Paradise City 0.3
WHERE THE GRASS IS GREEN AND THE GIRLS ARE PRETTY

Con el advenimiento de los smartphones, ultimamente estoy asistiendo a un fenómeno curioso y enervante al mismo tiempo: La gente descuelga y se pone a hablar a grito pelado. Esto nunca ha sido nada novedoso. La falta de educación de esta sociedad no es algo que me sorprenda a estas alturas. Voy más allá, a la novedad que han traído los smartphones: la capacidad de poner el modo altavoz para el interlocutor. Con lo cual, tú y medio autobús (o vagón de tren o metro o similar) no tenéis más huevos que tragaros una conversación que ni viene a cuento ni interesa.

Es una falta de educación, se mire por donde se mire. No estoy hablando de que los espacios comunes sean como bibliotecas o lugares de culto o recogimiento, no. Es simplemente que ni yo ni nadie tiene que enterarse (verídico) de “en que balda del frigorífico están los canelones de ayer“. O, rizando el rizo, (verídico también) cuando tuve que compartir viaje en tren con una tronista de HMYV que volvía a casa después de grabar un programa y tenía que contarle a su amiga del alma “quefuertequefuertequefuertetía” lo ocurrido durante esa grabación.

No digo que no lo cuentes, solo que no es el sitio ni el lugar. Y está visto que asesinar con la mirada no funciona. He decidido combatir el fuego con el fuego: a partir de ahora, si alguien empieza una conversación de ese tipo (altavoces puestos y berridos dentro de un radio aproximado de 3 metros) soy capaz de sacar yo mi móvil y empezar una conversación ficticia con un amigote imaginario hablando de estupefacientes, secreciones corporales o heridas supurantes. O qué leches. TODO a la vez. Y que me mire como quiera.

Siempre pongo el mismo ejemplo. Y es que en mi nunca suficientemente recordado periplo japonés, veías a un nativo en el tren recibir una llamada de teléfono, ponerse rojo de vergüenza, descolgar, disculparse en un susurro inaudible con su interlocutor, colgar la llamada y levantarse de su asiento, pidiendo perdón al resto del vagón, para irse a la plataforma (puerta de acceso al vagón) y allí, llamar a quien ha colgado para hablar, en tono sosegado y sin alteraciones, con la persona a la que había colgado. Yo solo podía alucinar. Porque no fueron ni dos ni tres personas. (*) Les hubiese aplaudido. Y ahora, con la fauna local, lamento no haberlo hecho.

(*) Que los japoneses necesitan una inyección de alegría y de ganas de vivir no lo dudo. Pero que en educación social nos llevan eones de ventaja es de recibo comentarlo. Ellos necesitan un poco más de aquí y nosotros un poco más de allí.


Jun
14.
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Categoría: ayuntamiento, ira

Dos céntimos acerca de las elecciones que nos sobrevuelan a final de mes.

No votar no es la solución. Lo mantendré siempre. Por respeto a 40 años de historia de este país en los que no se pudo votar libremente. Hasta ahí correcto. Entiendo y comprendo todas las opciones.

Excepto una. Un candidato que solo sabe gobernar a golpe de decreto. Con la corriente a favor. Con un “salga el sol por Antequera” y aquí ordeno y mando. Un candidato que ha estado 6 meses okupando (si, con k) un despacho del que habría que haberle arrancado con hoces y bajo luces de antorchas. Sin hacer nada más que esconder la cabeza cual proverbial avestruz esperando que escampe y que el resto de partidos, o bien fuesen en tromba a por él o bien a pactar con el principal partido de la oposición.

Y me cabrea. Y enerva. Y me pone de una mala hostia increible pensar que la ineptitud y la inacción de este … “ente” lleve el premio de volver a ganar las elecciones. No olvidemos, además la aparición, día si, día también de nuevos datos, escándalos y nombres relacionados con la corrupción endémica que tiene el partido que él preside. Quiero pensar que en dicha organización existen personas honestas, justas y que piensan en el bien de sus semejantes. Pero cada día que pasa, como digo, cada vez que salta una nueva noticia, se me hace más difícil. Y me re-encabrono cuando me doy cuenta que esta gente va a volver a ganar las elecciones. Al final, esto va a ser como los documentales de la 2. Todo el mundo los ve, pero la audiencia la tiene Telecinco. Pues aquí, idéntico: nadie reconoce que les vota, pero vuelven a ganar.

Especialmente llamativo, a mi entender, es el intento de cambio de foco de los portavoces de este partido (en alimón con el candidato de otro partido diferente) hacia otro país y a lo llamado populismo. Me hace gracia que una señora conocida por sus exabruptos y sus dotes de conducción evasiva llame “populismo” a lo que hacen otros sin mirar lo que ha hecho ella en toda su carrera política. Pero la guinda, el toque genial, viene cuando aquellas personas dijeron, con motivo del 15 de Mayo de 2011, que esa no era manera de expresar opiniones y que si de verdad querían cambiar el sistema, que fundasen un partido político. Ahora que lo tienen fundado, los llaman anticapitalistas, antisistema y comunistas entre otras lindezas. No lo entiendo.

Ojo. A estos tampoco los defiendo. Me parece una manera de hacer política muy sobrada. Altiva, para quien prefiera el termino. Personalista. No se delega, no se busca un equipo. Ilusión sobra, se les ve y se nota. Pero moverlo todo a nivel personalista implica que no se vota al partido y si a la persona. Y me jode, porque visto el panorama de la teoríca socialdemocracia de este país, son los que más se acercan a mi sentido de voto.

Esos. Los defensores históricos de la socialdemocracia. A quienes los tiempos están cogiendo con el paso cambiado y cada vez se les ve más preocupados de mantener privilegios que de ocuparse de las necesidades de la sociedad. Con un candidato al que cada vez se le ve más pinta de marioneta al servicio de no se sabe muy bien qué, lo llevan chungo. Porque sus pretendidas medidas realmente le acercan cada vez más a posiciones liberales, y cuando uno se vende como garante y mantenedor de las tradiciones de la izquierda, debería preocupar que una formación emergente te adelante, precisamente, por la izquierda.

Y hablando de marionetas, los que quedan. Una formación que ha quedado retratada por su facilidad para pactar con unos y con otros, en virtud, en sus propias palabras, de la gobernabilidad de las instituciones. En mis palabras, para tener poder sobre todas las cosas e ideologías. Algunos les han definido como neoliberales. No está mal, pero afinando el tiro, yo les catalogaría como el intento que hace el poder economico (empresas cotizantes en bolsa, grupos mediaticos) para controlar el poder político. Y no lo están consiguiendo. De momento. Lo que están haciendo estupendamente es embarrar la campaña y cambiar el foco, beneficiando a la derecha y al gobierno en funciones. Lo que en baloncesto se llama “bloqueo y continuación”. Hoy tu guarreas la campaña, mañana te tocará un ministerio. Al tiempo.

Esas son mis sensaciones. Tengo el voto decidido desde hace algún tiempo. Como siempre, no voto al que mejor me representa, sino al que menos me chirría. Porque si por mi fuese, de encerrarme en una habitación con los cuatro, repartia hostias hasta cansarme. Porque esta gente no está con la gente. Sino por encima. Una nueva reelección me haría llorar. Porque no es que tengamos a un idiota gobernando, es que los idiotas somos nosotros.

(Lo de siempre, a comentar a meneame)


Abr
11.
Comentarios desactivados en Una De No Cine: Drive
Categoría: ira, jolibú

Creo que siempre que he escrito acerca de una película, libro, DVD o cualquier otra expresión artística he intentado meter en el subtexto que hay que verlo, disfrutarlo o vivirlo. Nunca, nunca, nunca me he sentido con ganas de vapulear nada.

Hasta que el otro día anunciaron Drive en la Sexta y twitter se llenó de alabanzas y loas a la que, según dicen, es la mejor película de la historia de la humanidad, pasada, presente y futura.

Y no. Por ahí no paso.

Ya la había visto hace un tiempo y me propuse intentar llegar lo más lejos posible. Que fue hasta la primera mirada que cruzan Ryan Gosling y Carey Mulligan. Y mi reacción fue instintiva: bufido y apagar la televisión. No era buena la primera vez que la ví, sigue sin ser buena. Por varios motivos:

  • Con todo el respeto del mundo a los susodichos Gosling y Mulligan, esta es la relación amorosa más increible del cine. No increíble de preciosa o maravillosa. No. Increíble de que es totalmente falsa y no hay nadie que se lo crea. Que él ponga cara de autista mirandola a ella como si fuese un cuadro en la pared y ella le corresponda con la calidez de una merluza congelada es el 65% de los planos de la película. Y me la vendieron como “peli de amor con… “
  • “… toques de Tarantino.” Y de toques de Tarantino nada. Vamos a ver. El bueno de Quentin tiene la manía de decorar sus localizaciones con sangre, a brochazo. Pero toda esa violencia (gratuita o no, podemos discutir el tema cuando queramos) obedece a dos criterios principales: o está relacionada con la historia y la violencia es autoexplicativa con la narrativa, o es exagerada, muy comic, en cuyo caso no hay que buscarle explicación, solo por la exageración. Pero lo de Drive es muchísimo peor: al sosismo exagerado de los protagonistas es un contrapunto brutal a la violencia exagerada, realista y brutísima que se muestra en el resto de la película. En “Amor a quemarropa”, por poner un ejemplo más cercano a Tarantino, hasta Christian Slater y Patricia Arquette muestran más humor y reaccionan a la violencia que los rodea. En esta, hasta cuando Ryan Gosling mata, sigue con su mirada catatónica.
  • Los secundarios: Coño, has conseguido a Ron Perlman en pleno auge de Sons of Anarchy, a Bryan Craston empezando con Breaking Bad y a Christina Hendricks también trastabillando con Mad Men. Dales vida. Frases. Muestralos. No que sean personajes de apoyo con frase y mutis en detrimento de más planos de Gosling al que solo le falta la baba colgando.
  • La música: Voy a reconocer que la música no es mala. Por separado. También reconozco que la música electrónica no es lo mío. Por muchas razones, pero la principal, porque me parece que no tiene alma, sentimiento. Un sample n veces repetido no es lo mismo que un riff de guitarra, pero un momento que desbarro. Retomo: La banda sonora no es mala, simplemente es que está mal elegida. Los planos aéreos del Chevrolet Malibú de 1973 recorriendo la ciudad de Los Ángeles no chirrían tanto, pero las persecuciones, la violencia, el amor… a mi no pega, no me parece acorde a lo que se muestra. Sobre todo, con Ryan Gosling intentando hacer un agujero en la frente de Carey Mulligan a base de miradas no-laser.

En definitiva. No me gustó, le he dado una segunda oportunidad y sigue sin gustarme. Una enorme pérdida de tiempo. Pero bueno. Para apreciar lo bueno, muchas veces hay que tragarse cosas malas para tener con qué comparar. Y si no ha quedado claro, Ryan Gosling no me cae nada bien.


Feb
15.
Comentarios desactivados en Decisiones Confirmadas
Categoría: alcantarillado, basurero, ira

Como supuesto experto en temas tecnológicos, muchas veces me encuentro en la tesitura de tener que recomendar a alguien algún software o hardware concreto que le resuelva la vida o se la haga más fácil en algún sentido concreto. Este es el 99% de las consultas que se realizan.

Pero quiero escribir acerca del otro 1%. Esas consultas que vienen ya maduradas y que lo único que pretenden es que un experto confirme que la decisión tomada es buena y que sería la que un verdadero profesional del gremio tomase.

Esas.

Espada Bastarda

Porque se convierte en un arma de doble filo. Ya sea como profesional o como relación personal, uno da su opinión. Si coincide con la que la otra persona tenía tomada, la cosa se olvidará hasta que el elemento en cuestión dé algún problema. En ese momento, la frase a escuchar será: “vaya puta mierda de _______ (rellenar) me recomendaste.” (O similar) La gente NUNCA reconocerá que la decisión fue suya y que acudieron en busca de un profesional en busca de confirmación.

Si este escenario ya es malo, la alternativa, que he vivido esta semana, es del género demencial. Atentos a la jugada:

Viene alguien a preguntarme por mi opinión acerca de un hardware. Y de una marca en especial. Yo nunca he trabajado con esa marca y, personalmente, hubiese elegido otras dos diferentes por delante. Por temas de servicios oficiales, consumibles y disponibilidad. Lo que hace a una marca. Simplemente mi opinión.

Pues hete aquí que la decisión de adquirir el hardware de esa marca que no me hace tilín ya estaba tomada. Por testiculina. Por que sí. Por que mi opinión no cuenta. Cuenta, simplemente, si coincide con la que se ha tomado anteriormente por otros criterios.

Y chico. Qué queréis que os diga. Para eso, personalmente, mejor ni preguntar. Yo me evito el cabreo, la otra persona no pierde el tiempo y aquí paz y después gloria.

¿Cabreo? Si. Porque ya me conozco esta historia e inmediatamente después de oficializar la compra de ese nuevo hardware, he pedido un descargo de responsabilidad sobre dicho hardware. Es decir, todo lo que sea hacerlo utilizable, seré el primero en ayudar y echar una mano. Pero en el momento que se joda (y se joderá. Por experiencias anteriores, sé que indefectiblemente, se joderá) como si la salvación de la humanidad depende de que yo meta mano en ese hardware. Que nos vamos todos al carajo: No sé. No tengo ganas. Y cuando se me pidió opinión, se pasó de mi criterio. Que lo arregle quien decidió.


Dic
04.
Comentarios desactivados en Votar
Categoría: ayuntamiento, ira

No está de más repetirlo, pero quiero que conste. Me interesa la política, pero los políticos son los seres más abyectos de la historia de la humanidad (después de los abogados xD). Esa habilidad y ese arte para hablar y no comunicar, para salir por peteneras cuando se les formula una pregunta directa, esa jeta de acero reforzado para hacer declaraciones sin inmutarse que sonrojarían a cualquier persona normal y decente… No, yo no podría ser político.

Pero puedo dar por saco. Y como dice el adagio formulado por Woody Allen, “el peor castigo que puede tener una persona a quien no interesa la política es ser gobernado por gentes a quienes si les interesa”, asi que es mi blog, me lo cepillo como quiero y pienso dar mi opinión acerca de los quince días que se nos vienen encima.

Odio las encuestas. Y más, cuando en los últimos nueve meses hemos sufrido cinco elecciones a diferentes cosas. Cada día te desayunas con porcentajes, valoraciones, escaños… Todo para intuir una realidad: según las encuestas nada cambia.

Y eso es algo que me jode. Y cabrea. Soberanamente. Este país tiene una facilidad pasmosa para sacar un presidente del Gobierno que hace bueno al que sustituye. Y mira que el nivel estaba bajo desde Felipe Gonzalez… Y es por eso que el inquilino actual de la Moncloa, personalmente, me parece, con mucho, el peor presidente de toda la historia de la democracia. Pues se vuelve a presentar, el tío. Con un par. Y por montera.

Le voy a dar un único mérito: el equipo que eligió (o le eligieron, tengo mis dudas acerca de la capacidad real de este señor para tomar decisiones importantes) ha cumplido sus tareas de forma eficaz y a pesar del lastre que supone tener semejante capitán en el barco. Y hasta ahí. Todo el mundo, a estas alturas debería saber de que pie cojeo en este aspecto. Y no es el derecho. Odio el liberalismo económico de amiguetes que se practica en este país (“inversiones públicas: si va bien, ganancias privadas, si va mal, perdidas públicas”) y que el partido del gobierno permite, alienta y se beneficia.

Pero miro al otro lado y solo me quedan ganas de llorar: una izquierda fragmentada (cosa que no es nueva) con un partido mayoritario más preocupado de expandirse hacia posiciones más conservadoras y un cúmulo de partidos (tradicionales y/o emergentes) a los que parece que prefieren salir en la foto diciendo la burrada más gorda (o la parida del día) para garantizarse minutos en los medios. Y lo que me queda, en el centro “teórico”, es una formación emergente de la que, personalmente, no me fio ni un pelo. Porque según lo visto y comprobado, lo mismo le da pactar con unos o con otros.

Que cada cual es libre y que vote a quien quiera. Decía que yo me desespero con las encuestas. No quiero creermelas. No puedo entender cómo va a seguir ganando (con un desgaste enorme, por supuesto, pero ganando, al fin y al cabo) un partido que ha pegado hachazos a todo lo que ha podido, privatizando, recortando todo el gasto social, con nula preocupación por los ciudadanos-votantes y totalmente sometido a las leyes de la economía capitalista más salvaje que ha conocido el país. Y encima, como ya he dicho más arriba, economía de amigotes. Tu me rascas, yo te rasco. Me das una concesión y cuando salgas, yo te doy una posición en un consejo directivo. Con un sueldo de los de no volver a preocuparte por el dinero en lo que te queda de vida. Y esto, a un señor que ha participado en el recorte de, por ejemplo, las ayudas a la dependencia, por poner un ejemplo (y hay muchos de donde escoger).

Yo no podría dormir tranquilo.

Y esto es lo que se vota este 20 de diciembre. Que sigamos manteniendo un modelo donde nadie da explicaciones basandose en mayorías absolutas. Donde la excusa principal para lanzarse a recortar todo fue “la herencia recibida”. Donde las ruedas de prensa se dan a través de un monitor de plasma. Donde a los debates en los que se espera leña se envía a una sustituta porque “hay que gobernar”. Donde “hay que gobernar” significa ir a la radio a comentar un partido de fútbol. O ir a la casa de Bertín Osborne a que te hagan la entrevista más lameculos de la historia. Donde se demuestra un desconocimiento absoluto de leyes nacionales o europeas cuando se plantea una cuestión candente de actualidad. Donde se dice “parece que llueve” o “ya tal” cuando salta un escándalo de corrupción y se pregunta directamente.

Quiero pensar que este país es maduro para aguantar según que cosas. Otros cuatro años de esta mierda de responsabilidad de los señores que actualmente en el gobierno serían matadores. Para pensionistas, parados, dependientes o emigrantes. No es que no me fíe de las encuestas. Creo que es más bien que no quiero fiarme. Quiero pensar que hay razones suficientes para sacar a gorrazos a esta gente. El que venga tiene el listón muy bajo. Me da igual quien sea.

Pero estos no. Como esperanza.

(Comentarios cerrados porque quiero y porque puedo. El que quiera contarme algo, que lo haga directamente. A trollear, a Meneame)



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