Paradise City 0.3
WHERE THE GRASS IS GREEN AND THE GIRLS ARE PRETTY
dic
02.
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Categoría: ayuntamiento, polideportivo

Ayer tuve pachanga. Vamos, nada fuera de lo normal. Lunes y jueves toca enfundarse camiseta y coger el coche. Nueve de la noche, echar un par de tiros para soltar los músculos y un par de carreritas para entrar en calor, estirar un poco y hacer equipos.

Y en la pista todo se transforma. Voces indicando a quien marcar, señas para hacer saber a tus compis donde te vas a mover o qué es lo siguiente que vas a hacer, juramentos tras tiros errados, pullas, choques de palmas…

Una dinámica interesante. Vuelvo a estar en forma. La tripa cervecera de un único abdominal ya no resalta tanto. Soy capaz de pegarme tres carreras seguidas defensa-ataque-defensa. Soy el primero en bajar a defender y el último en subir a atacar. No me suelen cazar en contraataques uno contra uno siendo yo el que defiende. Tengo vicios, por supuesto: La zona me da urticaria. Penetrar a canasta no es lo mio. A veces me obceco y cierro los ojos a todo lo que no sea la canasta. Y reconozco que muchas veces no doy ese pasito de más para cerrar un rebote en defensa.

Y el caso es que ayer fue una de las mejores pachangas que recuerdo, aún habiendo perdido. Jugamos duro, rápido y bien. Nos falta mucho en juego colectivo (el otro día jugamos contra un equipo de Liga y nos dieron para el pelo) y dependemos mucho de las inspiraciones individuales de cada uno. Pero mi objetivo, que era ponerme en forma, a poder ser sin pasar por un gimnasio, está cumplido.

Es por eso que temo esta época que se avecina. Probablemente el parón me pase factura. Hace dos meses tuve un problema en un dedo al ir a recoger un rebote y estuve dos semanas sin ir a jugar (la primera por dolor y la segunda por prudencia). Y el volver a ponerme supuso dolor. agarrotamientos, tirones y sufrir al correr o saltar. Pero he recuperado la forma y me encuentr muy satisfecho. 8D


oct
26.
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Categoría: ayuntamiento, polideportivo

Hubiese jurado que iba a tener éxito. Ya se sabe. Viento a favor, condiciones propicias… que leches… hasta lo más importante, que era que yo me lo creyese, se cumplía. Y de pronto, boquiabierto, me encuentro con el resultado adverso. Sopapo en los morros. Jarro de agua fría. Decepción de libro. Más concretamente, una Biblia de Gutemberg, director’s cut caída encima de mí desde una altura equivalente a la tour Eiffel.

Solo tengo tiempo de retroceder, lamer mis heridas, pensar. Dar vueltas. Sé que con el paso del tiempo, me volveré a ver en la misma situación. Y tendré que tomar una decisión. Me intento convencer de que si esta vez no ha sido, será la siguiente. Confianza. Esa es la clave. Creer que la siguiente será la definitiva. Y mientras tanto, intentar seguir en las tareas menos elegantes que nos da la vida. El día a día. Tragar, sufrir, sudar.

Y sin pensarlo, de repente, te vuelves a encontrar en situación. De nuevo. Borras de tu memoria el intento anterior. No puedes permitirte ni el más mínimo atisbo de duda. Te vienes arriba de nuevo. Te lo crees. Todo ello en una milésima de segundo. Por dentro, repites el mantra “yo puedo, ahora si, esta es la buena” con la misma fé de un aprendiz en una lamasería perdida en las montañas tibetanas.

Y entonces es cuando veo como el balón es escupido por el aro mientras, 6.25 metros más atrás, jurando en arameo empiezo la carrera hacia la canasta que defiendo para que no nos pillen en contraataque.

Confianza. Esa perra ingrata. Cada vez que fallo un triple me acuerdo de ella.

Perra ingrata….


sep
20.
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Categoría: polideportivo

 

Vaya por delante que, de todos los horarios posibles, todos los partidos que ha jugado el equipo nacional ha sido de lo peor con diferencia, porque si no estaba en el curro, estaba llegando a casa o haciendo el canelo con actividades que no interesan ni vienen al caso. El tema es que sólo pude ver con la dedicación exigible la final de ayer. Y hombre. Pocas conclusiones se pueden sacar de un partido en el que un equipo mete 25 puntos por cuarto (23 en el último) y que, por mucho que los franceses intentasen llevar el partído a lo físico, los españoles siguiesen a lo suyo.

Y lo suyo es jugar y correr. El peor enemigo que tienen es Sergio Scariolo, a quien en cualquier momento le puede dar un ataque de entrenadorcitis, írsele la pinza y liarla parda como en el Mundial del año pasado o la primera fase del Europeo de hace dos. Mucho se habló de que el partido contra Turquía se perdió por la falta de una pieza tan importante como Pau Gasol, pero en mi fuero interno, sé que, aunque el ala pivot es un jugador que marca la diferencia, hay gente con sobrada calidad no para sustituirle (verás el día que Pau se retire), si no para hacer un papel digno.

Ha sido el Europeo de Juan Carlos Navarro. Si alguien ha seguido mis penas y penurias baloncestísticas en estos últimos años a través del blog, sabe que Navarro nunca ha sido santo de mi devoción. Un genio, martillo pilón anotando, algo más blandete en defensa, capaz de lo mejor (la final contra Francia ha sido para enmarcar) y de lo peor (borrarse en torneos anteriores, intentar jugar de tú a tú contra Iverson en Atenas 2004, cierta tendencia a la exageración al recibir faltas…) pero hay que reconocer que entre Pau y él se han echado el equipo a la espalda y le han dado, por fin, un equilibrio brillante entre el juego interior (Marc Gasol e Ibaka han demostrado que tener a Pau al lado hace mejores a cualquiera) y el exterior (donde Rudy y, en menor medida, Calderón, han hecho estragos entre las defensas rivales aprovechando los desajustes generados por Navarro) .

Un punto negro, por cierto. El base. Ya digo que me guio por crónicas de terceros, pero Calderón no ha hecho un torneo regular y Ricky va a tener un año de reválida en Minessota. El extremeño sigue dando muestras de calidad y defiende como un jabato, pero no va a durar eternamente. Ricky ha tenido este torneo para demostrar que puede llevar la manija del ataque, pero no ha andado fino. Y el cachondeo con lo del triple de Rubio ha estado bien, porque el equipo ganaba, pero la coña hubiese sido menos divertida si se hubiese dependido de los triples del base.

Y poco más, vista la final: El galletazo -innecesario y alevoso- de Rudy a Tony Parker sobró, los cinco tapones en tres minutos que colocó Ibaka (de los de arriba hacia abajo, demostrando poderío físico e intimidación) y la certeza que Francia, si Parker sigue en la selección, empieza a tener mimbres para hacer algo serio. También hay que decir que cuando quieran jugar a algo, porque salir a repartir no es divertido de ver.


jun
09.
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Categoría: polideportivo

Los más viejos del lugar (y los más fanáticos del basket también) recordarán aquella serie final del playoff de 1998 donde el TDK Manresa, al mando de Joan “Chichi” Creus doblegó, siempre con el factor cancha en contra al acabar 6º la liga regular, a todo aquel que se le puso por delante, empezando con el Estudiantes (3-1), luego con el Madrid (3-1 también) para acabar venciendo a un TAU que se presentaba hinchadísimo tras clavar un 3-0 al FC Barcelona. El humilde equipo manresano volvió a dar la campanada y finiquitó la final con otro 3-1, en una de las mayores sorpresas que ha dado la ACB en su formato moderno.

¿Que a qué viene esto? Pues viene a que el Bizkaia Bilbao Basket ha comenzado a seguir los pasos de los manresanos de aquella época y después de tumbar con más comodidad de la esperada al Power Electronics Valencia, ha dado la campanada de la temporada al reventar la Caja Mágica primero y tumbar al Real Madrid con dos partidos en casa con más emoción de la esperada…

Y hoy empieza la serie final. Para un aficionado al baloncesto como yo, que un equipo de los denominados humildes alcance la final de una de las competiciones es un cuento de hadas hecho realidad. Vamos, de esas historias Disney en las que el equipo simpático llega a la final. Y que ya sea el equipo de tu tierra, aún más. Porque demuestra que, por lo menos, a nivel directivo, las cosas se han hecho bien y que los mimbres de años anteriores estaban bien puestos. A nivel deportivo, pues siempre hemos tenido la china en el zapato de cruzarnos siempre con un coco en las primeras rondas y nunca saber hasta donde se podría llegar: Pero en el caso actual que nos ocupa, ¿que igual ha sido un poco pronto? Bueno, en algún momento había que dar ese paso adelante, aunque mucho me temo que igual es que han sido los demás quienes han dado un pasito hacia detrás. Pero bueno, que nos quiten lo bailao.

Y enfrente el todopoderoso Barça de Ricky y de Navarro. Voy a pinchar el globo de la euforia desde ya. La campanada en Madrid ha sido tan gorda que es muy dudoso que pueda volver a repetirse en el Palau. Porque ni es el mismo rival (el Madrid lleva en barrena desde la dimisión-cese-espantada de Messina), ni se tiene la misma motivación (Mumbrú y Hervelle todavía deben estar riendo malvadamente mientras acarician a sus gatos…) Vamos, que la circunstancia cambia. Y esto, si no hay un golpe de efecto en el guión, va a acabarse por la vía rápida y a favor del Barça.

Pero soñar no cuesta dinero. Y qué leches. Yo ya estoy contento. Mi sueño húmedo sería llegar al quinto partido. Y jugarnoslo ahí. Por lo demás, Zorionak, chicos. Ya somos campeones!


Pues aprovechando la cercanía del cumpleaños de un servidor, varios amiguetes se han juntado y me han regalado un abono para la copa del Rey de baloncesto disputada el pasado fin de semana en la capital del reino. Sirva esta entrada para comentar una serie de pensamientos a vuelapluma recogidos en el sitio que nos interesa:

  • No entro a valorar si el Barcelona FC ha sido el justo o injusto campeón. Han ganado todos los partidos y no ha habido ningún equipo que les haya tosido demasiado. Lo mismo que al Real Madrid. Son conjuntos que ganan al trantran. Que aburren. Que siempre van dos-tres puntos por debajo y en un momento dado, cuando el rival empieza a creerselo, te meten un parcial de 9 a cero, suben una marcha en defensa y, sin hacer nada especial, ya te han ganado.
  • El MVP de la copa ha sido Alan Anderson del Barcelona por su espectacular rendimiento en la final contra el Real Madrid. Aceptamos que un jugador de un equipo eliminado en anteriores rondas nunca será el jugador más valorado de un torneo, pero el MVP de este año estaba destinado a Juan Carlos Navarro, al que una final discreta y gris no le ha servido para redondear un torneo inmensísimo donde las ha colado desde todos los sitios del perímetro y de todos los colores.
  • Baloncestísticamente hablando no ha sido un torneo entretenido. No se ha corrido, se ha abusado mucho del ataque estático. Y a mi, una vez eliminado el Bizkaia Bilbao Basket, como aficionado neutral (con mis filias y fobias, por supuesto) no me ha gustado nada que no hubiese contraataques y el desprecio por la rápida transición ofensiva como primer paso para lograr posiciones de tiro cómodas. Se han pitado muchos pasos (¿no haría falta un poco de rigor técnico en los entrenamientos?) y las posesiones se han jugado muy al límite. Bien por las defensas, pero mal por los ataques.
  • Mi único partido no neutral fue el cuarto de final contra el Baskonia de Vitoria. No sé si la gente comparte conmigo la opinión de que fue, de lejos, el mejor partido de toda la competición. Tuteo inicial, chorreo baskonista en el segundo y tercer cuarto, remontada épica de los bilbaínos en el último cuarto y tensión final. Tanto, que los ruidosos 3.000 baskonistas presentes en el pabellón enmudecieron los últimos minutos mientras los escasos bilbaínos cantabamos “miralos, miralos, cómo se acojonan“. Y se nos escuchaba. Después de remontar 15 puntos y ponernos 4 arriba con bola a nuestro favor, no se supo rematar la jugada, para acabar palmando de un punto. El suspiro de alivio de la grada baskonista indicaba que el susto que les habíamos dado no se lo esperaban y que todavía había corazones que necesitaban un reposo, porque el último lanzamiento de canasta a canasta a la desesperada del Bilbao Basket rozó el aro rival…
  • Imaginad una fase final de cierto deporte donde la pelota es chutada con el objetivo de introducirla entre tres palos. Seguid imaginando un torneo con 8 equipos. 8 aficiones. Que cantan, confraternizan y comparten el fin de semana entre ellas. Ya digo que en fútbol esto sería imposible. Este es uno de los detalles que más me gusta de la Copa del Rey. Había aficiones de 9 equipos (mucha camiseta de Unicaja Málaga, que perdieron el tren de la copa en el último momento y hubo gente que se tuvo que comer las entradas) y no hubo ningún problema. No me imagino esto en el fútbol. Un par de periodistas griegos lo veían y alucinaban. Un formato así en Grecia sería impensable. Las aficiones no llegarían al pabellón sin enzarzarse en batallas campales antes. Todo un ejemplo de educación y civismo. Qué pena que no lo traslademos a la vida normal.


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