Paradise City 0.3
WHERE THE GRASS IS GREEN AND THE GIRLS ARE PRETTY

Bueno, como viene siendo tradición estos últimos años, no pude ver la carrera de Brasil y, aunque me enteré del resultado y de la pantomima de Red Bull, estaba todo el pescado vendido, tanto como para ambos campeonatos como para el que no iba a ser subcampeón de ninguna manera pasase lo que pasase.

Se nos ha vendido que ha sido este un mundial entretenido. Yo por ahí no paso. Ha sido un coñazo de mundial con carreras muy entretenidas…. por saber quien quedaba segundo. Con luchas, piques, toques, giros del guión extremos, pero que al final, todo el mundo ha bailado al son que Adrian Newey, Christian Horner y Sebastian Vettel (por ese orden) han tocado. Tanto en calificación como en carrera. El resto de los equipos se ha subido tarde al caballo de los escapes soplados y el tiempo que han tardado en desarrollarlo ha sido tiempo que en Red Bull han utilizado para perfeccionarlo, de tal manera, que en estas últimas carreras, los coches azules no han sido, ni de lejos, los que mejor punta de velocidad han alcanzado. E iban sobrados, porque lo que perdían en las rectas lo ganan en curvas rápidas. En fin, que bien por ellos. A ver que se inventan el año que viene para mantener su domino.

¿El resto de equipos? Pues la palabra clave, para mi, es decepción. De los cuatro “fantásticos”, ni Ferrari, ni McLaren, ni Renault han conseguido llegar al nivel competitivo de Red Bull. Unos, por un coche tarado ya en su concepción (¿volverán a vendernos la idea de que el Ferrari 2012 será el caballo vencedor que Alonso llevará a la consecución de mundiales como se hizo con el Ferrari150 Italia?), otros por quedarse cortos en el desarrollo del escape soplado que casi les permite luchar de tú a tú con Red Bull (por mucho que Hamilton quisiese apartar a Massa cada vez que se encontraban en la pista) y los últimos porque los experimentos se hacen con gaseosa y el novedoso sistema de escape solo les permitió ser competitivos en las primeras carreras arrastrandose durante el resto de la temporada (bueno, eso y que Brunno Senna, con todos los respetos, no llega ni a la altura del talón de Kubica).

Habrá quien diga que me he dejado a Mercedes. De momento, y salvo sorpresón, en cuyo caso me comeré mis palabras con patatas, les falta dar ese pasito en el aspecto técnico que les permita empezar a dar por saco a los equipos superiores. Tienen pasta, dedicación exclusiva a partir de esta temporada del motorista, experiencia (Schumacher) y ambición (Rosberg). Pero siempre, por alguna razón no terminan de funcionar correctamente.

Y el pelotón. Donde, por méritos propios sobresale Toro Rosso, donde, a falta de mejoras técnicas, la competitividad entre Buemi y Alguersuari ha hecho dar un pequeño salto a la escudería italiana y empezar a llamar con cierta asiduidad a la Q3, donde ya no pueden hacer gran cosa. Deberían mejorar, pero dada la rapidez con que el Doctor Marko saca el hacha, a mi no me extrañaría nada que la temporada que viene hubiese dos nuevos pilotos sentados en los monoplazas del Red Bull de segunda división.

Lo de Williams y Sauber es, para mí, un caso paralelo. Nombre y en teoría, buen hacer. Pero llamese falta de inversión, pilotos de vuelta de todo o paso adelante de escuderías relativamente inferiores les han hecho acabar con un añito en blanco y peleando por no acabar en última posición. Force India demuestra que su acuerdo con Mercedes es beneficioso para ellos y en circuitos de motor puro y duro se les ve delante, pero cuando toca demostrar aerodinámica, todo se vuelve gris para ellos.

Y HRT y Virgin, pues las chicanes móviles del paddock.

EL BUENO: SEBASTIAN VETTEL: Ha hecho y ha deshecho lo que ha querido y más. Temporada perfecta y no hay mucho más que decir.

EL FEO: PIRELLI: Los neumáticos nunca deben condicionar ninguna carrera. Y más, siendo tu primera temporada. Las angustiosas últimas vueltas de Spa o Suzuka dan muestra de ello. Vale, se ha tenido espectáculo. Y ha estado MUY bien. Pero si algún piloto hubiese tenido un percance serio en alguna de estas carreras, ahora mismo se estaría hablando de la fiabilidad de los compuestos. Y esta no ha sido muy elevada.

EL MALO: FELIPE MASSA: El Ferrari no ha ayudado, pero el _____ (rellenar con lo que se quiera, tengo muchos epítetos) de Felipe ha conseguido algo que hacía mucho tiempo que no se daba: Un piloto Ferrari sin podios en una temporada. Le queda una temporada de contrato, pero mucho tienen que cambiar las cosas (y tener a Alonso de compañero no le beneficia a nadie) para que deje de olerle el culo a patada. Totalmente fuera de lugar, superado mentalmente y buscando fantasmas y broncas donde no debería. Esta temporada será recordada, aparte del rodillo de Vettel, por los enganchones del brasileño con Hamilton.

EL CRACK: FERNANDO ALONSO, JENSON BUTTON: No puedo decidirme por uno solo, así que van ex-aequo. El primero porque ha llevado sus posibilidades por encima del penco (nunca mejor dicho, mirad Massa que temporadita ha hecho) que le han dado en Ferrari y en todas las carreras ha sido un candidato, no a la victoria, pero si a los puestos de podio. Y al inglés porque, a la chita callando, partiendo desde el segundo teórico lugar, ha sido el primero de los que pierden al quedar subcampeón esta temporada. Y siendo, simplemente, prudente y eficaz.


El refrán dice que es preferible el hijo de puta al tonto, porque al menos, con el hijo de puta sabes cómo va a actuar. En ese aspecto estoy de acuerdo. Pero si lo pongo en la dimensión del conocimiento, siempre preferiré al tonto, que no sabe lo que hace, antes que al hijo de puta, que sabiendo lo que hace y sus consecuencias, lo hace.

Awesome Naniano
¿Todo esto a qué viene? Pues a que hace cinco días que tenemos nuevo presidente electo. Y no he querido escribir antes para no dejarme llevar por sentimientos ajenos al hecho. Y es que el problema es que los dos últimos presidentes, por orden cronológico y siguiendo la clasificación arriba mostrada, han sido un hijo de puta y un tonto.

¿Y Naniano? No empieza demasiado bien. Llevamos 5 días y ha hablado toda la plana mayor de su partido, excepto él. Siendo un poco cabroncete, podríamos decir que la economía ya funciona bien, el paro ha bajado y el país ya funciona como $Deity manda. O eso nos prometió. O eso prometió a quienes le votaron.

Siendo un poco serio (tampoco demasiado) empiezo a tener miedo de ese caracter tan típicamente gallego de “si, pero no” y dejarlo todo correr, porque parece que eso es lo que está ocurriendo. Y ahora mismo, tal y como está todo, dejarlo correr no es solución para nada. Me recuerda a otro cierto inquilino del palacio del Pardo que estuvo 37 años dando por saco y cuya opinión sobre la política se resumía en “Haga como yo. No se meta en política“.

En fin. El mismo domingo me preguntaron quien creía yo que iba a ganar. “Los de siempre. La banca.“, respondí. Ahora más en serio. Nadie puede calificar de sorpresa lo que ha pasado a nivel nacional. Pero yo no pensaba que se iba a legitimar todo por mayoría absoluta, que es algo que no me gusta. Porque la política de la imposición lo único que genera son malos rollos, rencores y facturas a largo plazo. Y ahora mismo no está el patio como para andar aplazando pagos.

P.D.: Post al que aplico las normas habituales sobre política. Opiniones si, trolleos, no. A mi criterio. Muchas gracias.


2000AD/Judge Dredd

Temas tengo. El nuevo gobierno de la nación, la nula o poca confianza que tengo en que solucione nada, mi compi de piso… pero ayer volví a recibir noticias acerca del accidente que provoqué en enero. Sin paños calientes. Hay juicio. Y tengo que presentarme. Supongo que como testigo, porque entiendo que el juicio no es contra mí, sino contra el seguro, que no se ha puesto de acuerdo con la putaviejabrujadeloscojonesseñora.

El caso es que tengo que perder otro día de curro. Tengo que presentarme en Getxo el 14 de diciembre. Así que visualizad el tema: salir de Madrid 19:00 el martes, llegar a casa, el juicio y volver a Madrid (si todo va bien) el miercoles por la tarde. Todo porque alguien ha visto que le merece la pena meterse en un juzgado y dar por culo.

Estoy encendido, lo reconozco. Pero menos que ayer. Si tengo oportunidad de acercarme a la putaviejabrujadeloscojonesseñora, le comentaré, amablemente (lo más amablemente que pueda), el perjuicio que me está ocasionando por el simple capricho de obtener más dinero merced a un accidente que juro, perjuro y prometo que no tenía NADA serio. Luego la queja es que la justicia en este país es lenta. Normal. Con estas chuminadas no hay manera de desatascar un sistema tan dado al “pues ahora te vas a cagar”.

En fin, como dice la maldición gitana, “pleitos tengas y los ganes”. Nunca hubiese querido pisar un juzgado. Ahora, debo hacerlo y cagarme en la madre de la señora. Porque a mi nadie me paga la gasolina y el perjuicio de tener que ir a Bilbao entre semana. Y entrar en un pleito por daños y perjuicios es algo que no quiero hacer porque ni soy así, ni considero que una gilipollez semejante deba ir más lejos.

Pero las ganas de ahostiar a la putaviejabrujadeloscojonesseñora no me las quita nadie. Y depende de como vaya el juicio, puede que le atice de verdad. Joder.

[IMPORTANTE ACTUALIZACIÓN] Pues resulta que al final la putaviejabrujadeloscojonesseñora ha decidido aceptar la última oferta de su aseguradora y parece que esquivo el día tonto-chorra que debería pillarme. Mi pregunta ahora es ¿Tanto costaba haberlo aceptado en un primer momento y habernos evitado todo este movidón? Bueno, todavía veo que no ha acabado y el día 17 me ponen en busca y captura….


El cuento

No me hago ilusiones. Estas elecciones, salvo catastrofe y/o sorpresa mayúscula, tienen el ganador decidido desde hace mucho tiempo. Vaya por delante que YO no le votaré. No me convence la ambigüedad de sus palabras, esa fea costumbre gallega de responder una pregunta con otra y que pase de todo lo que sea definir acciones concretas. Da a entender que existe un programa oculto que, de hacerse público, le haría perder bastantes votos y lo único que hace es dejarse llevar, sabedor de que lo único que debe hacer es nadar y guardar la ropa hasta el 21 de noviembre, cuando, por fin, tras 2 legislaturas como candidato y líder de la oposición, ocupará la casa de la Moncloa.

Pero es que miro al otro lado y tampoco encuentro razones para dar mi confianza en el otro candidato. El único recurso que han utilizado es el “que viene el lobo!” y me parece la llamada desesperada de un grupo de personas apoltronadas que han visto como la situación les ha sobrepasado y no tienen más argumentos que dar. Porque el candidato de esta formación ha sido ministro del gabinete saliente y mandaría muchas pelotas que, como ha venido prometiendo a lo largo de la campaña, el sí que sabe qué hacer para sacarnos de la situación de crisis en la que estamos metidos. Me parece un ejercicio de cinismo que teniendo cinco millones de parados (que se dice pronto, yo que lo he vivido) este señor diga que conoce las medidas a tomar para arreglar el tinglado y no las haya aplicado antes. Mucha gente estaría más tranquila.

No me encuentro especialmente ilusionado. Creo que las pasadas elecciones locales dieron la pista por donde van a ir las cosas. Hay gente cabreada, se exige un cambio de paradigma político. Pero son (somos) pocos y lo único que se consigue es hacer ruido. Como ya dije en su momento, la sociedad optó en su momento por cambiar de acera pero sin cambiar de visión. Seguimos gobernados por los mercados económicos y gane quien gane, mucho me sorprendería que no nos cayese un rescate económico al estilo de Portugal y Grecia. Son los mercados, bancos y especuladores los que realmente gobiernan y toman las decisiones. Aquí y en todos lados. “It’s capitalism, bitch!” por mucho que nos duela.

Votaré. Sin ninguna ilusión. Por deber cívico. Pero mi deseo para el 21 de noviembre es poner tierra de por medio. Porque si hasta ahora nos daban por todos lados, ahora vendrán a cara descubierta y legitimados. Y tendré el consuelo de poder decir a los que tengan los huevos de quejarse habiendo votado a lo que probablemente gane, que no deberían hacerlo: Tienen lo que han votado.

(La nota al pie habitual de estas entradas. No es un blog de política, no quiero entrar a una discusión barriobajera. Es mi opinión y como tal, la expreso en mi blog. Comentarios bienvenidos. Insultos y trolleos, serán borrados inmisericordemente. Gracias por entender las reglas del juego)


(Lo siento de verás, pero esta semana ha sido de locos y aunque ví la carrera de Abu Dhabi, no he sacado ni un momento para escribir sobre ella. Mis disculpas a los interesados. De hecho, HOY ha sido el primer día en el que he tenido un ratejo para escribir en el blog.)

Si,  estamos a  jueves. Pero puedo garantizar que esta semana ha sido de lo peorcito que he tenido en el ámbito laboral desde que yo recuerde. A una concatenación de hechos (ajenos a mí) que han derivado en una serie de eventos desgraciados para mi puesto de trabajo, se ha sumado un comercial listillo que me ha estado intentado vender una cosa que ni él mismo se la cree.

2+2=5

La situación ya está contenida, pero el runrun de mi cabeza se dirige hacia esas profesiones que me veo incapaz de desempeñar. La primera, comercial. La segunda, abogado. La primera, porque has de ser capaz de vender a tu madre y a tu padre prometiendo el oro y el moro a la persona que necesitas convencer para que compre tu producto. Ojo, los comerciales de mi empresa son buenas personas (por lo menos eso creo) pero tampoco me han intentado vender nada.

Supongo que estoy relativizando mucho. Pero mis experiencias con los comerciales (este que me ocupa, la persona que me vendió el coche) no me dan buena imagen del sector. Trepas capaces de mentir, matar, violar y saquear con tal de llevarse su comisión. Eso sí. La misma habilidad que demuestran para interesarse por tu vida y milagros mientras estás planteandote la adquisición de su producto o servicio se vuelve total y absoluta indiferencia (cuando no desprecio) cuando tienes un problema y el único contacto que tienes para solucionarlo es el suyo. Es algo que siempre me llama la atención.

Y por otro lado, tenemos los abogados. Profesión digna donde las haya, eso por delante. Pero cuando me pongo en el caso de ser el abogado de un asesino violador confeso y tener que retorcer y retorcer la verdad para que mi cliente salga en libertad, primero, yo no podría. Segundo, retorcería el cuello. No sé. Supongo que debe haber garantes de que un acusado (confeso y culpable o no) reciba un proceso legal y justo. Pero de ahí a salir en los medios diciendo que tácticas usará para conseguir que su cliente salga en libertad (sic) me parece digno de poseer nula conciencia, menos escrúpulos aún y un rostro de cemento armado.

Yo no podría. Pido perdón a los sectores que se vean reflejados en este post, pero es lo que me ha tocado vivir.



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