Paradise City 0.3
WHERE THE GRASS IS GREEN AND THE GIRLS ARE PRETTY

Manu Ginobili

Pues no, lo siento. No soy capaz de entender eso de tener que pagar dinero por ir a un gimnasio y encima, no ir. Así que me he buscado una actividad física lunes y jueves por la tarde-noche: me tengo que desplazar unos 30 kilometros para tener una hora de sufrida, satisfactoria y cansada sesión de basket. Lo mejor de todo es que es bajo techo (cosa que en invierno se agradecerá bastante), con un grupo de gente que, además de jugar razonablemente bien, es bastante formal y comprometida a la hora de quedar y que ya llevo cosa de un mes.

Un mes jodidillo a la hora de recuperar, las cosas como son. He estado demasiado tiempo cogiendo roña y óxido y las corvas, los riñones y los abdominales tiran que da gusto. Pero por lo menos ahora ya no me quedo sin aire en el calentamiento… Además, en mi última etapa de ponerme en forma, tenía lavadora y plancha ajenas a mi disposición. Ahora, yo me lo guiso y yo me lo como. Y no gano para poner lavadoras. Tengo que pasarme por una tienda de deporte para adquirir, como mínimo, una camiseta sin mangas, renovar calcetines y una muñequera.

Y empezar a mirar algún masajito en la espalda y las piernas, que hoy, por lo menos, no me vendría ni medio mal.

P.D.: La imagen de la entrada es porque la camiseta que estoy machacando es mi vieja camiseta de Manu Ginobili con el 5 de Argentina.


Siete de la tarde. He tenido un día medio tranquilo, pero el finde no ha terminado de ser todo lo relajante y descansado que pretendía que fuera y me encuentro bostezando mientras me dirijo a donde he aparcado el coche.

Una cabezada y cocinar un rato me relajaran. Tortilla de patata. Si. Definitivamente. Hace tiempo que no preparo una y, en las inmortales palabras del teniente Aldo “Apache” Raine, “La practica lleva al Carnegie Hall.” Mmmm… tengo huevos… no sé si quedan patat… eh, un momento. Mi coche no está. Uf. Uf. Uf. Espera, espera. Amos a ver, lo has dejado donde esta mañana y has vuelto de comer y lo has dejado en el mismo sitio. No, no te has equivocado. Bueno. La grúa. No queda otra opción.

Desando el camino hasta la parada de taxis para preguntar donde queda el deposito municipal de vehículos. Y en estas que una comercial del curro, en su coche, me reconoce y se para. Le cuento la jugada y me dice que me lleva. ¿A donde? Buena pregunta. Menos mal que los smartphones se inventaron para esto. Una consulta rápida a Google, dos clicks en la pantalla y tengo la ruta GPS hacia el depósito. Allá que vamos.

15 minutos después estoy delante de mi Clio gris. Con un papelito en el parabrisas. Me acerco al coche y lo retiro de un palmetazo. No quiero leerlo, todavía no. Me acerco a la garita de control y la cosa sale 120 lebros. Abono, cojo el coche y salgo del depósito. Me retiro a un lado y corro, bajo la lluvia a darle las gracias a la compi de trabajo que me ha acercado. Vuelvo al coche y, un poco más calmado, le doy una vuelta a lo que acabo de vivir.

Y de repente, la socorrida bombillita que se enciende en mi mente. Ay dios. ¿A que he pagado SOLO la grúa y todavía tengo pendiente la multa? Rebusco la cuartilla de la multa. Y efectivamente. Diafano. 200 lebros por aparcar sobre paso de peatones y línea amarilla. Un paso de peatones que lleva a un descampado y una linea amarilla que, en la zona no la respeta ni el señor que la pintó.

En ese momento se escucharon lenguas muertas en el interior del coche. El juramento que solté fue una combinación de arameo, sanscrito y algún idioma perdido de la zona del proto Amazonas brasileño, para que os hagáis una idea.

Total, con todos los papeles hoy me he plantado en la delegación de Tráfico de Alcobendas, donde un funcionario profesional y amable que deja en mal lugar a todos los estereotipos habidos y por haber del funcionariado español, me ha indicado que, de momento, no me preocupe porque no se ha emitido denuncia. Cuando llegue a mi poder, entonces es cuando tendré que decidir si pago o si planteo una alegación.

Asi que aquí ando. Algo más tranquilo. Pero acordándome de todas las madres de los policías municipales de Alcobendas. Que no tienen la culpa de nada, pero es que su prole son unos autenticos hijos de puta. Que si. Que mi coche estaba aparcado en un sitio prohibido, vale. Pero igual que yo, otros 20 y sin entrar al aparcamiento. No molestaba ni a la circulación ni al giro. Y el paso de peatones lleva a un jodido descampado de 500 metros, con la A-1 al final, así que ya me diréis vosotros a santo de qué viene la multa.

Bueno, no os esforcéis, ya os lo digo yo: RECAUDAR. HI-JOS DE PU-TA.


feb
25.
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Categoría: ayuntamiento, basurero

Stress Reduction Kit

Vaya por delante que quejarme de stress laboral con el añito y medio de paro y con los actuales números de desempleo me parece injiusto totalmente. Pero cuando tu jefe, con la vena hinchada, exige algo y tú le dices “pues dame una semana en el mejor de los casos” ya sabes que esa semana va a ser el mayor de los infiernos posibles.

Porque no solo es el marrón (tamaño Texas) que me ha caído y que, mal que bien, he conseguido llevar a término. Es el resto de tareas, tareillas y nuevos marrones que debo dejar aplazados por gestionar LA tarea. Y cuando en la bandeja de entrada se te empiezan a acumular cosas, te estresas. Vamos, como yo estoy ahora mismo. Tiene su reflejo en el blog (ya véis lo que he podido escribir esta semana) y algo menos, pero porque es más cómodo, inmediato y chorra. en twitter.

A ver qué tal se da el fin de semana. Espero que no salga nada que haga pum. Porque entonces será mi cabeza la que lo haga.


Es curioso. Nunca antes en ningún trabajo ha habido nadie que me dijese qué hacer o cómo hacerlo. A lo más, diez minutos en plan “pues este es el servidor de desarrollo, este el de correo y esta la intranet. Ala, majo, bienvenido y que te sea leve.” Y eso cuando he tenido a alguien que me lo dijese porque muchas veces INCLUSO yo era quien tenía que desarrollar los servicios de formación cuando no formar a mis compañeros en diversas áreas del conocimiento que -se supone que- domino.

Asi que ahora mismo soy como Neo recibiendo los cursos de formación. Atado a la silla. Soy Alex Burgess recibiendo el método Ludovico. Vamos, que me están haciendo pasar por todas aquellas que no he pasado en el resto de mis desempeños.

Ojo, que no me quejo. Pero ni mirar el correo he podido. El Twitter lo tengo abandonado y poca cosa más puedo hacer. No me parece correcto frikear con el N1 y los horarios tampoco son para echar cohetes, así que mi vida social anda un poquito alteradilla.

Pero bueno. Contento estoy. Mi señor jefe, además de amigo, es una persona muy paciente y que me da bastante manga ancha para con mis fallos/burradas/preguntas tontas. Así que qué dure, que en este plan no me importa seguir. Veo que es una oportunidad a aprovechar.


Facebook Wall - Tel Aviv Graffiti

Para los que llegan de nuevas, recordar mi tirria-fobia a las redes sociales. Personalizadas en un simple nombre: FB. Y es que el otro día, haciendo pruebas con un perfil de prueba, me dí cuenta de que FB no busca la transcendencia en todas sus acciones. Quiero decir que no hay un mecanismo de búsqueda claro y eficiente sobre todas las acciones que haya hecho el usuario.

No por nada, pero si alguien con los permisos necesarios (ya no estoy hablando de seguridad) quiere saber qué escribiste hace dos meses, por ejemplo, no hay manera simple y sencilla de encontrarlo más allá de ir buscando por tooooodas las actualizaciones. Y si el usuario es medianamente activo, la tarea se complica un poco. Y si los contactos del usuario también son activos, la cosa se complica exponecialmente.

Vale, igual soy yo y mi manera de entender la red. Todo lo que haces/dices queda reflejado. Como bien dice Txipi, la mejor manera de tener un secreto es no publicarlo en Internet. Comparto del todo esta afirmación, pero estoy cogiendo por los pelos una funcionalidad básica de la red para apoyar mi argumento: Internet no es lo que es si no existiesen los buscadores. Internet no tendría ningún significado sin que la información fuese encontrable.

Alguien puede venirme con el argumento de que twitter adolece del mismo problema. De acuerdo con ello. No resulta nada sencillo encontrar qué dijo quien cuando. Pero la diferencia entre twitter y FB es sencilla: Twitter es solo para texto y los hilos solo son seguidos por las personas que los crean y aparecen mencionados. Además de ser únicamente para texto. FB se convierte en un cajon de sastre para texto, fotos y videos.

Oh. Se me olvidaba comentar que por el mero hecho utilizar su plataforma todos los contenidos subidos a FB pasan a ser de su propiedad. Así que ojito con lo que comentas y subes. Puedes encontrartelo como nuevo slogan (o imagen) de una campaña de publicidad para una empresa japonesa de condones…. xD A lo Homer Simpson…

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