PC por defecto en la organización) podrían ser aceptados por Oficina Internacional de Pesos y Medidas como nueva unidad de tiempo superior al eón.

“Pan nuestro de cada día.”

Sentencia al fin Maqui. Ya lo dije. Trincheras Informáticas día si, día también.



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