Paradise City 0.3
WHERE THE GRASS IS GREEN AND THE GIRLS ARE PRETTY
Jul
09.
Comentarios desactivados en Duros a Cuatro Pesetas
Categoría: ayuntamiento, ira

Retomo las teclas para compartir mis pensamientos acerca de la noticia tecnológica de los últimos días: Gowex se la pega con todo el equipo. Vale, para quien no lo conozca, Gowex es (era) una start-up española que proporciona tecnología de puntos de acceso a internet donde el coste no recae en el usuario, que solo debe registrarse. En Madrid hay un montón de kioskos que proporcionan dicho acceso y quizás a mis conocidos del norte no les suene tanto.

El tema -lo importante- es que el gerente de la empresa vendió motos y capitalizó la empresa a base de subvenciones y venta de humo al por mayor. Sin un respaldo claro, entró en un mercado de cotizaciones alternativo para empresas sin tanto volumen como para cotizar en la bolsa tradicional (el MAB) y el dinero comenzó a llover.

El problema es que una consultora independiente investigó sobre el tema y desmontó la estructura de capitalización. Basicamente, grandes movimientos de activos, pero únicamente entre sociedades participadas por directivos. Resumiendo en román paladino: no había un acumulado de dinero como tal, existiendo únicamente “en flujo” segun las necesidades de la empresa que tocase.

Y eso es lo que escondía la fachada de una empresa moderna, creada al modo yanqui de “o funciona o nos estrellamos” pero que ha puesto en solfa -otra vez- los mecanismos de regulación, las entidades garantes del mercado, los procesos de las consultoras externas y en definitiva, los controles propios de los mercados de valores.

Pero en mi opinión, y más despues de haber leído las reacciones del promotor del chiringuito, es que esto ha sido “take the money and run” de libro. Un vende humos de escándalo. Una persona que en un primer momento pudo tener una idea coherente e interesante por la cual poder invertir y pagar. Pero que se le fue de las manos y cegado por el poder, la pasta y el humo, la cosa le sobrepasó.

Vale, soy de esa clase de personas que se montan su cubículo, su chocita y no salen de ahí. Correr riesgos no es lo mismo. Se me puede echar en cara que soy una persona cobardica e insegura. Pero una cosa tengo clara: Nadie da duros a cuatro pesetas. Si lo prometen, o algo parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente sea ilegal o alguien palma dinero. Intentad que nadie os engañe, el mejor camino al éxito y a la recompensa suele ser trabajar duro.

Y es por eso que la bolsa me interesa poco o muy poco. Primero, hay que tener dinero. Y segundo, ganas de perderlo. Porque NADIE GANA A LA PRIMERA. Me hace gracia cada vez que leo historias de éxito de jugadores de poker online, propietarios de startups con una idea más o menos chorra o gente que invirtió en bolsa y se encontraron con dinero a espuertas sin haber hecho nada. Porque esas historias tienen una segunda cara, hamijos: el dinero que esas personas ha perdido/invertido en haber obtenido su éxito actual y/o el grandísimo número de personas anónimas que han fracasado en tener el éxito de la persona a la que hacen el reportaje. Porque claro, para que alguien gane, alguien tiene que perder. O muchos, segun se mire.

Y en el caso que me ocupa, Jerardo García, CEO de Gowex (Odio ese término cuando toda la puta vida se ha dicho gerente en este país) ha jugado (y perdido) con el dinero de muchos. Y como siempre en estos casos, el que roba para comer no sale de la cárcel, pero este señor pronto pondrá en marcha otra estafa piramidal y otro montón de gente perderá su dinero, su trabajo o ambas cosas. Y no pasará nada.

He tenido ocasión de leer la carta de despedida-excusa del caballero en cuestión aquí. Y hay que reconocer que el cemento armado se queda corto. Muy corto para definir el material con el que está moldeado el rostro de este señor. Recurrir a la cita (molona, por otra parte) motivadora de Kipling es muy decadente, muy “violines mientras nos hundimos”, muy “eh, que esta es mi filosofía y que os quede claro que me piro para hacer las mismas cosas en otro sitio. Ah, y que os vayan dando“. Pero deja muy clara la apatía y dejadez con la que se gestiona el dinero de los demás. Como no es mío, no pasa nada. Y entonces, cuando te toca a tí, te revuelves.


Abr
07.
Comentarios desactivados en Decepciones
Categoría: ayuntamiento, ira

Hace tiempo que escribí, parafraseando a mi hermano, que cuando maduras, las alegrías duran menos y las decepciones se arrastran más. No hace demasiado tiempo he tenido una decepción muy grande con una persona muy muy muy cercana a mi. Bueno. Corrijo. No ha sido una GRAN decepción. Ha sido la suma de diversos actos más una última gota que desborda el vaso. Y desbordó.

Y es que quizás era algo que se veía venir desde hace tiempo. No por mi, pero los contactos comunes te cuentan historias. Autenticos relatos de terror. E inevitablemente la frase final siempre era la misma (o variantes de la misma), lo cual se ha convertido en una especie de chiste privado que todo el mundo hacía (y hace) cuando se da la circunstancia.

Lo que me parece increíble es que todo el mundo le defiende y le justifica. La frase más repetida en relación al asunto en cuestión es “Ya sabes como es“. Y me enervo. Porque yo también soy como soy y no se me ocurre llenar el vaso de la paciencia de nadie (no hablemos ya de un grupo amplio) con actitudes rayanas en el desprecio y en el insulto. Las excusas de “mi vida es complicada” y la falta de memoria (“Se me olvidó“) empezaban a ser recurrentes y una especie de pitorreo. Contaba con que alguien del grupo saltase antes que yo.

Pero despues del último acto -esa última gota-, y a medida que pasa el tiempo, me encabrono más y más. Porque en primer lugar, el acto detonante es algo que, sencillamente, NO SE HACE. PUNTO. Me ha pillado de sorpresa. No pensé nunca que la persona que se cabrearía iba a ser yo. Por distancia, por alejamiento (lógico por otra parte) de las circunstancias vitales, por ideas profesionales que no compartimos. Y no es tanto el problema que ha habido como la actitud por parte de esta persona una vez calmados los ánimos.

Porque parece que ha pasado nada. Ni una mísera disculpa, ni un puto wassap…. un mínimo de interés, vamos. Parece que se cumple el dicho de “todo son risas hasta…”

Pues hasta aquí hemos llegado. Me queda la espinita de los buenos ratos pasados, pero es que esto ya parece hecho aposta. Y ya digo que no es tanto el acto como el “pues parece que no ha pasado nada“. Las disculpas en el momento no me sirvieron por circunstancias ambientales. Las disculpas hoy y ahora no me sirven porque ya se ha demostrado lo mucho (es decir, nada) que le ha afectado. Es lo que tienen las decepciones. Y esta es de las grandes.


Feb
06.
Comentarios desactivados en Personas Tóxicas
Categoría: basurero, ira

El entorno laboral es un pequeño universo donde te puedes encontrar cualquier tipo de persona. Ya anticipo que en el balance general tengo superavit, buenas personas en grandes entornos. Más bien porque tiendo a olvidar. Olvidar los malos momentos y las personas que me marcan negativamente. No sé. Como mecanismo de defensa, tal vez.

Pero me queda el puteo. El sinvivir. La quemazón. La ira. Justa o no. Ver un comportamiento infantil. Encabronarte. Ver una falta absoluta de respeto a todo el mundo a quien no se le pueda hacer la pelota. Saber que hay un problema que se enquistará con el tiempo. Porque no es solo conmigo. Varias personas ya están hasta la coronilla y nadie sale a explicar a quien corresponda el pollaco que tenemos latente.

Y no es que nadie quiera. Es simplemente que hay politiqueo de por medio y dentro del circulo antes mencionado nadie quiere destapar la situación, porque quien lo haga será marcado como el traidor, el chivato y la rata que ha perturbado la paz. Y claro, todo suma un circulo vicioso que no contribuye precisamente a mi paz interior. Ya digo que el trato de este elemento para cualquier empleado sin cargo directivo raya lo insultante. Y en mi caso particular, debido a mi especial condición de bombero, las peticiones hacia mi persona nunca han sido especialmente educadas, pero urgentes hasta el vómito.

Hablando con una de las personas de ese círculo de gente que estamos afectados por esta situción, hemos llegado a la conclusión de que si no vamos a descubrirle por los motivos antes mencionados, por lo menos hay que empezar a tratarle de modo profesional. Y eso, en mi caso, se traduce a obviar cualquier petición que no venga por escrito. Y dado que el respeto que demuestra por mi persona es nulo, mi relación se ceñirá únicamente a realizar mi trabajo. Nada de socialización, nada de conversación y, desde luego, en el momento en el que, para mi desgracia, tenga que hacer algo por y para el elemento en cuestión, mi actuación se limitará a monosílabos.

Porque para personas que respeto y me demuestran que me respetan a mí no me importa dar lo que no tengo. Para personas que no me respetan no tengo ganas de perder el tiempo.

Ais.

Qué liberación, coño.


Ene
20.
Comentarios desactivados en Una de Cine: El Hobbit: La Desolación de Smaug
Categoría: ira, jolibú

Hacía tiempo ya, lo reconozco. Pero el abandono de esta sección ha sido motivado por el gran volumén de películas que he devorado sin sacar tiempo para una mísera critiquilla. Pero es que lo del final de “La desolación de Smaug” me ha enervado tanto que he decidido desempolvar la crítica de cine. Y atentos, que cargo con todo.

Vale que estamos ante una adaptación. Lo acepto. Pero como dije en el comentario acerca de la primera parte, la trama se basa en “elseñordelosanillear” el cuento del Hobbit. Y si en la primera parte se les va la mano, pero soy capaz de perdonarlo por la novedad y por dar una nueva visión de La Tierra Media, en esta segunda el despropósito es exagerado, con el arco de Legolas-Tauriel-Kili (elfos no aparecen en el cuento NI POR ASOMO), la importancia de Bardo en la política local de la ciudad del lago y la cansina y fuera de lugar persecución de los orcos, que solo sirve para proporcionar peleas, planos de ordenador y, en consecuencia, gasto de tiempo hasta alargar el metraje hasta las dos horas y cuarenta minutos.

A ver, que todo, por si solo, podría aceptarse. Punto. Se quiere sacar una trilogía y se saca como sea. Pero el final. ESE final. ESA manera de cortar el rollo. Joder. Que estamos hablando de La Tierra Media. A quien le gusta, irá a ver la tercera contra viento y marea. Pero cortar en ese momento, en ese punto, ese rollo “Continuará” a lo serial japonés… No conozco persona que no se haya levantado cabreado. A ver. La primera parte acababa y se cerraba un tramo de viaje. Todos de acuerdo. En esta película que me ocupa la cosa podría haberse quedado tranquilamente en la apertura de la puerta secreta de la montaña y no hubiese pasado nada. Nada más que perderse bastantes planos gratuitos de renderizado por ordenador. Pero argumentalmente mantendrías la tensión de conocer al dragón. Por ejemplo.

Y se han pasado. Con todo. Recreaciones gratuitas para justificar la trilogía con un texto que no da ni para una, una película y media de este metraje. La primera se puede perdonar. Por la novedad y por saber como siguen los derroteros. Pero mucho va a tener que mejorar la tercera para hacer buena esta segunda parte. Porque cualquiera que coja el libro por primera vez habiendo visto las películas debe estar flipando. Porque queda como un cuarto de libro. Y demasiadas tramas, originales o inventadas, que resolver.


Ene
14.
Comentarios desactivados en El Peor Día del Año
Categoría: alcantarillado, ira

El primer lunes laborable de enero es el peor día del año. Invierno, madrugón y la certeza que hasta dentro de 4 meses, como poco, no vuelves a tener un día festivo en el que relajarte y salir de la rutina diaria.

Pero lo peor no ha sido eso. Lo peor ha sido darse cuenta, a eso de las diez de la mañana de que estoy estresado, de que la vida no me da. De que me he estado una semana de vacaciones con el ordenador del curro y he tenido que currar cuatro días de los siete. De que cuando no he estado en el ordenador y en casa, he tenido llamadas telefónicas (el señor Proletario da fé de este hecho). De que desarrollos personales aplicables al curro no los he podido hacer porque cuando he tenido ganas, no he tenido tiempo. Y cuando no he tenido tiempo, no he tenido ganas.

He pedido sopitas. A mediados de diciembre solicité un becario que me ayudase. Más o menos. Que estaré dos semanas llevando de la mano a otra persona y poco menos que dandole potitos a la boca lo tengo asumido y va a ser un trabajo doloroso y poco gratificante, pero ahora mismo es una cosa vital. Porque no puedo seguir así.

Parece que ayer fue el día en el que todo el mundo se puso de acuerdo para provocarme un pasmo. La puntilla fue, a última hora, cuando se me pidió una valoración para la posibilidad de trasladar datos de producción a una instancia de desarrollo para tener un juego de datos válido, sin prisa. Es decir. Para YA. Siempre he valorado que el desempeño de sistemas consiste en hacer que los demás puedan trabajar. Y bajo esa premisa intento hacer que todo lo que se me solicita sea resuelto con mayor o menor inmediatez. Y cuando se me acumulan las peticiones me agobio, porque parece que si me quedo atascado en algo, no estoy trabajando.

Pero despues de recibir esa última puñalada, el remate fue una petición por Skype para comprobar una cosa que he resuelto hoy en medio minuto con la persona en cuestión al lado indicándome los detalles de su duda. Cosa que ayer en remoto me hubiese llevado, mínimo, media hora. En fin. Supongo que ya esta semana la cosa solo puede mejorar. Otra cosa es que lo haga. Y otra muy diferente.



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