Paradise City 0.3
WHERE THE GRASS IS GREEN AND THE GIRLS ARE PRETTY
Feb
17.
Comentarios desactivados en Rick y Morty
Categoría: jolibú, tv

He acabado de ver la segunda temporada de Rick y Morty. Vale, reconozco que ha bajado un punto lo que viene a ser el «WTF» continuo que las aventuras de Rick y Morty en la primera temporada. Pero el conjunto en general y ese «mosquis, qué finalazo» de la segunda temporada molan. Molan. Y molan mucho.

rick_morty

Estas son la narración de las correrías de Rick Sánchez, un megacientífico excéntrico buscado por la justicia en miles de universos y de su acompañante habitual, su no tan brillante e infinitamente más empático nieto Morty. Por comparar y buscar una reducción al absurdo, Rick y Morty es a Futurama lo que South Park a los Simpsons: Divertida, pero cruzando varias veces por episodio esa línea que a veces no se debe cruzar.

La clonación, el racismo, los viajes multidimensionales, la absurda y gratuita violencia, el valor de la existencia de cada individuo, pueblo, planeta e incluso de cada universo son los temas profundos que se pueden tocar en cada episodio. Pero contado de tal manera que el mensaje se altera por las carcajadas que produce cada burrada que se produce.

Antes de lanzaros sobre ella, un par de avisos: Es muy rara. Incluso para quienes ya la hemos visto, cada toma de contacto con Rick es un nuevo descenso a los infiernos de la condición humana: Rick no es un ejemplo. De nada. Bebe. Fuma. Eructa en cada frase dos o tres veces. No tiene reparos en disparar primero y preguntar después. O no preguntar. Sus actos solo persiguen la supervivencia propia. Incluso el inútil de Morty es dejado atrás varias veces, bien como cebo, bien como rehén, bien como olvido. Y muchas de las veces, olvido no casual.

Pero es que Morty tampoco es un personaje con el que te identificas: es demasiado dependiente, rastrero, emocional y empático. Rick sobrevive por medios propios; Morty simplemente es el patito de feria al que se ignora. Hasta que se le dispara. En un primer momento se puede caer en la comparación simple de que el dúo protagonista son una especie de equipo tipo Doc Brown – Marty McFly de Regreso al Futuro. Y ojito, porque ni uno es tan inteligente como para darse cuenta de que no lo es, ni Doc es tan asocial como poner su vida por delante de la de su compinche. Y Rick, el nexo de unión entre la pléyade de universos-dimensiones-realidades y el resto de la familia, es un tipo abyecto que desprecia a su yerno, ignora a su hija y utiliza a sus nietos para encargos que él no puede/quiere hacer. Vale que la familia tampoco es muy «disculpable», porque como en todas estas producciones, la disfuncionalidad es la seña característica de esta unidad familiar: Abuelo supervillano, madre veterinaria sin vida personal, padre parado, hija en plena edad del pavo e hijo pajillero.

Con estos antecedentes, es fácil suponer que Rick, además de adicto a varias sustancias estupefacientes de este universo y de otros muchos, sea una especie de psicopata con nulo respeto por la ley. En concreto, con los sistemas legales de muchas y variadas realidades. Todo parte del hecho de que su invento favorito sea una pistola de portales capaz de trasladarle en un santiamén de un universo a otro. De actividad alegal en actividad alegal, de fuga en fuga.

Y el caso es que los acontecidos son de lo más variopinto y extraño. Muchas veces no por culpa de Rick, pero en realidad, este personaje es el único que es capaz de dar sentido a lo que sea que esté pasando. Las más de las veces, por algún hecho anterior que provocó que Rick adquiriese el conocimiento. El resto, porque da la sensación de que ni siquiera el guionista sabe que está pasando. Pero al final, lo que sea que ocurre, acaba bien. De una manera explosiva, con fluidos salpicando y tú mirando la pantalla con una expresión de «¿PERO QUÉ *burp*COJONES*burp* ES ESTO?»

Avisados estamos. No es la típica serie de dibujos. No se la pongas a tus sobrinines de 10 años. Tampoco a tu tía. Hay que verla con mente abierta. Es rara. Se pasa tres pueblos y el humor es, cuanto menos, discutible.

Pero si Futurama y South Park te gustaron por separado y te planteaste una duda razonable de qué pasaría si se juntasen, dale una oportunidad.


Ene
05.
Comentarios desactivados en Una de Cine: El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos
Categoría: jolibú

(Bueno, como va a haber spoilers a cascoporro, ya sabeís que hay que darle al enlace de leer más…. graciaaaas)


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Jun
02.
Comentarios desactivados en Mockumentary
Categoría: humor, jolibú

El febrero pasado, Jordi Évole y su Salvados emitió, en exclusiva, un documental donde se desgranaba una explicación alternativa a los sucesos que provocaron el golpe de estado de 23 de febrero de 1982. Esta explicación alternativa, que contó con la participación de politicos, periodistas y personalidades de la cultura todos conchabados con la historia general, se preparó como denuncia de la situación de los documentos clasificados del 23-F, que, por decirlo finamente, no se verán en público hasta el fin de los tiempos.

Pero el caso, que levantó tanta polvareda, es que la idea no es original. De hecho, el otro día encontré el mitiquísmo documental falso de Spinal Tap: This is Spinal Tap realizado en 1984. La realidad ficticia es el seguimiento de la gira americana de un grupo británico de rock en plena decadencia, sus vivencias, sus roces y la convivencia entre sus miembros. Falso documental donde los actores, músicos semiprofesionales y desconocidos por la época, hablan de sus cuelgues, su música, su futuro y su pasado.

 [Nigel is playing a soft piece on the piano]

Marty DiBergi: It’s very pretty.

Nigel Tufnel: Yeah, I’ve been fooling around with it for a few months.

Marty DiBergi: It’s a bit of a departure from what you normally play.

Nigel Tufnel: It’s part of a trilogy, a musical trilogy I’m working on in D minor which is the saddest of all keys, I find. People weep instantly when they hear it, and I don’t know why.

Marty DiBergi: It’s very nice.

Nigel Tufnel: You know, just simple lines intertwining, you know, very much like – I’m really influenced by Mozart and Bach, and it’s sort of in between those, really. It’s like a Mach piece, really. It’s sort of…

Marty DiBergi: What do you call this?

Nigel Tufnel: Well, this piece is called «Lick My Love Pump».

Y el caso es que triunfó. No es que fuese algo del momento, si no que, a lo largo de los años, las bromas, las frases y la música del documental han ido adquiriendo rango de leyenda. La frase «Hello, Cleveland!!» gritada a pleno pulmón mientras los miembros del grupo van recorriendo las interioridades del teatro donde intentan dar el bolo de esa noche es uno de esos momentos que se quedan grabados. Los errores y pifias de los músicos mientras tocan en directo pasan a ser legendarios, como la concha de la que el bajista no consigue salir o el asunto de las medidas del cromlech de Stonehenge arranca sonrisas. No puedes dejar de reir cuando te hablan de los 37 baterías anteriores y de las muertes que tuvieron o de los 11 niveles de potencia de los amplificadores. Y las carcajadas arrecian cuando te enteras que Ozzy Osbourne, el cantante de Black Sabbath, cuando vio este filme que nos ocupa, no le hizo ni puta gracia porque pensaba que todo lo mostrado era real.

Bonus track: Los habituales del lugar recordarán el episodio de los Simpson donde Bart vive su primer concierto de rock y su primera revuelta. Adivinen el grupo de rock que toca (04:22)


Feb
05.
Comentarios desactivados en Una de Cine: Doce Años de Esclavitud
Categoría: ayuntamiento, jolibú

Esta es una de esas películas en las que la excelencia técnica y de las interpretaciones no casan para nada con la historia tan truculenta y dura que se nos presenta.

Y no por novedosa, porque estamos ante una de las muchas variadas versiones de la historia documentada por el mismo Solomon Northup.  Historia localizada en los Estados Unidos de pre Guerra Civil, donde un ciudadano libre afroaméricano es secuestrado y privado de libertad y de derechos y con únicamente la voluntad de volver a ver a su familia, es llevado a una plantación en los estados confederados donde vive 12 años conociendo a todo tipo de amos, compañeros esclavos y personas, a cada cual más ruin y con opiniones increiblemente retrógradas en lo referente a la propiedad de personas como si fuesen cosas. O peor. Nada.

Dura. Jodidamente dura. No es agradable de ver. La historia de Solomon no es la cabaña del Tio Tom. Ni Raíces. Desde luego que las plantaciones no es Tara de Lo que el Viento se Llevó. No es la visión «particular» de Django Desencadenado. El negro es una cosa. Que da la casualidad que respira. Que piensa. Que siente. Pero que no llega a la altura del amo. Palizas. Humillaciones. Todo este sufrimiento no es tanto para castigar al esclavo como para servir de ejemplo al resto de los esclavos. Y no es tanto la relación amo-esclavo como la relación entre los propios esclavos. Nada es peor que la propia humillación de no poder confiar en nadie más que en uno mismo, ya que la persona nacida esclava no conoce ninguna otra alternativa y permanece en la rueda.

En la película se muestran varios tipos de amos. Todos parten de la idea de que el sistema está establecido y que no lo van a cambiar. Y aceptando esta base, hay varios espectros: Benedict Cumberbatch (el Holmes de la serie moderna de la BBC) es un propietario de plantación maderera que se comporta relativamente bien. ¿Hay grados de hijoputismo? Pues si.

Porque el personaje de Michael Fassbender puede considerarse uno de los mayores hijos de puta de la historia del cine, a la altura de Henry Fonda en Hasta que Llegó su Hora. Un negrero propietario de una plantación de algodón que trata a los esclavos peor que a animales. Palizas, violaciones, asesinatos…. una joyita retorcida, con una moral retorcida donde todo lo que hace tiene sentido. Moral, ética y religiosamente. Y todo lo que sea humillar, castigar o apalizar a sus esclavos va en ello.

Repito. Dura. Hasta tal punto que se pasa mal en el cine. Los mismos sentimientos de angustia que pude tener en «Lo Imposible». Yo al cine no voy a sufrir. Ojo, no digo que sea mala película. Solo digo que hay que ir dispuesto a pasar un mal rato de cojones, porque no es plato agradable. Por cierto. No sigo demasiado las candidaturas a los Oscars, pero con menos y peores papeles ha habido premios: Fassbender se lo lleva muerto con su papelazo de hijo de puta sin corazón ni sentimientos.


Ene
20.
Comentarios desactivados en Una de Cine: El Hobbit: La Desolación de Smaug
Categoría: ira, jolibú

Hacía tiempo ya, lo reconozco. Pero el abandono de esta sección ha sido motivado por el gran volumén de películas que he devorado sin sacar tiempo para una mísera critiquilla. Pero es que lo del final de «La desolación de Smaug» me ha enervado tanto que he decidido desempolvar la crítica de cine. Y atentos, que cargo con todo.

Vale que estamos ante una adaptación. Lo acepto. Pero como dije en el comentario acerca de la primera parte, la trama se basa en «elseñordelosanillear» el cuento del Hobbit. Y si en la primera parte se les va la mano, pero soy capaz de perdonarlo por la novedad y por dar una nueva visión de La Tierra Media, en esta segunda el despropósito es exagerado, con el arco de Legolas-Tauriel-Kili (elfos no aparecen en el cuento NI POR ASOMO), la importancia de Bardo en la política local de la ciudad del lago y la cansina y fuera de lugar persecución de los orcos, que solo sirve para proporcionar peleas, planos de ordenador y, en consecuencia, gasto de tiempo hasta alargar el metraje hasta las dos horas y cuarenta minutos.

A ver, que todo, por si solo, podría aceptarse. Punto. Se quiere sacar una trilogía y se saca como sea. Pero el final. ESE final. ESA manera de cortar el rollo. Joder. Que estamos hablando de La Tierra Media. A quien le gusta, irá a ver la tercera contra viento y marea. Pero cortar en ese momento, en ese punto, ese rollo «Continuará» a lo serial japonés… No conozco persona que no se haya levantado cabreado. A ver. La primera parte acababa y se cerraba un tramo de viaje. Todos de acuerdo. En esta película que me ocupa la cosa podría haberse quedado tranquilamente en la apertura de la puerta secreta de la montaña y no hubiese pasado nada. Nada más que perderse bastantes planos gratuitos de renderizado por ordenador. Pero argumentalmente mantendrías la tensión de conocer al dragón. Por ejemplo.

Y se han pasado. Con todo. Recreaciones gratuitas para justificar la trilogía con un texto que no da ni para una, una película y media de este metraje. La primera se puede perdonar. Por la novedad y por saber como siguen los derroteros. Pero mucho va a tener que mejorar la tercera para hacer buena esta segunda parte. Porque cualquiera que coja el libro por primera vez habiendo visto las películas debe estar flipando. Porque queda como un cuarto de libro. Y demasiadas tramas, originales o inventadas, que resolver.



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