Paradise City 0.3
WHERE THE GRASS IS GREEN AND THE GIRLS ARE PRETTY
nov
18.
Comentarios desactivados
Categoría: ayuntamiento, ira

Escribir en caliente y con pensamientos salidos por debajo del esternón (es decir, con estómago o gónadas) no suele traer nada bueno. Igual tiene que ver el calentón, que es una cosa que no ayuda nada. Claro que son pensamientos que llegan claros y diáfanos, como bofetones a la jeta. Duros de pelotas y poco elegantes. Que enervan cada vez que los retomas, hasta que llega un punto en el que estás insensibilizado.

Face-off

Y ese es el momento en el que puedes compartirlo. Porque no te va a afectar. O por lo menos, no más de lo que te ha podido hacerlo a lo largo del tiempo que has estado rumiando tu puteo e ira. Vayamos por partes:

No puedes ir trazando líneas en la arena arbitrariamente para clasificar al resto del mundo. Primero, porque yo no califico. Es una de mis normas no escritas. No juzgo porque es poner las bases para que se me juzgue a mi. Pero si un día te levantas y coges a todas tus amistades y amigos y empiezas a decir “tú no, tú no, tú no, tú si, tú no” solo mereces irte a vivir a una isla desierta. Me da igual qué cojones de filosofía de vida hayas empezado a seguir. No te juzgo. Unicamente no comparto ciertas actitudes que has adquirido. Pero te respeto.

Y no es porque no sepa que no tengo fallos. Claro que los tengo. Intento arreglarlos y, cuando no es posible, reconocerlos. Si tengo una relación contigo, es a pesar de los tuyos. Porque sé que yo también tengo defectos. Chíllame por ellos, házmelos notar o vete a Devoluciones a ver si te retornan el botijo por el que me cambiaste. Lo que no puede ser es que antes, donde hubiese gris, todo era blanco. Y ahora -o cuando se te cruzó el cable-, el mismo tono de gris -yo- fuese negro. Y todavía tienes los cojones, los SANTOS cojones de pedir perdón, EXIGIR respeto.

No puedes pretender aprovechar mis defectos para empotrarme en esas categorías “ad hoc” que te has creado para el resto del mundo. Porque te has puesto por encima del bien y del mal y te dedicas a clasificarme. Y no te lo pierdas: si yo intento hacer lo mismo, me insultas.

¿Respeto pides? Lo siento, no mereces ni siquiera el que se concede por el beneficio de la duda. Por muy elevados que creas que son tus ideales. Quiero que se te quede grabado, porque parece que es algo que no entiendes: Exiges el respeto que no das. Y para eso, para sentirme humillado, mamoneado e insultado, hay un sitio donde te puedo mandar.

Por la calle de enmedio.

(Para los que seguís mi Twitter, esta es el pensamiento ampliado de 1, 2 y 3, que creo que no quedó claro del todo. Ah, si. También desactivo los comentarios. Es de estos post intimistas que quedan solo para lectura y no discusión. Por supuesto, quien quiera decir algo, sabe como encontrarme)


Casi lo notas. Vas jugando con la cuchilla y, en ese momento, notas como una hoja de papel rasga la capa superficial de la epidermis. Curioso. Pensabas que iba a doler más. Y no. Es como una quemadura fría. Una molestia sorda y apagada. El momento de corte ha sido un pestañeo, y para cuando has querido darte cuenta, ya ha pasado y solo queda esa sensación de erosión.

Bloody Drip

Y esperar. Meditar qué secuencia de acciones te han llevado a este estado. Notas como la sangre empieza a manar. No sale a borbotones, no salpica nada, esto no es una película de Tarantino o Robert Rodriguez. Simplemente se mezcla con la humedad de tu piel para ir formando un botón cada vez más grande. Tu mirada se dirige al instrumento que ha provocado la herida.

Podría ser poético: Un filo samuraí de más de mil años de antigüedad, un acero árabe con damasquinados o una hoja retorcida de nombre impronunciable de las islas de Borneo, por decir algo. Pero no. Ni siquiera tienes la elegancia de haberte cortado con algo exótico. Un filo de acero quirúrgico-industrial, probablemente creada en China o Taiwán hace tres meses y envíado en contenedor a la vieja Europa. No, no ha sido un arma de honor, utilizada en conflictos a lo largo y ancho del planeta.

Y luego tu pensamiento salta a tu anatomía. Más concretamente, a la zona del corte. Oh, si, si te curas y te pones una venda, sobrevivirás. Pero el botón de hemoglobina empieza a definirse y coagularse y tú, fascinado, no puedes apartar la mirada. Te ocurre siempre que ves tu propia sangre. Te quedas idiotizado contemplando una parte de tí que no tienes ocasión de ver habitualmente. Eso si, solo tus propios fluidos. Todavía recuerdas aquella vez que intuiste un parto y lo  malo que te pusiste. Vamos, que parece que tus interioridades te fascinan.

Bueno, espabila, que tienes que ir al curro.

Tiene cojones que, otra vez, te hayas cortado al afeitarte. A ver si una vez curado el corte no es demasiado evidente.

P.D.: Suena If You Want Blood, You Got It


Pues gran e inesperado final en el circuito de Abu Dhabi. Porque, como se dice en estas cosas, hasta que la gorda no canta, no se ha acabado la ópera. Y la gorda, en este caso, ha sido Red Bull, que se ha guardado toda la traca de pólvora para el final, como los buenos guionistas. No será el final deseado por y para muchos aficionados, pero hay que reconocer que los austríacos han sido los planificadores y ejecutores de los designios del resto de la parrilla.

La obsesión de Ferrari era marcar a Mark Webber, y sabedores que Massa estaba de vacaciones desde la carrera de Alemania y que no iba a ayudar a la causa de Alonso, tras la salida, en la que no ha pasado nada a remarcar. Pero despues de la segunda curva, donde Luizzi ha aterrizado encima de Michael Schumacher, ha salido el coche de seguridad. Y en Red Bull han puesto en marcha la función: han metido a Mark Webber a boxes, movimiento, que, dicho sea de paso, ha liquidado las opciones de alzarse campeón del mundo del australiano. Y Ferrari (más concretamente, Andrea Stella y Stefano Domenicalli) se han tragado el cebo, sedal y caña. Han copiado la estrategia y han protegido a Alonso de Webber, pero han permitido que Vettel se escapase hacia la victoria.

Pero no todo ha sido obra y designio de Red Bull. Como en los buenos dramas, Alonso ha encontrado dos secundarios de lujo y convidados de piedra que no pintaban nada en la batalla del mundial: Los Renaults de Petrov y Kubica han hecho su carrera y han defendido su posición. Y han desquiciado a Alonso, que ha tenido un intercambio de gestos poco amistosos con el ruso en la vuelta de honor.

En fin, que se ha acabado lo que se daba. Ya analizaremos la temporada. Hoy solo toca analizar la carrera. Y los hechos son victoria de Vettel acompañado en el podio por ambos McLaren y campeonato para el alemán. Y esto se acabó hasta el año que viene. Ya haré el clásico post analisis de la temporada. De momento, vamos con el último análisis de la carrera.

EL BUENO: RED BULL RACING: Planificadores y ejecutores de una de las mayores farsas o montajes vistos por las pistas en los últimos tiempos. Vamos, que desde los tiempos de Ross Brown y Jean Todt en Ferrari no se ha visto algo similar. Me queda la duda de saber si la jugarreta se puede considerar órdenes de equipo, pero vamos, que tanto bramar algunos antes contra las ordenes de equipo y ahora igual se la tienen que envainar.

EL FEO: MICHAEL SCHUMACHER: Vale que puede sonar ventajista y todo eso, pero es que el alemán ha tenido que abandonar tras un fallo de conducción en la tercera curva de la carrera que le ha colocado en contrasentido. Luego ha venido Luizzi y se le ha puesto encima, como para dar el toque final a una temporada muy gris.

EL MALO: FERRARI & RED BULL RACING: Los italianos, por haberse comido con patatas la jugarreta de los Red Bull, y a estos últimos por haber sacrificado al piloto mejor clasificado en el campeonato (Webber) para que el otro (Vettel) pudiese ganar la carrera (y el campeonato)

EL CRACK: LA SEXTA: Alucinante. Los previos y las conexiones son de lo más currado y objetivo que se puede ver. Pero llegar la retransmisión de hoy y ser lo peor JAMÁS oido. Por parcialidad, forofismo, llorón y por mantener opiniones contrarias a medida que la carrera transcurre. Mucho que mejorar. Y si eso incluye mandar a la *UTA calle a Antonio Lobato, que no les tiemble la mano. A la larga, la gente lo agradecerá.


El otro día, uno de los laborables que estuve por Bilbao, mientras comía en casa, mis señores padres pusieron ESE noticiario. Donde se dedican tres minutos a un somero repaso de la política nacional, 20 minutos a parricidios, fratricidios y muertes violentas en general y 10 a la actualidad del Real Madrid de fútbol. (y si sobra tiempo, un poco al Barcelona FC)

El caso es que, a mitad de la fase de casquería, algo subió desde mi estómago y pedí, amablemente, que cambiasen el canal o bien apagasen la tele. Pero es que en casa de mis padres la cosa no consiste en ver un noticiario. Consiste en ver todos como rutina. Y me miraron como si me hubiese afeitado con un cactus. La discusión fue épica. Que si no tengo interés por lo que pasa en el mundo, que lo mío no tiene nombre, que yo antes leía todos los períodicos… en fin… el pack completo. Y Chucky de fondo.

freddy krueger 1460

Claro que antes me leía el períodico de arriba abajo. Pero según qué secciones. Yo elegía qué páginas, secciones y noticias merecían mi atención. Y es una sana costumbre que he pasado a Internet: solo leo un diario generalista, uno o dos deportivos (principalmente para descojonarme de los titulares, pero ese ya es otro tema), dos agregadores y cuatro o cinco blogs ténicos. Evidentemente, se ve por donde van mis preferencias. Y esa es la diferencia que mis padres no son capaces de entender, por lo visto.

Utilizo mi criterio para elegir qué noticias quiero leer. No me siento delante de la tele y espero tragarme todo el informativo antes mencionado. Porque si no me suicido primero, me subo a una torre y disparo contra todo lo que se mueva. Alguien me dijo una vez que lo que interesa de estos informativos es hacer que el espectador se sienta aliviado al ver que hay gente con peores problemas que los suyos. ¿Teoría conspirativa? Puede. Pero lo cierto es que se les está yendo la mano con la sangre.

Y es que, en serio, creo que sé que es lo que se cuece todos los días en el mundo. Muerte, odio… no necesito que me lo recuerden constantemente. Primero, porque estoy comiendo, no es el momento más adecuado. Segundo, porque me insensibiliza. Y tercero, porque parece que hay una competición entre redactores y cadenas por saber quien saca la burrada más gorda a la hora de comer. Y Chucky, Prats o quien sea, con el gesto serio y desaprobador de quien se siente por encima del bien y del mal.

Y para eso, prefiero ver dibujos animados o ficción. Homer no juzga. 8D


Los más viejos y asiduos del lugar recordarán mi afición por el baloncesto. Un deporte donde prima más la técnica que la fuerza física y el pensamiento rápido sobre la resistencia per se. Donde más allá del manotazo puntual que alcanza algún punto de la anatomía del rival que no era el objetivo, no existe maldad ni intención alguna.

La intencionalidad. Ah… ese maldito concepto donde se estrellan una y otra vez los criterios de árbitros, jugadores, entrenadores y público. Digamos que la cosa depende de el lugar físico donde se haga la falta y la alevosía con la que se cometa. Así, los árbitros suelen ser bastante escrupulosos (hasta la obsesión, tal y como lo veo yo) en faltitas al base mientras sube el balón, pero son capaces de volverse totalmente ciegos a las reyertas callejeras en las que se convierten las peleas por los rebotes. Donde llueve de todo, menos agua.

Pero siempre con el balón por delante. Igual, en algún momento dado, alguna falta es de las que uno dice “Jo, es que a ido a por él” y si el árbitro está a ello, señala falta antideportiva, sancionada con dos tiros libres sin rebote y posesión para el equipo infractor. Y en las normas existe una tercera falta física, la denominada falta descalificante, donde quien la comete es expulsado automaticamente, pero que uno, que ya tiene un recorrido en esto del basket. NUNCA había visto antes porque debe ser algo hiperbruto, primero, y evidentísimo después.

Hasta el lunes.

Donde me encontré este vídeo de un partido de la Euroliga. Igual en directo no parece tanto. Pero en la repetición (sobre el 0:52) se aprecia la burrada de un animal que no sabe competir. O que tiene otros problemas y es incapaz de dejarlos aparte en la actividad por la que es (muy bien) pagado. Y en mi opinión, no debería volver a pisar una cancha en su vida. No ya de baloncesto. Ni siquiera de chapas. Que animalada.

Imagen de previsualización de YouTube

Apunten la matrícula: Mike Batiste. Por si se lo encuentran por la calle. Ya saben que hacer: Cambien de acera como mínimo por si se le va la pelota. Avisados quedan.



Powered by Wordpress
Theme © 2005 - 2009 FrederikM.de
BlueMod is a modification of the blueblog_DE Theme by Oliver Wunder
Alterado por MaY & Narbbag