Paradise City 0.3
WHERE THE GRASS IS GREEN AND THE GIRLS ARE PRETTY

Debido a los largos desplazamientos que me veo obligado a hacer por el tema del curro, me estoy chupando temporadas y temporadas de series completas. Una de las últimas que estoy atacando es Mr. Robot. Y vaya por delante que me está encantando. Pero a la vez no le está haciendo ningún bien a mi paranoia.

Mr Robot

La serie es un lujo de interpretación, unas tramas “reales” muy bien llevadas y, en el aspecto que más me interesa, el tecnológico, no hacen nada incorrecto ni cantoso. Y es este el miedo que me está entrando. Leyendo las curiosidades de la serie en IMDB, el creador de la serie quería que, por una vez, la parte tecnológica no fuese una fantasmada imposible de creer con interfaces gráficas simulando servidores ni actores australianos apretando teclas sin sentido mientras les apuntan con un arma a la cabeza y una tremenda rubia les hace un trabajito entre las piernas.

Todos los ataques, todas las vulnerabilidades, todo lo que el grupo de piratas utiliza para llevar a cabo sus ataques tienen base real. Y en contraposición, todas las herramientas y recursos que las empresas y la ley utilizan para defenderse y/o contraatacar también tienen pinta de ser factibles y reales. Con lo cual, mi nivel actual de paranoia, que siempre ha sido una especie de “bah, entiendo lo que hay y lo acepto” ha saltado inmediatamente a plantearme seriamente el uso de un proxy y un túnel VPN hasta para el acto más inocente que pueda uno pensar mientras necesite una conexión a Internet.

Pero retomemos a lo que venía. Grandísima serie, pero un protagonista ciertamente chungo con varios desordenes mentales y una grandísima habilidad con los ordenadores. Que le sirve para poner al descubierto partes ocultas de personas normales en principio y cosas más chungas y jodidas para la sociedad más adelante.

Pero la verdadera virtud de Elliott Anderson es la capacidad para que todo lo realmente chungo que le rodea le acabe reventando en las narices: su trabajo, un alto ejecutivo de una megacorporación diabólica – 😉 -, su amiga de toda la infancia, la persona que lo recluta para el grupo de hackers… a medida que van desarrollandose los episodios uno tiene la impresion de que algo bueno saldrá de toda esta mezcla de psicosis y ordenadores. Y en cada episodio sucede algo que añade más mierda al ventilador.

Dos temporadas. El final de la primera es increiblemente retorcido. Pero lo que llevo visto de la segunda me tiene con la boca abierta. Primero, por el desarrollo no lineal de los acontecimientos (estos episodios narran hechos pasados anteriores a la primera temporada: cómo se conocen y forjan relaciones entre sí los personajes) y segundo, por la sorpresa desvelada a mitad de temporada acerca de donde se encuentra Elliott. Que me ha dejado con el culo torcido, para empezar, y con ganas de más.

Muy lenta y trabajada. No solo la parte técnica, ya digo, si no por la profundidad, desarrollo y motivaciones de los personajes. Rami Malek tiene una mirada peculiar y la explota en cada plano en el que Elliott tiene pinta de estar cada vez más pirado a cada momento que pasa. Christian Slater comparte el hecho de que parece loco, pero como ha hecho un pacto con el diablo para conservarse tan joven como siempre, pasa por una persona normal. Hasta que se desvela el pastel.

Y vaya pastel.


Rogue One

Empiezo el año con una crítica sobre la última película que la factoría Disney ha tenido a bien producir. Que vaya por delante que me encanta Star Wars en el orden de estreno. Es decir, originales (IV, V y VI) si, precuelas (I, II y III) no y de las secuelas (VII, VIII y IX), hasta no ver el rumbo y sentido que llevan, me reservo la opinión.

¿Y qué tenemos aquí? Pues siguiendo la numeración estándar, esta sería Star Wars III.90. Solo que esta vez, las andanzas de la familia Skywalker no son el centro de atención y como tal, aunque aparecen como secundarios (y CGI chirriante), a mi no me termina de encajar dentro de el hilo conductor de la saga.

¿Y todo porqué? Porque primero, la historia era conocida. En el episodio IV se comentaba que los planos de la Estrella de la Muerte se habían obtenido a un alto precio. Con esa frase en la cabeza, mis expectativas de personajes profundos que calen en el recuerdo no eran muy elevadas. Además, tampoco se conocía ningún elemento relacionado con esta historia que apareciese en la trilogía original, así que antes de entrar a la sala, me imaginaba el aciago destino de los protagonistas.

Y no me sorprendí al no equivocarme. Pero es que además de lo anteriormente escrito, la película es lenta en su primera mitad y fuegos artificiales sin sentido en la segunda parte. Si, estoy diciendo una herejía en lo relacionado a todo lo que es el universo Star Wars. Y veréis porqué: El primer acto de presentación de los personajes es lento, pero tiene sentido. El nudo es apresurado y resuelto chapuceramente, como para compensar el arranque tan soporífero. Y para acabar, un desenlace eterno de tiros, explosiones y final esperado. Cuando se encendieron las luces y empezaron los títulos de crédito tuve que hacer un ejercicio de paciencia y meditar profundamente antes de tragar la bola de esta película.

Si. Lo sé. La gente está que no caga. Hay autorreferencias y guiños a las películas cronológicamente posteriores. KS20 y Chirrut (Donnie Yen) son lo mejor, con mucha diferencia, de la película. Darth Vader (un recuerdo muy grande para Constantino Romero… Vader no es lo mismo sin él) por fin es un cabrón con pintas que usa la Fuerza para hacer el mal…

Pero es que no puedo con lo demás. Jyn Erso no es que evolucione, es que en media hora (no de metraje, sino real) cambia de alineamiento, del “a mi plim” al “no pasarán”. Forest Whitaker ha conseguido con este personaje que su aureola de actorazo baje varios enteros al ser completamente desaprovechado en cuatro escenas mal contadas. La batalla final es una sucesión de tópicos de cualquier película de guerra de los últimos 40 años. Hay acciones sin sentido en momentos sin sentido (“Baja la palanca que está en medio de la playa” Coño, si tan importante es esa palanca, ponla en un bunker… )

Se me hizo dura. Repito. Tengo la impresión de que se han visto en la necesidad de contar una historia y lo que han conseguido es generar una mezcla de varios géneros sin demasiado sentido ni dirección. Tenemos space opera, drama familiar, espías, acción, bélica, kungfu… y a mi no me ha terminado de gustar. Reviso mis notas y comentarios con otras personas al acabar la película y me encuentro en desventaja. Es una sensación que no me gusta, el ir a contracorriente. A casi todo el mundo le ha gustado y a mi no… Vale. Acepto que soy raro. Pero Star Wars siempre ha sido mi reducto…

Una nota más. Para mi, el lastre es que yo, al menos, sabía y me olía como iba a acabar. Espero que la siguiente película “off-Skywalkers” (aventuras de Han Solo joven, por lo que se comenta) el final no se vea tan claro. Porque necesito historias frescas.


Abr
11.
Comentarios desactivados en Una De No Cine: Drive
Categoría: ira, jolibú

Creo que siempre que he escrito acerca de una película, libro, DVD o cualquier otra expresión artística he intentado meter en el subtexto que hay que verlo, disfrutarlo o vivirlo. Nunca, nunca, nunca me he sentido con ganas de vapulear nada.

Hasta que el otro día anunciaron Drive en la Sexta y twitter se llenó de alabanzas y loas a la que, según dicen, es la mejor película de la historia de la humanidad, pasada, presente y futura.

Y no. Por ahí no paso.

Ya la había visto hace un tiempo y me propuse intentar llegar lo más lejos posible. Que fue hasta la primera mirada que cruzan Ryan Gosling y Carey Mulligan. Y mi reacción fue instintiva: bufido y apagar la televisión. No era buena la primera vez que la ví, sigue sin ser buena. Por varios motivos:

  • Con todo el respeto del mundo a los susodichos Gosling y Mulligan, esta es la relación amorosa más increible del cine. No increíble de preciosa o maravillosa. No. Increíble de que es totalmente falsa y no hay nadie que se lo crea. Que él ponga cara de autista mirandola a ella como si fuese un cuadro en la pared y ella le corresponda con la calidez de una merluza congelada es el 65% de los planos de la película. Y me la vendieron como “peli de amor con… “
  • “… toques de Tarantino.” Y de toques de Tarantino nada. Vamos a ver. El bueno de Quentin tiene la manía de decorar sus localizaciones con sangre, a brochazo. Pero toda esa violencia (gratuita o no, podemos discutir el tema cuando queramos) obedece a dos criterios principales: o está relacionada con la historia y la violencia es autoexplicativa con la narrativa, o es exagerada, muy comic, en cuyo caso no hay que buscarle explicación, solo por la exageración. Pero lo de Drive es muchísimo peor: al sosismo exagerado de los protagonistas es un contrapunto brutal a la violencia exagerada, realista y brutísima que se muestra en el resto de la película. En “Amor a quemarropa”, por poner un ejemplo más cercano a Tarantino, hasta Christian Slater y Patricia Arquette muestran más humor y reaccionan a la violencia que los rodea. En esta, hasta cuando Ryan Gosling mata, sigue con su mirada catatónica.
  • Los secundarios: Coño, has conseguido a Ron Perlman en pleno auge de Sons of Anarchy, a Bryan Craston empezando con Breaking Bad y a Christina Hendricks también trastabillando con Mad Men. Dales vida. Frases. Muestralos. No que sean personajes de apoyo con frase y mutis en detrimento de más planos de Gosling al que solo le falta la baba colgando.
  • La música: Voy a reconocer que la música no es mala. Por separado. También reconozco que la música electrónica no es lo mío. Por muchas razones, pero la principal, porque me parece que no tiene alma, sentimiento. Un sample n veces repetido no es lo mismo que un riff de guitarra, pero un momento que desbarro. Retomo: La banda sonora no es mala, simplemente es que está mal elegida. Los planos aéreos del Chevrolet Malibú de 1973 recorriendo la ciudad de Los Ángeles no chirrían tanto, pero las persecuciones, la violencia, el amor… a mi no pega, no me parece acorde a lo que se muestra. Sobre todo, con Ryan Gosling intentando hacer un agujero en la frente de Carey Mulligan a base de miradas no-laser.

En definitiva. No me gustó, le he dado una segunda oportunidad y sigue sin gustarme. Una enorme pérdida de tiempo. Pero bueno. Para apreciar lo bueno, muchas veces hay que tragarse cosas malas para tener con qué comparar. Y si no ha quedado claro, Ryan Gosling no me cae nada bien.


Mar
21.
Comentarios desactivados en Una de Cine: Cloverfield 10
Categoría: jolibú

En los últimos años, hablar de JJ Abrams es hacerlo sobre una persona a la que se puede definir como el último rey Midas del entretenimiento: Un nuevo Steven Spielberg. Que dirige, pero que también hecha el ojo sobre todo aquello que le puede interesar producir y a lo que aporta su toque en todo lo que afecta. Cloverfield 10 es una de estas películas. Abrams solo aparece como productor y en los títulos de apertura con su empresa de producción Bad Robot.

cloverfield10

He empezado con esta circunstancia porque a mi, personalmente, esta película es una especie de continuación “espiritual” de Super 8. Por fotografía y edición, principalmente. Pero en todos los giros de guión y en muchas situaciones de la película, se ve la mano de Abrams. Y no para mal.

Una mujer tiene un accidente y al despertar de su inconsciencia, se encuentra encerrada en un refugio en compañía de dos desconocidos. Uno de ellos, el constructor del refugio, le cuenta que ha habido un ataque, que salir afuera no es seguro y que deberán permanecer encerrados. Y ya irán viendo.

No sigo contando más porque no quiero spoilear nada. Soy poco amigo de recomendar que veáis nada, pero esta peli me ha gustado. Bien llevada, pelín lenta al principio, pero una vez que los acontecimientos se desencadenan, no puedes dejar de abrir la boca. Y enormes Mary Elizabeth Winstead y John Goodman. Repito, John Goodman se sale por todos lados como el paranoico y posesivo Howard. Abstenerse claustrofóbicos. Y el resto, disfrutad.


Feb
23.
Comentarios desactivados en Una de Cine: Deadpool
Categoría: jolibú

Vamos a imaginar un universo donde los superheroes dicen tacos. Donde cada vez que disparan o golpean, sale sangre. Donde, en definitiva, todo sea algo más realista (más allá de la premisa de los superpoderes y demás). No se ha conseguido, cronológicamente, con Spiderman, con XMen (luego exploro esta línea) ni con ninguno de los miembros del universo Marvel-Vengadores.

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A lo más que llegan estas franquicias es, o bien al superhéroe bocazas tipo Spiderman o IronMan, o bien al superhéroe macarra tipo Lobezno o Guardianes de la Galaxia. Pero nunca llevados al extremo. Nada de sangre, tacos o, $DEITY nos libre, ambos al mismo tiempo. Con todo esto quiero decir que si alguien va a ver Deadpool como si fuese a ver la obra de Shakespeare que fue Thor, que se vaya desengañando. Desde ya.

Como resumen, más alla de sangre, leches y tiros, Deadpool se puede definir como historia de amor. Pero de amor del de sudor, fluidos y salvaje. Donde si, hay una historia romántica, pero totalmente dirigida a las pobres novias/mujeres/parejas que hayan sido arrastradas al cine a ver esta…. salvajada.

Porque no tiene otro nombre. Todo es máximo, desproporcionado. El humor, de brocha gorda. La violencia, excesiva. La trama, muy similar a otras películas de superheroes con protagonista australiano. Pero donde allí es acción y romanticismo épico, en esta que nos ocupa estamos hablando de sobrarse. Disparar con y contra todo. Contra el actor protagonista. Contra el director. Contra Marvel, contra la Fox.

Y lo que tenemos es algo muy muy muy divertido. A la que no llevaría a verla ni a una abuelita ni a un tierno infante. Porque se pasan varios pueblos. Conscientemente. Y es por eso que mola tanto. Ryan Reynolds se permite el lujo de repetir el papel de Wade Wilson, un mercenario al que diagnostican de cáncer y su única oportunidad de curarse es pasar un calvario de tortura para mutar. Lo consigue, pero el proceso se lleva toda su cordura por delante (o no? Sabe que está dentro de una película y muchas veces habla al espectador, rompiendo la cuarta pared). El personaje ya la conocimos por aquella infame “Lobezno Origenes”, pero no estaba para nada representado (ni explotado) como el mercenario bocazas capaz de regenerar cualquier daño físico a su cuerpo.

Le acompaña Morena Baccarim (Homeland, V, Firefly, Gotham) como objeto de deseo del protagonista y dama en apuros durante la segunda mitad de la película. Y sale absolutamente fenomenal. Vamos, que contagiandome del humor y atmósfera de la película, está para tapar agujeros. Todos. Y poco más. Que vistas las risas y la sensación de despiporre que propone esta película tengo dos cosas claras: Habrá segunda parte y puede que el resto de franquicias relajen un poco el tono de majestuosidad y superioridad de sus superheroes. Eso, o sacarán pronto alguna película con otro protagonista que diga dos tacos cada tres palabras.

Al tiempo.



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