Paradise City 0.3
WHERE THE GRASS IS GREEN AND THE GIRLS ARE PRETTY
abr
09.
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Categoría: alcantarillado, ayuntamiento

Lo que viene siendo la Semana Santa estos últimos años viene siendo una de las mayores tocadas de huevos que quien firma disfruta a lo largo del año. Parte queriendo, parte sin querer. La parte queriendo es de disfrutar de la familia, de la compañia de los amigos, de echar de menos a M. La parte sin querer es que, matematicamente, sin margen de error, al segundo día soy derribado en llamas por una especie de mal de montaña. Acostumbrado a la polución de Madrid, mi volumen de ventilación es bastante elevado. Al llegar al pueblo, más o menos sobre la misma altitud que la capital, pero en las montañas del norte de Burgos, el aire puro (y su carga de oxígeno) me pega un meneo al cerebro que me lo deja reducido a una especie de pulpa temblorosa, con un dolor de cabeza que ni  Godzilla con resaca, y que normalmente se me pasa con un par de pastillazos(*) y seis o siete horas de cama.

Y el caso es que me gusta. Me relaja, me libera. Pasar un poco de frío, hacer feliz a mi madre dejando los platos rebañados, hacer más feliz al dueño del bar consumiendo cervezas de cuatro en cuatro,… vamos, que excepto por ese sucedido de la cabeza y por lo que hecho de menos a M, ya lo haría más a menudo. ¿La contrapartida? Hoy lunes me he tenido que levantar a las cuatro de la mañana para llegar a las ocho al curro y evitarme lo que viene siendo la madre de todos los atascos que se organiza el domingo de Resurrección a la entrada de Madrid. ¿Compensa? No sé. Porque he pasado la mañana má o meno dignamente. Pero ha sido llegar la hora de la comida y empezar a dar cabezadas como si no hubiese mañana. La pachanga de hoy la juegan Michael Jordan y su madre, pero yo no voy…

(*) La mierda en cuestión, altamente recomendada por mi médico particular, es Enantyum 25 mg. Mano de santo para migrañas, jaquecas y tormentos similares que me afectan al cocoroto.


abr
03.
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Categoría: ayuntamiento

Puede parecer que no, pero soy muy hogareño, muy familiar. En mis mejores recuerdos casi siempre está presente gente de la familia cercana. Padre, madre y (sigh) hermanos. Dentro de esa categoría tambien entran una tía mía que vive en Salamanca y unos primos y sus hijos, todos gente cabal, con dos deditos de frente y de toda confianza. Tanto que no hay ningún problema en pedirnos favores y tener una conexión bastante más “diaria” de lo que viene a ser una familia al uso. O por lo menos, lo que yo entiendo por familia al uso.

Ayer se me comunicó que estoy invitado a un evento social por la parte de la familia que no me cae tan bien. Mi primera reacción: decir que me piro de vacaciones (Nota al pie: cosa, que, por cierto,es totalmente cierta: El 15 de mayo me piro, pero eso es harina de otro costal) y me va a ser imposible acudir. Ala. A correr. Que me traigan la crisis, que si es como esto, la arreglo rápido. La segunda, tras hablar con uno de mis hermanos, fue de “bueno, basta que se han acordado de nosotros, habrá que ir” Es decir, tragar con el compromiso social. Y la tercera reacción fue llamar a M a preguntarle si le apetece conocer Bilbao y tener un evento familiar, al que no está obligada a asistir de ninguna de las maneras.

Todo tenemos parte de la familia así: gente con la que no te llevas del todo bien o directamente, no te llevas. En este caso puedo contar cosas que jamás creeríais, de esas de vergüenza ajena. Y si no lo hago es porque me queda un mínimo de respeto por ellos. Que cada uno es muy suyo (yo el primero) y hace con su vida lo que quiere. De momento, solo espero que sea ir al compromiso en cuestión y dos horas después, salir de allí escopetados para comer en la compañía de la gente con la que si me gusta estar.


Por circunstancias de la vida, después de mi idilio personal -alguno diría que secuestro- con Renfe durante mis años de estudiante universitario, he vuelto a dar una oportunidad a los servicios de transporte ferroviarios. He caído en la trampa y he utilizado tres de sus servicios que paso a destripar.

  • Web. Cuenta la leyenda que alguien, una vez, consiguió comprar un billete en el caos organizativo que es el portal de Renfe. Poca/nula usabilidad, menús liosos y, en mi caso, cuando ya tengo la selección de compra y le doy a facturar, SIEMPRE SIEMPRE SIEMPRE me devuelve un error. Con lo cual, con el nubarrón encima, me dirijo a Chamartín a sacar el billete físicamente. Y aquí es cuando mi estado pasa de mosqueo a cabreo. Porque llegas al área de taquillas y ves 30 o 40 personas. Me dirijo a sacar número y me dan ganas de alquilar un arma y liarme a tiros en el local: Tengo 80 números por delante. Hay 20 mostradores en total. Y abiertos dos para media distancia, uno para inmediatos (con cola propia), otro para internacional (con número propio) y tres más para anticipada (que es el que me interesa). 7 de 20. Y luego hay paro… Una hora después de plantarme allí, ya tengo mi billete.
  • Media Distancia: Con un precio decente, este es, con diferencia el mejor servicio que he padecido. No, en serio. Trenes decentes, enchufes en los asientos por si quieres juguetear sin dejarte la batería…. Amplio, espacioso y relativamente cómodo, si no se tiene prisa es el servicio adecuado.
  • Altaris. La joya de la corona. Ogh. Es que es recordarlo y ponerme frenético, el colmillo me gotea. Caro. O por lo menos, demasiado para lo que ofrece. De acuerdo, te plantas en Valladolid en una hora. Circular por vías de alta velocidad es lo que tiene. Pero el servicio es de calidad infame. El tren está bien, faltaría más. Pero no existen enchufes donde cargar juguetitos y ya, del wifi o similares no vamos a hablar. Vamos, que se paga una fortuna (y estoy hablando de más de 60 euros ida y vuelta) que no se ven reflejados en ningún servicio. Si al menos el viaje fuese tan rápido como el trayecto hasta Valladolid, pues todavía la cosa tendría un pase. Pero es que ni eso. Llegas allí volando a 250 km/h. A partir de Campogrande, 150. Que es rápido, no lo niego. Pero no para el precio que se paga.

Vamos, que estoy calentito con Renfe. Me queda pendiente intentar cogerme el coche un día a ver cómo está la alternativa. Pero con semejante mierda de servicio “público”, no me extraña que todo el mundo siga prefiriendo el transporte propio.


(foto de aquiconfidencial.com)

Hace tiempo, Poochie y nos enfrascamos en una discusión acerca de cual ha sido el mejor partido de fútbol de la historia. Él mantenía que el Inglaterra – Alemania del Mundial del 66. Yo, por el contrario, afirmaba que uno de aquellos Barcelona – Atletico de Madrid que promediaban 9 goles de media, aquella época de los Romario, Caminero, Laudrup… La cosa ahí quedó. Y desde aquel momento mantuve mi opinión.

Hasta ayer.

No porque fuese un partido de mi Athletic. No porque el marco (quien quiera que pusiese el adjetivo “incomparable” debería recibir disparos en sendas rótulas) fuese el gran estadio de Old Trafford, campo de aroma de Champions League. Y no porque ocho mil valientes se plantaron en Manchester para hacer que el campo del United se convirtiese en una sucursal de la Catedral…

No. Todo lo anterior ayuda. Mentir sería innecesario Pero cuando tu equipo del alma pega un señor meneo a todo un Manchester United (vale, que no es el aterrador Manchester United de principios de siglo XIX) que, alucinado, veía como el gol de Wayne Rooney que le ponía en ventaja era remontado por tres golazos sucesivos de Llorente, De Marcos y Munian. Y no solo por el resultado, sino por la sensación de que lo mismo que al final fueron 3 goles, hubiesen podido ser 6. El portero del United, De Gea, se ganó la internacionalidad y mucha parte del sueldo al ser el muro con el que -casi todos- los intentos de los bilbaínos se estrellaron.

Y solo sería un ejercicio de vanidad egoísta al ver que el equipillo de tu tierra le mete semejante meneo a uno de los equipos punteros de la Premier y de Europa. Que todo el mundo (barcelonistas, madridistas, etc…) en twitter lo dijese te pone en una nube. Y si ya al ver las estadísticas de posesión no te hinchas, es que no eres del Athletic.  Como único lunar, el penalty tonto cometido por el mismo De Marcos que provocó el 3-2 final que nos dejó un poco fríos.

El error del Manchester United fue regalar el balón y el campo a una “banda” (con todo el cariño del mundo) que se le subió a la chepa. Y de qué manera. El partido fue precioso, rápido, a ráfagas, chispazos de calidad rojiblancos y contras acojonantemente peligrosas de los “red devils”. Una joyita que estoy por descargar y disfrutar, de vez en cuando, como cuando me pongo alguna de esas películas que he visto una y tropecientas veces. Porque fue el mejor partido de la historia. O por lo menos para mi lo fue.

Los trece leones que saltaron a Old Trafford ayer fueron: Gorka Iraizoz, Iraola, San José, Javi Martínez, Aurtenetxe, Iturraspe, De Marcos, Herrera, Susaeta, Muniain, Llorente, Toquero y Perez. Mile esker por hacerme disfrutar de un deporte que habéis embellecido con un partido corajudo, resuelto con brillantez, épica y garra. Por sacar adelante un encuentro al que se acudía como víctima propiciatoria de la mala temporada del Manchester United en la Premier y en Champions League. Por hacerlo, además, como un equipo y recordar la colectividad de este deporte, en esta época de figuras y destellos individuales. Gracias, de verdad, por hacer que hoy en Madrid, el sol sea un poco más rojiblanco de lo habitual.

(Editado, gracias, Poochie!)

Actualizo con chistaco escuchado esta tarde en Otra Movida: ¿En qué se parece el Athletic a David Beckham? En que salió de Manchester con la Victoria (BAdaBUMdish!!)


Quizás alguno se haya preguntado el porqué de mi repentino silencio. No ha sido queriendo, desde luego y pido disculpas inmediatas por si alguien esperaba algo. Por no alargar la cosa, basicamente me han largado del curro y he tenido dos semanas de reflexión y de alejamiento hemi zen de todo lo que supone un dispositivo con teclas.

No tengo ganas de lanzarme al cuello de nada ni de nadie porque no conduce a nada. Como siempre, me quedo con lo bueno, con todo lo que he aprendido y las gentes excepcionales que he tenido la suerte de conocer. De lo malo, me quedo con las actitudes que yo nunca pienso repetir si alguna vez tengo la suerte de plantarme en puestos de responsabilidad. Punto. Hasta aquí el tema.

M ha tenido a bien regalarme un juguetito nuevo y ha sido mi mayor entretenimiento estos días. Si, queridos. Ha sido mi cumpleaños, pero por las circunstancias arriba mencionadas no he andado especialmente motivado para celebrarlo o para anunciarlo. Gracias a quienes se han acordado.

Pero ahora mismo tengo una regresión. A hace tres años cuando me quedé en las mismas. Pero con una diferencia. Esta vez no pienso verlas venir. Estoy llamando a todos lados y veo que la gente responde. Por lo pronto, buena disposición y gente que me quiere echar una mano encuentro. Ahora solo queda pasar de esta circunstancia temporal. Lo más pronto posible. Lo he vivido antes y no quiero estar mucho más tiempo,

P.D.:El juguetito, a todo esto. Cómo se defiende el W7 Starter que trae de serie, el cabrón…



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