
No hay peor cosa que tragarse un sapo y encontrarte un desprecio. No, que nadie se alarme. Hoy no hay drama de ninguna clase. Estoy tranquilo y por primera vez en mucho tiempo, relajado y tranquilo. He cerrado un círculo de mi vida que llevaba mucho tiempo abierto. Siete años largos, que se dice pronto.
Pero hoy, por razones que no vienen al caso, y desde luego que sin esperarlo, he tenido la ocasión de dar carpetazo a una circunstancia. Que hacía tiempo que me daba lo mismo. Pero nunca está de más demostrar que las cosas se superan. Y punto. como he dicho antes, he tenido que comerme un sapo, que ni puta gracia. Pero para avanzar hay que ceder.
Y esto es lo que me ha sentado… no. No me ha sentado mal. He recibido la confirmación de que un desprecio es lo que merezco por ello. E insisto, no me ha sentado mal. Indiferencia. Me he demostrado a mi mismo que la circunstancia la he superado. Que la actitud que me he encontrado ha sido de mentalidad de 13 años no es mi problema. Yo lo he superado. Mi actitud ahora es diferente. He hecho por abrirme. Por solucionarlo.
Esta noche voy a dormir muy bien. Ya sabes donde encontrarme. Yo he hecho lo que debo. Y no pienso mover ni un dedo más. Porque una cosa es hacer las cosas bien, cerrar círculos y otra muy diferente es humillarme. Que la temperatura haya bajado 20 grados más cuando nos hemos despedido no ha sido porque yo haya querido. Y más, después de dar un paso adelante con la mano tendida. Estoy muy cansado de orgullitos y de mamonadas. Porque yo tambien los tengo.
Y si me los he tragado, es porque he superado la circunstancia que los generó. Si tu no, tú verás. Pero no pienso darle más vueltas. Yo no. Si quieres volver a mi vida, tendrás la bienvenida que te corresponde. La del hijo pródigo. Sin rencores. Sin mirar atrás. Pero el camino que has tomado hoy no es el correcto.

No sé como lo hago, pero la semana laboral antes de irme de vacaciones acaba conmigo. No ando excesivamente estresado, pero las cosas que me surgen son para ya, ya, ya y eso agota. Por lo pronto, llevo dos semanas durmiendo fatal e inflandome a cafés como si no hubiese mañana. Hoy, en teoría, tenemos día light y a las 15:00 todo el mundo está obligado a marcharse a casa, pero el hecho de madrugar y plantarme en la ofi me ha sentado como una patada en los genitales.
Más si cabe porque es precisamente cuando estoy dormido profundamente y descansando cuando me tengo que levantar, con lo cual esta semana tengo un objetivo claro: En la medida de lo posible, dormir todo lo que pueda y quitarme el café y derivados de la cafeína. Lo necesito. Por cierto, mi plan es salir mañana por la mañana tranquilo y sin presión hacia Bilbao y pasarme esta semana por Bilbao. Si no te he informado del plan y/o te apetece quedar y vernos, avisame. Cualquier medio vale: Email, Telefono, tam-tam, …

Ya sabéis lo que toca. La Navidad no es la época del año en la que mejor me siento. No por mi. Por el resto de la sociedad. Afortunadamente, tengo inculcados una serie de valores que hacen que si, esta fiesta sea especial por lo que representa para otras personas, pero no del todo para mi. No me dejo una paga extra en cenas. Quedo con quien quiero. No me doy caprichazos en Navidad que no me puedo dar el resto del año.
Y es por eso que no entiendo el afán consumista de todos los años y más con la que está cayendo. Todo el mundo en las calles. Todo el mundo en las tiendas. Todo el mundo comprando. ¿Pero comprando qué? ¿No hay nada que se compre ahora que no se pueda comprar dentro de quince días? ¿REALMENTE es TAN necesario regalar nada en estas fechas que no se pueda hacer a partir del 9 de enero?
Compromisos. Esa es la palabra. Todo el mundo los tiene y nadie se libra. Ni siquiera yo. Evidentemente. Por primera vez en mi vida, voy a cenar a casa de otra familia en Nochebuena. Y voy porque, aún habiendo protestado con que es un jaleo, que nos vamos a juntar 10, que hay que organizar una infraestructura de transporte e intendencia que ríete de tú de Patton, iré porque a pesar de todo ello, esta parte de la familia no es de las que invitan a cualquiera y, desde luego, nosotros tampoco vamos a cualquier casa. Llevaremos comdida. Llevaremos postres y lo que no llevaremos serán regalos porque se han prohibido EXPRESAMENTE. Va a ser una cena. En familia. Y punto. Si por mi fuese, llevaríamos pizzas y sandwiches, pero eso ya es otro tema.
A lo que voy es que vamos a aprovechar un día en el que toda la familia se junta para hacer algo que no tenemos la suerte de realizar durante todo el año. Somos pocos, estamos -relativamente- bien avenidos y no nos vamos a volver locos en comprar, comprar, comprar. Que no ayudamos a la economía. Pero no esta el patio como para andar despilfarrando. Para ello ya tenemos iluminación navideña desde el día 6 de diciembre. Es gracioso. Mensajes desde todos lados con que la economía está fatal, que no salimos ni saldremos pronto de la crisis, recortes en todos los aspectos del gasto público y kilometros de lucecitas navideñas como para ir hasta el otro extremo de Siberia e iluminar el camino. Todo, para potenciar el consumo en unas fechas, repito, que son para otra cosa.
Así que ya sabéis. Y sabéis lo que me cuesta decirlo. Feliz Navidad a todos, pero bajo las premisas con las que yo voy a pasarlas.
Comentarios desactivados
Categoría:
jolibú

Acción. Tiros. Y una trama no demasiado complicada. Eso es lo que yo pedía para la noche del sábado. Claro que viendo el giro que tomó la saga en plan fantasmada padre en la segunda y tercera películas no esperaba encontrarme algo entretenido. Y la película cumple. Vale que hay momentos en los que uno sopla y resopla viendo la que se lía y los juguetitos que se usan, pero en general, la película no está del todo mal.
Y básicamente porque por fin tenemos a un Ethan Hunt relativamente humano. No el semidios post-matrix que John Woo nos presentó en la segunda y mucho menos listillo que en la primera. En esta película que nos ocupa Tom Cruise recibe hostias como panes. Los planes casi nunca salen como se suelen preparar y aquí no es que Ethan Hunt se equivoque, pero muchas veces sus acciones llevan asociadas golpes bastante dolorosos.
La trama no está del todo mal. Tras una misión fallida de otro operativo, el equipo de Hunt debe entrar en el Kremlin para recuperar información acerca de un terrorista nuclear. Algo sale mal y parte del palacio de presidencia ruso es volado por una bomba. El equipo de los protagonistas es acusado de ello, desautorizado y se encuentran con que la única manera de limpiar su nombre es perseguir y encontrar a ese terrorista a través del mundo antes de que se le ocurra alguna de las suyas.
Que Tom Cruise esté cada vez más mayorcete no le impide abordar una vez más el traje de espía. Lo conoce, le queda bien y no desentona. no existe el juego de máscaras de las pelis anteriores y la trama es relativamente simple como para poder seguirla sin demasiado problema. Así que Tom Cruise como Johnny Deep y su Jack Sparrow: Tendremos Ethan Hunt hasta que se canse de hacerlo.
Pues es curioso que buscando atentados por los interneses, uno encuentra hasta joyitas. Este es una de esas cosas que no hubiese esperado encontrar en la vida.
Creedence Clearwater Revival no es que se pueda decir una banda llena estadios. Pero en el mundo prebeatles y prestones, fueron la referencia y la guía de ese rock más adulto, sureño y suave del que comparten orígenes junto a Lynyrd Skynyrd, Bob Seger o, ya puestos, el mismo Bruce Springsteen. Y el tema que hoy me ocupa es uno de mis favoritos de todos los tiempos. Bad Moon Rising es un tema sencillote en concepción y en ejecución. Pero la letra no deja títere con cabeza. El mismo John Fogerty dice que la canción trata sobre el apocalipsis que se avecina. No hay nada más que añadir.
Pero lo que nunca me imaginé es ver -escuchar, mejor dicho- a los mísmisimos Nirvana versionando la inmortal canción de CCR en un directo. Dos estilos totalmente opuestos (la distorsión y el “ruido” de garage representativos del grunge frente a la claridad y precisión del rock sureño) unidos por una letra y mensaje más representativa del estilo de los de Seattle que del ritmillo alegre de los sureños. Curiosidad y joyita, que no atentado.
La original:

La curiosidad:
