Paradise City 0.3
WHERE THE GRASS IS GREEN AND THE GIRLS ARE PRETTY
Mar
21.
Comentarios desactivados en Cultura Empresarial y Conceptos
Categoría: alcantarillado, ayuntamiento

Llevo demasiado tiempo atacado por el trabajo. Se resiente todo; el propio desempeño laboral, mi vida social, los ciclos de descanso/sueño…. Cuando entré en mi puesto actual, además de llevar servidores y demás fauna técnica, era el hombre orquesta (que lo mismo instala un Word, te busca drivers de la tarjeta antediluviana de captura de video para windows 8, que te frie una corbata o te plancha un huevo) para un conjunto de, digamos, 15-20 personas.

La empresa ha crecido. Ahora somos 60. Y por ponerlo claramente, si con 15 ya tenía trabajo, la cosa no se multiplica: Se exponencia. Y teniendo en cuenta que mi curro se divide en servidores, DBA y “atención al cliente”, por asi denominarlo, esta última parte se come al resto. Se come tanto, que tareas habituales de mantenimiento y demás pasan a un horario peligroso como puede ser al llegar a casa.

Solución: Más gente. Lo planteé hace tiempo. Recuerdo el día. Y lo recuerdo porque fue una semana intensísima preparando cosas para la cena de Navidad del curro, además de mis tareas habituales arriba nombradas. Y acabé muerto. El mismo día de la cena y el finde posterior. Y al volver el lunes, pedí a una persona más.

Ayer. Ayer se pusieron a buscarlo intensivamente. Becario, por supuesto. He visto la oferta. Me dan ganas de llorar. Pero donde manda capitán no manda marinero. Y es aquí donde viene la madre del cordero. Yo pedí explicitamente un compañero. Y me están insistiendo machaconamente con que voy a tener un subordinado. Y no quiero.

No quiero porque soy técnico. Bueno o malo, no lo sé. No es humildad ni falsa modestia. Aprendo cada día y aplico esos nuevos conocimientos y los que ya tenía. Pero.

Y este es el puto “pero” que me está trayendo por la calle de la amargura. Y es una cuestión de cultura empresarial de este puto país de chiringuito. Existe (y está implantada en el ADN de los directivos) la creencia de que la única manera de reconocer el trabajo de alguien es ascenderle y ponerle a cargo de otras personas. Y el aumento de sueldo que pueda recibir es por el nuevo puesto que ocupa. No como reconocimiento a sus méritos. Dicho de otra manera: sigues con tu antiguo trabajo cobrando lo mismo y el aumento es porque tienes que organizar el tiempo de otras personas.

Y no. No paso por ahí. Soy técnico. Insisto. Bueno o malo. No lo sé. Pero que sea bueno en lo que hago no implica directamente que sea bueno organizando el tiempo de, en mi caso, un subordinado. Y desde luego, no es que no sepa delegar o no. Es que todavía no puedo hacerlo: estamos hablando de un proceso de formación, un tiempo de aterrizaje, aprender el “Quien es quien” de la empresa y conocer las prioridades. Y eso hace que, aún teniendo mi apoyo a mi lado, todavía no sea “utilizable”, con lo que mi estrés seguirá en esos niveles tan molones arriba comentados.

Siempre cuento la anécdota de un técnico holandés de impresoras HP. Cincuenta tacos, casado, con casa, tres hijos y cochazo que se levantaba 50K leros al año. Técnico. Primer peldaño del escalafón. Su experiencia era tal que conocía al dedillo todos los circuitos impresos pasados y presentes. Un máquina. Un puto crack. Alguien sin responsabilidades organizativas que se dedicaba a trabajar. En lo suyo. Y punto. Y su empresa le reconoce su trabajo, sus méritos y su dedicación subiendole el sueldo. Mentalidad anglosajona vs. mentalidad de chiringuito. ¿Alguien me dice qué filosofía puede ser mejor para el conjunto? Gracias.

Todo el mundo con el que he hablado me dice que debo aprender. No quiero. No puedo. No tengo tiempo. Considero que el mandar, el dirigir, el organizar el tiempo de otras personas es una habilidad con la que se nace, no se hace. Yo no la tengo. No sé si por suerte o por desgracia. Pero si la tuviese, desde luego que no me hubiese dedicado a la informática como medio de vida y profesión.

En fin. Continuará. A ver qué persona aparece por aquí bajo mis órdenes. Y a ver cómo acaba. Seguiré informando.


Ene
14.
Comentarios desactivados en El Peor Día del Año
Categoría: alcantarillado, ira

El primer lunes laborable de enero es el peor día del año. Invierno, madrugón y la certeza que hasta dentro de 4 meses, como poco, no vuelves a tener un día festivo en el que relajarte y salir de la rutina diaria.

Pero lo peor no ha sido eso. Lo peor ha sido darse cuenta, a eso de las diez de la mañana de que estoy estresado, de que la vida no me da. De que me he estado una semana de vacaciones con el ordenador del curro y he tenido que currar cuatro días de los siete. De que cuando no he estado en el ordenador y en casa, he tenido llamadas telefónicas (el señor Proletario da fé de este hecho). De que desarrollos personales aplicables al curro no los he podido hacer porque cuando he tenido ganas, no he tenido tiempo. Y cuando no he tenido tiempo, no he tenido ganas.

He pedido sopitas. A mediados de diciembre solicité un becario que me ayudase. Más o menos. Que estaré dos semanas llevando de la mano a otra persona y poco menos que dandole potitos a la boca lo tengo asumido y va a ser un trabajo doloroso y poco gratificante, pero ahora mismo es una cosa vital. Porque no puedo seguir así.

Parece que ayer fue el día en el que todo el mundo se puso de acuerdo para provocarme un pasmo. La puntilla fue, a última hora, cuando se me pidió una valoración para la posibilidad de trasladar datos de producción a una instancia de desarrollo para tener un juego de datos válido, sin prisa. Es decir. Para YA. Siempre he valorado que el desempeño de sistemas consiste en hacer que los demás puedan trabajar. Y bajo esa premisa intento hacer que todo lo que se me solicita sea resuelto con mayor o menor inmediatez. Y cuando se me acumulan las peticiones me agobio, porque parece que si me quedo atascado en algo, no estoy trabajando.

Pero despues de recibir esa última puñalada, el remate fue una petición por Skype para comprobar una cosa que he resuelto hoy en medio minuto con la persona en cuestión al lado indicándome los detalles de su duda. Cosa que ayer en remoto me hubiese llevado, mínimo, media hora. En fin. Supongo que ya esta semana la cosa solo puede mejorar. Otra cosa es que lo haga. Y otra muy diferente.


Nov
19.
Comentarios desactivados en El Derecho a Huelga
Categoría: alcantarillado, ira

No iba a escribir nada acerca de los sucesos de esta última quincena en Madrid, esos sucesos que han dejado la capital del reino hecha unos zorros, con basura por las calles y olores nauseabundos por doquier. Para empezar, comentar que a mi, personalmente, la huelga no me ha afectado. Trabajo en Alcobendas y vivo en en el madrileño barrio de Barajas, cuya ordenación municipal nos hace poder tener contenedores de basura más grandes y, por tanto, con más capacidad de “esconder” el montón de basura.

Pero ha sido acabar la huelga y escuchar las declaraciones de la señora alcaldesa no votada por los ciudadanos y empezar a subirme espuma por la boca, ya que se las da de salvadora cuando, para empezar, debería haber rechazado cualquier oferta que supusiese la perdida de calidad del servicio de limpieza. Y para terminar, torear el envite durante 13 días dejando el marrón a las empresas y sindicatos ha sido una pérdida de tiempo, que para lo único que ha servido es para que las posiciones se enquistasen.

Pero la muestra de subnormalidad profunda de la señora alcaldesa ha sido salir en rueda de prensa a defender que la resolución del conflicto ha sido gracias a la reforma laboral del gobierno actual. Y para summun, oh gloria excelsa, ya pedir la revisión de la ley de huelgas, para evitar conflictos “salvajes” como el padecido estos últimos días.

Vayamos al primer punto: Esta señora, que no ha trabajado en su puta vida, no entiende que la huelga es el punto extremo al que puede llegar un trabajador. Renunciar a días de tu sueldo para denunciar una situación que consideras injusta supone no ya que dejes de producir, sino que dejas de recibir la retribución económica de tu trabajo. Eso es una huelga. Salvaje o no salvaje. Nadie dice nada de los EREs que empiezan a surgir como champiñones a poco que un balance sea peor de un año para otro en una empresa. “¿Donde se puede recortar? En gasto de personal, total, la gente seguirá agradecida de seguir conservando su puesto de trabajo”.

Y así, bajo la excusa de la crisis, de los recortes, del corporativismo del puto neoliberalismo desatado en el que se ha transformado esta mierda de sociedad, donde importan más las cuentas de resultados que las personas, es muy triste que gente que tiene un sueldo bajo en un trabajo digno como el que más, pero con no muy buena imagen tenga que llegar a extremos como el que hemos vivido. Y aquí todo el mundo atiza al mismo lado: a los trabajadores, cuando la culpa de todo lo tienen las empresas concesionarias del servicio, que solo quieren cobrar el máximo (en blanco o en negro) y gastar lo mínimo posible.

No me olvido de los sindicatos. Los representantes de los trabajadores. Quiero pensar que hay sindicalistas idealistas, que se parten la cara por sus representados y que su presencia es bienvenida y necesaria. Pero con todo, los privilegios (liberación, sobresueldos, etc) y el poder corrompen y, a partir de cierta altura, importa más salir en la foto y no hacer nada, que hacer algo en las sombras. Y no está el patio para hacerse fotos, sino para mover el culo y partírselo por los trabajadores.

Ala, ya me he limpiado el colón… atícenme a gusto…


Nov
18.
Comentarios desactivados en Superiores Laborales
Categoría: alcantarillado

El otro día, mientras zapeaba, encontré uno de esos episodios de Los Simpson que yo, personalmente, envolvería en un paño y lo guardaría para generaciones venideras. O por lo menos, para charlas de motivación o de bienvenida a una empresa. El episodio llamado “Solo se muda dos veces“. O, para entendernos, el episodio de Hank Scorpio.

Hank Scorpio

La trama del episodio consiste en que Homer cambia de trabajo para llevar el área de generación de energía de otra empresa. Por no liarlo demasiado, Homer descubre que su puesto de trabajo es maravilloso y perfecto y que el resto de la familia no está tan contenta con el cambio de ciudad y rutinas. Pero el punto fuerte del episodio es el nuevo jefe de Homer: Hank Scorpio, un superior preocupado por la comodidad de sus empleados, de sus vidas y de todo aquello que pueda afectar al rendimiento de sus trabajadores. ¿El problema? Que Hank es el típico malvado de peli de James Bond, cuya meta es dominar el mundo a cualquier precio.

Uno ya lleva un poco de tiempo currando. Y he tenido superiores de todo tipo y condición, pero buenos, lo que se dice buenos, pocos. En su momento sufrí al enteradillo que, además de ser un listillo que no tenía ni fruta idea de nada, no sabía delegar, metía la cuchara en todos los platos para cagarla continuamente, se las daba de enrollado y encima, se creía superior en todo a sus curritos. Demasiado tiempo le padecí. Algo bueno saqué en claro, por supuesto: una serie de cosas que intentaré no hacer si, por casualidad, me caen tareas organizativas.

He tenido más jefes, por supuesto, pero en el extremo inferior nadie supera al anteriormente descrito. Que si, que cada cual es como es y yo el primero, pero, por ejemplo, tenemos al típico técnico que ha ascendido a consultor senior y ha perdido toda la perspectiva de programador, encargándose únicamente de meter prisa, dar por culo y con el 100% del tiempo asignado en reuniones y cuestiones organizativas. Más ejemplos: El clásico “señor” con tiempo libre que lo ocupa en ir a una oficina y calentar una silla, siendo un mando intermedio el encargado de lidiar con el día a día en lo técnico y reportando periodicamente cada quince o treinta días a no ser que haya alguna urgencia o despido, que ahí sí, entra como un elefante en cacharrería.

También he conocido al amigo, el que recurre a la relación personal para solicitarte más implicación o un esfuerzo en el trabajo, detalle que me parece innecesario a estas alturas, porque dudo que alguien pueda echarme en cara mi implicación en el curro. Se pueden tener amigos en el trabajo, pero en el momento en el que entras en la puerta, si uno de ellos se transforma en superior, las distancias deben aumentar.

¿Mi jefe soñado? Principalemente, alguien que haya pasado por mi posición. Eso es innegociable. Suele ser habitual que alguien te pida una barbaridad simplemente por desconocimiento. Y he tenido que luchar muchas veces contra auténticos molinos inexpugnables simplemente por el hecho de no saber que lo que se está pidiendo es una gañanada. Y el jefe no se bajaba del burro. Y al final, harto de darme cabezazos, haces lo que te pide, para acto seguido, recibir la contraorden de que lo que has hecho es una puta mierda y que lo quites. Con la consiguiente quemazón, hastío, perdida de tiempo y el “la próxima vez ya me harás caso”.

Y llega la próxima vez y te la vuelve a líar.

En fin. No sé. Ya son alguno que otro. Y al final llega un punto en el que pides lo mínimo que pides a otras personas: Un poco de coherencia, un poco de responsabilidad y un mínimo de decencia. El resto ya vendrá rodado. Aunque quiera conquistar el universo, que yo le seguiré. xD

P.D.: La genial tira de @fred_SSC de hoy va relacionada con el post que acabo de escribir: Un superior que no tiene ni puta idea.

 


Jun
19.
Comentarios desactivados en Tierra Quemada
Categoría: alcantarillado, ayuntamiento

Hay malas noticias y noticias malas que te las tomas mal. Hago esta distinción porque me parece importante lo segundo: Las malas noticias son esas noticias que no te gusta oir, pero que forman parte del ciclo de la vida y de las personas: Que un compañero de curro con el que te vas de café y cañas se pire a otra empresa, que alguien se muera… etc, etc…

La segunda categoría son auténticas cabronadas. Hechos ocasionados por terceras personas que repercuten en la vida de otros. No tanto accidentalmente (todos hemos podido tener un día malo y hacer una cosa sin pensar en las consecuencias….) sino esas decisiones hechas con premeditación, alevosía, con ánimo e intención de hacer daño y que marcan un antes y un después en la vida de las personas.

Tierra quemada. Sembrar los campos con sal. Esas opciones que cierran directamente la puerta a una posible vuelta atrás a corto y medio plazo (si se es rencoroso a largo plazo tambien) en el momento que se hacen públicas. En las malas noticias, apechugas y tiras para adelante. En las malas noticias que te tomas mal, encima ves que no puedes hacer nada.

Es una cosa jodida. Es triste ver pasar a una persona de la alegría y la pasión a un estado catatónico, depresivo, casi cadaver, sin perspectiva de recuperación. Todas las ilusiones cercenadas de raíz. Y no poder hacer nada para solucionarlo. Esa sensación de impotencia tiene que ser emocionalmente devastadora. Si esto fuese una película de Jolibú, el protagonista, despues de recibir el golpe, se apoyaría en los puños, se incorporaría, se sacudiría el polvo y saldría a la calle a encontrar una alternativa.

Pero esto no es una peli. Esto es la vida real. La gente sangra, llora, se deprime y no tiene porqué levantarse en menos de dos horas. Y cuando tú no eres espectador y conoces de cerca el drama que se ha montado, solo te quedas mascullando entre dientes la maldición acerca de la vida. La puta vida que te pone en el camino las peores personas posibles.



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