Paradise City 0.3
WHERE THE GRASS IS GREEN AND THE GIRLS ARE PRETTY

No hay peor censura que la propia. Vaya por delante. No quiero poner un “pero”. Es un pero incómodo, de esa clase de conjunciones que anticipan una larga parrafada de farragosas justificaciones y que acaba con un silencio incómodo, tanto para tí como para tus interlocutores. Y con un único pensamiento en tu cabeza: “Mierda de jardín en el que me he metido.

Censura

Los tiempos cambian. Ahora todo tiene que ir pensado, meditado, corregido y repensado para intentar evitar que alguien se sienta ofendido. Con lo cual, opiniones válidas o que aportan un punto de vista diferente, no pueden expresarse porque (por ejemplo) puede ser posible que un señor que vive en una cabaña aislado de todo y de todos, pero con acceso a internet, se haya enterado y exprese su descontento porque no se le respeta.

Las opiniones,  las discusiones, el intercambio de ideas forma parte de lo que yo entiendo como una sociedad sana. Podemos no estar de acuerdo, que para gustos están los colores. Pero que a mi me guste el azul y no el verde como mantiene otra persona no debería ser motivo para que, primero, se me califique, después se me señale y por último, se me invalide como individuo. Se está consiguiendo que nadie se exprese en público, porque nadie es capaz de ponerse en lugar del otro. Las tertulias quedan reservadas a entornos muy íntimos por temor a que un pensamiento levante ampollas o bien, se banalizan en teatros mediaticos donde todo se lleva al extremo, con la carga de histrionismo que eso conlleva.

Evidentemente, hay ideas que no se sostienen. Lamentablemente, como digo, en vez de razonar, se pasa al ataque personal conllevando la anulación de la persona del interlocutor. Dado que piensas esto, el resto de tus ideas no me interesa y no pienso rebajarme a discutir contigo. Y por lo general, para añadir más leña al fuego, este razonamiento anterior funciona en las dos direcciones. Empatía nula, nadie se pone en el lugar del otro. Con lo cual, además, tenemos a dos personas cabreadas.

Cuando se dice que es más lo que nos une que lo que nos separa, deberíamos pensar que la civilización avanza en base a gente que piensa de diferente manera y es capaz de salirse de la norma establecida. Y esta sociedad se está dirigiendo peligrosamente, en mi opinión, hacia un destino muy timorato. No expresamos lo que deseamos para evitar que se nos señale. Y quien tiene la voluntad de comunicar su opinión, enseguida es tachado de extremista. ¿Qué es lo que ocurre? Que al ser precisamente estas personas las únicas que comunican un mensaje, al final nos encontramos polarizados entre quien apoya estas ideas y el resto. Quienes, por no meterse en esta dinámica de anulación del individuo, no dicen nada por seguir en el rebaño y que no se les señale como diferentes. Actitud percibida por los emisores y partidarios del mensaje inicial, quienes la interpretan como apoyo y renuevan el mensaje con similares o argumentos más radicales.

Con lo que al final, o estás muy motivado y te importa una mierda lo que digan de tí, o te cortas a la hora de emitir una opinión en un círculo amplio en el que no hay confianza. A medida que lo reduces, puedes emitir opiniones, más o menos vehementes a medida que cierras la confianza. Pero desde luego, no lo harás en un foro público como puede ser Internet.

Y mira que no es por falta de temas. Cualquier portada de períodico te da cuatro o cinco. Días de discusiones por titular.


Abr
25.
Comentarios desactivados en Los Sonidos del Silencio
Categoría: ayuntamiento, cohetes

Desde enero sin escribir. Y no es porque no haya tenido cosas que escribir. Simplemente se me han juntado varias cosas. Una de ellas motivaba que mis deseos de ponerme delante de un ordenador al llegar a casa fuesen nulas. Primer resentido, el blog. Del resto de asuntos que me ocupan, paso a comentar dos de ellas.

La primera es que vuelvo al maravilloso mundo de la autonomía. No asustarse. La idea es que sea un estado intermedio que no se dilate demasiado en el tiempo. Iré contando. Mi desempeño anterior daría para un libro, pero por resumirlo en pocas líneas, mucho mamoneo, demasiada mierda no informática en el salseo diario, sueldo justito y 3 horas de desplazamiento todos los días. Lamento haber dejado a unos compañeros maravillosos con los que espero encontrarme en el futuro, pero este ha sido un cambio a mejor. Y prometo novedades en este aspecto.

La segunda cosa: Esta es una foto del pedido que acaba de llegarme.

Si, queridos.

Parece que M y yo vamos a aumentar la familia: Ella, Neska, lo que sea que está en el horno y yo.

Dos apuntes acerca de este hecho: Si, he dicho “lo que sea que está en el horno” y no falto a la verdad. Yo no lo quiero saber hasta que de verdad el saberlo sea inevitable. Todo va bien, no hay ninguna malformación y es lo único que me importa. Si es chico o chica es totalmente secundario. El otro apunte es que casi todo el mundo me pregunta que a ver qué tal lo llevamos.

Yo estoy acojonado.

Basicamente por el hecho de que a estas alturas de mi vida no sé cuidar de mí mismo, como para tener al cargo a una criatura.

Todo el mundo me responde que es una cosa que sale natural y que una vez metido en el sarao, todo va fluyendo. Pero en el momento actual, y más, despues de haber visionado “Mira lo que has hecho” (Berto Romero, lo mejor que he visto en televisión en los últimos… bueno, lo mejor que NUNCA he visto) solo tengo miedo.

En octubre empieza una nueva vida. Y con ella, una nueva etapa en la mía.

(Sé que siempre lo prometo, pero esta vez espero retomar la periodicidad de una vez por todas. Gracias por vuestra paciencia)


Oct
24.
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Categoría: ayuntamiento

– ¿SÍ? ¿DIGAME?

J***r, ya estamos. No he salido de Atocha y se me ha sentado justo detrás el tio que me va a dar el viaje. Como el de ayer, el clásico imbécil que piensa que por chillar a su subordinado acerca del importante cliente que ha delegado una gestión en su empresa, ya piensa que el resto del vagón le va a hacer la ola y aplaudir cuando cuelgue.

– MMmmmm no, en estos momentos no estoy trabajando, mire usted. Además, tampoco dispongo de vehículo porque he tenido un accidente…

Clac. Cierro mi cerebro. No quiero saber nada. Ya sabéis que las conversaciones a grito pelado telefónicas son una cosa que me altera bastante, sobre todo cuando intento, o bien dormitar durante mi vuelta al hogar despues de mi jornada laboral, o bien concentrarme en el giga y medio largo de libros que llevo en el Kindle.

– Pues no, pero estoy dispuesto a trabajar en cuanto se me acabe la baja del accidente.

Además, hoy está siendo un día glorioso en lo referente al transporte público: a la ida, una señoracotorra ha estado todo el viaje de ida cascando acerca de su vida y de la ajena. TODO EL VIAJE. Continuamos con una clase entera de garrulos de bachillerato de excursión en transporte público que se han montado conmigo y se han bajado una parada antes que yo, dejándome atontado por el volumen general del rebaño y cabreado como una mona por la nula profundidad de su conversación. Así que de este gañan como que voy a pasar. Pero el tipo no lo pone fácil.

(…)

– ¿DIEGO? Si mira, me pillas en el AVE camino Murcia.

Mentira. Y gorda. Media Distancia destino Jaén. Tres cuartos de hora despues, el mismo zoquete, pero ahora ha tenido la delicadeza de levantarse y ponerse a hablar en la plataforma, en las puertas de acceso al vagón. Inutilmente, por supuesto. Los berridos llegan a los pasajeros claramente. Y claro. Dado que ha comenzado la conversación con una mentira, pues hasta me ha interesado.

– … nonono, por supuesto que no. Conoces a mis socios y a mi, y sabes que yo soy de esas personas que piensan que las oportunidades se buscan, no se esperan.

Anonadado. Jerga de comercial vendehumos calzapeines de los que intento huir como de la peste. Hemos pasado de ser un pobre lisiado parado a tener una sociedad empresarial de la que el ínclito es el comercial. Ahora si que estoy picado y sigo la conversación más atentamente.

– …. claro, claro…. efectivamente. Estamos encantados de que queráis contar con nosotros. El problema es que no puedo concretar nada ahora mismo, porque estoy en un AVE dirección Murcia y no llego hasta dentro de 4 horas.

No puedo reprimir la carcajada. Como todo comercial que se precie, mentiroso. Y para refutar mi pensamiento, el karma actua:

– ¿Diego? ¿DIEGO? Oye, te estoy perdiendo…. Mierda, no hay cobertura.

A ver, alma de cántaro. Estás en medio de campos de Castilla la Mancha. Aquí solo hay cobertura en los pueblos. El resto es un regalo. Bastante tiempo has estado hablando. Intento volver a mi libro, pensando que la conversación ha acabado. Craso error: siguiente estación, nuevo intento.

– ¿Diego? … si, mira, se ha cortado. Es que estoy en el AVE camino Murcia.

Tanta insistencia con la misma falsedad no puede ser casual. Afino más el oído.

– No, no… llego dentro de cuatro horas, pero hago un par de llamadas y en diez minutos te confirmo una llamada desde la oficina ¿Qué hora es en Colombia?

Acabaramos. Le está colocando una mentira como un piano a un cliente en el extranjero. Este es el espíritu del comercial en estos días. Colocar trolas a diestro y siniestro si el cliente no las puede comprobar. Ya decía yo que la conversación no era del todo normal.

(Tontería, lo sé, pero quiero retomar. Esta vez en serio. Otro día, más chicha.)


Jul
20.
Comentarios desactivados en Maqui y Neska
Categoría: ayuntamiento

Novedades en mi gris y sosa vida:

La primera, profesional y personal, es que Maqui ha sido largado del curro.

Maqui, por poner al día a los vaguetes y lurkers, fue un tecnico superior que me fue impuesto en mi anterior curro para descargarme de trabajo y relaciones personales con el resto de mis congéneres laborales. El caso es que un día se largó, harto de que todo saber técnico se diluyese en mierdas absolutas. Pero la amistad queda. Y tras mi nueva situación conyugal y mis nulas ganas de seguir haciendo el tonto en un sitio donde no se me apreciaba ni se me valoraba, Maqui me ofreció un puesto a su lado, cobrando una mierda, pero con las tardes libres para mi.

El sitio, como ya conté hace tiempo, es un caldero de heces, vómitos y purines en lo referente a las relaciones humanas. Nada que no hubiese conocido ya, pero dimensionado hasta tal punto que cualquier decisión técnica es retrasada por -valga la redundancia- la validación/valoración de subseres retrasados más orientados a las relaciones humanas que a lo técnico.

Y aquí es donde Maqui, raro de cojones como él solo (y mira que lo digo yo, que de ser raro sé bastante) y una persona de trato “especial” (como poco) se ha ido creciendo, creyendo que sus logros le harían inmune a la política imperante en el chiringo. Crecido hasta tal punto que tuvo a bien pegarle un grito a una persona del consejo directivo. Y por lo visto, los desplantes y sobradas que se ha pegado a lo largo de su estancia en el chiringuito provocaron un mar de fondo que Maqui no vió o no quiso ver. Pero una cosa es clara: soltar a un ejecutivo la frase “pues esto se soluciona poniendome los papeles encima de la mesa para que los firme” solo provoca una única reacción: Despido fulminante.

Y aquí ando. Enseñando al nuevo (a quien de momento llamaré MKII) como está el patio y evaluando las tareas pendientes que nos quedan para realizar en este periodo medio tonto de verano. Seguiré informando. No las tengo todas conmigo, pero al menos, parece que las vacaciones me las van a respetar.

Mi otra novedad es que llevo un mes limpiando meaos de perro en casa. M ha decidido que tenemos perro y nos hemos encontrado con una preciosa (de ver) cachorrita de Schnauzer miniatura, negra y plata. Digo de ver, porque su comportamiento es el de los perros de Satanás desbocados oliendo sangre. Mucho tenemos que educar, limpiar y armarnos de paciencia. Pero bueno, es lo que hay. Toda la vida evitando el contacto con perros (traumas infantiles, queridos) y ahora, como bien definió uno de mis hermanos, limpiando cagarrutas de uno de ellos. Foto de la susodicha.


May
19.
Comentarios desactivados en ¿Y Qué Te Gustaría Hacer En El Futuro?
Categoría: ayuntamiento

– ¿Ein?

Estaba en mi maravilloso mundo de ensoñación y unicornios jebis metaleros y, sencillamente, no me enteré de nada. M me miró de nuevo y muy seriamente, me repitió la pregunta.

– Que qué te gustaría hacer en el futuro. No en plan, “mañana nos vamos a la playa” sino algo sobre la vida en general.

Pues tócate la breva con la preguntita de marras. Evidentemente, trascender de alguna manera. No quiero pasar por la vida anónimamente. Considerar todas las opciones me ha llevado menos de un segundo: no tengo fama, no tengo dinero y no tengo ninguna habilidad particular por la cual seré recordado por las generaciones venideras. Solo queda hacer todo lo posible para que haya una generación venidera que se acuerde de mi: tener descendencia.

Trascendence

A ver, ojo. No es una entrada de “pues ahora me pongo a ello“. Es, simplemente, la constatación del hecho que es la manera menos costosa de saber que la civilización avanza, primero, y que, después, habrá un mínimo de dos generaciones más que te recordarán de primera mano. Eso si no ocurre una pandemia de virus zombie, por supuesto.

Es un tema jodido. No por lo que piense o la respuesta que se me haya ocurrido. Más bien el aspecto filosófico. Estamos programados para pensar que somos seres únicos y especiales en el universo y que queremos que esa unicidad y especialidad se recuerde. Otra cosa es que dentro de cien años sólo personas muy concretas y muy especiales hayan conseguido superar la barrera de la intrascendencia y sean recordadas, para bien (Thomas Alva Edison, por ejemplo) o para mal (Leti Sabater… ¿Os imagináis?) . Pensar ahora mismo en todas las personas que hace cien años tuvieron estas mismas inquietudes y que simplemente, están olvidadas. No por ninguna causa concreta y especial, sino por el paso del tiempo. A mi me entra vértigo. Cien años, un milenio… toda la historia de la civilización…

Joder, que profundo me he puesto. No creo que pueda aportar nada a la especie humana que no se haya hecho ya o que cualquier asiático no lo pueda hacer mejor. Lo único que puedo hacer es tener una criatura, protegerla, intentar que no repita las equivocaciones que su madre y yo hayamos realizado, perdonar las que vaya cometiendo en su proceso de aprendizaje, estar a su lado y ser el mejor ejemplo posible. Creo yo que eso será trascender. Y hacerlo con éxito.

P.D.: La próxima intentaré hacerla más ligerita, palabra.



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