Paradise City 0.3
WHERE THE GRASS IS GREEN AND THE GIRLS ARE PRETTY

Hoy no he desayunado mucho. De todos modos, contaba con bajar a la cafetería a media mañana con los compis de curro. Pero ha salido un marroncete de última hora y he tenido que pringar el rato del redesayuno. Así que con más hambre que el perro de un ciego, me he bajado a la máquina de refrescos y comida a ver con qué puedo engañar al estómago hasta la hora de comer. Y esto es lo que me he encontrado:

Palmera GIGANTE

Atentos al nombre del producto: Palmera Gigante. GIGANTE. Por $deity, menos mal. ¡Si llegamos a tener de las pequeñas, me las comería a puñados!


Veo el mar. Verdaderamente, sublime. Si no lo pillas (ojo, no digo que te estés revolcando de risa en el suelo), háztelo mirar. A mi me ha sacado una sonrisilla y por eso lo quiero compartir.

El origen de todo (Humor Tonto para Gente Inteligente) y su entrada en Meneame.


Charging Satellite Phone on Truck Battery

No lo voy a negar. La revolución del smartphone mola. No voy a entrar en que si Aifones, Androides, Maemos o cualquier cosa que se use. El hecho de estar perdido en medio de la nada y seguir accediendo a tus servicios web mola que te cagas. Hoy mis pensamientos van dirigidos a la parte del hardware que es la que veo como eslabón más débil en toda la cadena: la batería.

El primer móvil al que tuve acceso fue un Alcatel One Touch Easy DB. Un monstruito de cacharro disfrazado de terminal portable más que de móvil principalmente. Pero en el que la carga duraba una semana larga y el ponerlo a cargar era un acontecimiento familiar. Mi primer móvil propio (y aquí es donde empieza mi idilio con Nokia) fue un 3310. Sencillo, funcional y al que la carga también le duraba sus buenos 5 o 6 días. Al de un tiempo, evolucioné a un 7250i. Pantalla a color, cámara… mi primer móvil social, por así decirlo. Pero insisto, la batería permanecía funcional otra semanita. Y mi última adquisición, antes de pasarme a un smartphone propiamente dicho, fue un Nokia N81. Con marcas de aguante de batería de 5 días.

Los dos smartphones que he tenido (HTC Tattoo y Google Nexus One) comparten una característica común en el aspecto que nos ocupa. La batería no dura más allá del día, día y medio. Sin usarlo intensivamente, sin actualizaciones automáticas ni sincronizaciones automáticas. Lo cual, me lleva a andar pendiente siempre de tener cargador, cable USB o cargador en el coche a mano.

Y este es en mi opinión el cuello de botella y por donde se deberían orientar los tiros en el desarrollo de hardware nuevo. Vale, no estoy hablando de una batería que permita estar todo el día conectado viendo video y consultando el correo mientras tengo el GPS activo, pero algo que permita a los usuarios algo más de cancha. Y el caso es que no sé como está el estado de la tecnología en estos momento.


Prod Ops POV

Ayer, en uno de mis desempeños del día, se me solicito que instalase cierto software en dos máquinas concretas. Me conecto y, oh sorpresa, el promt de la línea de comandos no era el habitual de Debian/Ubuntu al que estoy acostumbrado. Mirando en mi libreta de apuntes, me doy cuenta de que, oh cielos, estoy tratando con un Red Hat.

Sistema operativo del que no tengo ni puta idea, por supuesto. Básicamente, que la instalación de paquetes se realiza mediante el comando rpm y pare usted de contar. Vamos, que lo dicho: ni papa. Ni repajolera. Rien de rien. La cosa corría prisa y ahí estaba yo, con una terminal abierta, el cursor parpadeando mientras parecía que se cachondeaba de mi.

Bueno, no desesperar. Vamos a ver si la cosa funciona como en Debian y si suena la flauta.

rpm install paquete

Pues no. Vaya. Primero, el comando no reconoce el parametro install. Es -i y luego parece que necesita que el susodicho paquete esté ya descargado en el directorio actual. Pues nada, a ver que dice tito G! sobre el paquete en cuestión. Bien, aquí tengo la ruta ftp. Me lo descargo y repito el rpm. Oño, que poco ha tardado. No he tenido salida ninguna… voy a probar el comando… anda, funciona. Vale, borra el fichero .rpm y repite la operación en la otra máquina.

También funciona. Pues no ha sido tan complicado, pero me da que esta no debe ser la opción correcta del todo. Vamos a seguir googleando. Y gracias a la gran G!, me entero que Red Hat también tiene una aplicación similar al apt, pero denominada yum que sirve para lo mismo. He hecho el camino largo, pero he aprendido un par de cosas y ya es algo que no olvidaré.


He estado a puntito, pero que muy a puntito de no escribir la crónica de la carrera por el cachondeo al que hemos sido sometidos. Vale que es Asia, que son otros horarios y que el madrugón no nos lo quita nadie. Pero el nuevo circuito coreano y sus instalaciones han dado viva muestra de la (des)organización que ha supuesto tener el trazado en obras hasta hace dos días (y es verídico). Vale que el agente meteorológico no ha favorecido para nada el estreno del trazado coreano. Pero lo que no se puede permitir es que el drenaje no funcione. Y desde luego, la FOM (la organizadora de todo el tinglado y cortijo del señor Ecclestone) no ha tenido su mejor día permitiendo dos horas de coches parados cuando no circulando detrás del Safety Car. Este gran premio hubiese pasado a la historia -negativa- de no ser…

… de no ser porque han tenido la enorme chiripa de que han llegado cinco pilotos jugandose el mundial y debido al interés y emoción que esto provoca, han salido con ganas de acabar o estrellarse. Y estrellados, de todo el enredo que hemos podido padecer, han quedado Mark Webber (que a pesar de todo sigue en la pomada), Sebastian Vettel (al que su motor le ha dejado tirado) y Jenson Button (que parece que sus estrategias se las hace Hamilton, porque no da una a derechas). Pero lo mejor de todo es que quedan dos carreras y el número de aspirantes ha quedado reducido a cuatro. Jenson Button solo tiene esperanzas matemáticas de renovar el título, pero sería una carambola tan risible, que ni él mismo se lo creería.

En lo que ha sido la carrera en sí, pues agua, agua, agua y mucha agua. Bernd Maylander, el piloto del coche de seguridad no ha dado tantas vueltas en su vida deportiva. Y el punto de inflexión, en las inmortales palabras de los Viruteros, ha sido el piñazo de Mark Webber. El aussie ha pisado un palmo de sembrado (en vez de asfalto) y ha trompeado, dándose contra el muro y llevándose puesto a Nico Rosberg, que pasaba (muy rápido) por allí. Y casi completa el pleno porque Fernando Alonso ha escapado por el canto de un euro de embestir al Red Bull.

A todo esto, que parece que no es lo importante: El susodicho Fernando Alonso ha ganado la carrera (como le gusta estrenar circuitos a este hombre….) y Lewis Hamilton y Felipe Massa le han acompañado en el podio. Y poca cosa más, Alguersuari ha quedado decimoprimero tras haber aguantado toda la carrera los ataques de Hulkenberg yendo décimo… No sé, tampoco se saca demasiadas conclusiones porque la carrera ha sido totalmente mediatizada por la lluvia y la suspensión inicial. La siguiente, en quince días en el autodromo Jose Carlos Pace de Sao Paulo (también conocido como Interlagos)

EL BUENO: FERNANDO ALONSO: Cuando ha cruzado la línea de meta, han enchufado la radio del coche y el asturiano solo podía reírse. No se lo puede creer y estaba feliz. Desde Silverstone (el punto más bajo de la temporada) solo ha remontado y de qué manera. Luego, por lo que sea, igual no gana. Pero ha sido el gran animador del cotarro esta temporada y de momento, la recompensa es llevar el liderato a falta de dos carreras. Por cierto, detalle: en Monza la victoria de Alonso se debió al relampagueante cambio de ruedas que efectuó su equipo. Hoy, una tuerca mal parida casi arruina la carrera del asturiano. Ya se ve que a veces te dan y a veces te quitan…

EL FEO: RED BULL RACING: Sigo manteniendo que la descaradísima apuesta de RBR por Vettel (el piloto que iba por detrás en el campeonato) les va a pasar factura porque Webber, que ya está hasta más arriba de las pelotas, no va a ayudar en nada y va a hacer la guerra por su cuenta. E imágenes públicas del dueño de la escudería consolando al alemán no ayudan al buen rollo interno.

EL MALO: FOM, FIA, o quien corresponda: El espectáculo de la escombrera coreana va a traer consecuencias: cumplimiento exhaustivo de la norma de los 90 días (el circuito debe estar acabado 90 días antes de que tenga lugar la carrera) y revisiones claras y plenas de las condiciones del circuito bajo todas las meteorologías posibles. No puede ser que una carrera de F1 sea el test inagural de ningún circuito. No ha pasado nada, pero ha estado muy cerca de que si que lo pasase y el señor Ecclestone, que de tonto no tiene un pelo, nos ha tomado el idem a todos los europeos que hemos sacrificado gran parte de la mañana dominguera por ver como llovía en Corea del Sur.

EL CRACK: VITANTONIO LUIZZI: Que a lo tonto a lo tonto, con el hierro Force India ha salido decimoséptimo y se ha ido desembarazando de rivales por méritos propios (adelantamientos) y ajenos (abandonos) hasta acabar sexto. El coche no es el mejor de la parrilla, pero se nota que el motor Mercedes que lo empuja es canela fina.

Lobatadas

El orgasmo con el que Antonio Lobato ha celebrado el pete de motor de Vettel debería recordarse por los años venideros. Qué injusto y qué ventajista. Quisiera saber si lo hubiese celebrado de igual manera de ser Alguersuari el que persiguiese al alemán…



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