Paradise City 0.3
WHERE THE GRASS IS GREEN AND THE GIRLS ARE PRETTY
Mar
04.
Comentarios desactivados en Una de Cine: Bohemian Rapsody
Categoría: basurero

Por fin, criatura mediante y en dos sesiones, hemos podido acabar de ver el biopic sobre Queen que lo ha petado en medio mundo, con premios y reconocimientos por todas partes. Como fan reconocido de Queen era algo que, además de tener pendiente por obligación, me apetecía ver por comprobar como de fiel ha sido la adaptación. Y adelanto que tengo sentimientos encontrados.

Por un lado, el mismo Freddie Mercury declaró que estaba seguro de que habría película sobre su vida, pero que esta obra sería clasificada inmediatamente como XXX. Bohemian Rapsody no lo es. Ojo, tampoco es un cuento infantil. Solo que pasa muy de puntillas acerca de los aspectos más oscuros de Freddie. Con lo cual, en este aspecto, es hasta edulcorada.

Pero claro, estamos hablando de una adaptación autorizada por los miembros de Queen sobrevivientes a su cantante, Brian May y Roger Taylor. Y no sé si queriendo o sin querer, omiten algunos detalles, no ya del lado sórdido de las grandiosas fiestas, sino ya de la propia biografía de la banda. Las sonadas peleas y cabreos con la prensa británica amarilla no fueron únicamente cosa de una única rueda de prensa como se muestra en la película, sino que se mantuvieron en el tiempo y no solo con motivo de la sexualidad de Freddie, sino que se centraron en más asuntos, como los divorcios de Taylor y May, (por decir dos cosas) a los que la banda respondió con un silencio absoluto para con la prensa y puyitas en forma de temas donde se tiraba a matar. (Scandal, dentro del álbum The Miracle)

Pero si hay un episodio que a mí me hubiese gustado ver representado es el referido a la relación de Queen con su primer manager, Norman Sheffield. Por lo visto, en los tres años que les representó, la banda pasó de ser desconocida a girar por Japón y Estados Unidos, pero este reconocimiento no se vió reflejado en la parte económica y el mismo Taylor reconoció que por aquella época (1974) a nivel financiero estaban entre la espada y la pared. Y Freddie, una vez liberado el grupo de este manager, le dedicó la primera canción del disco A Night at the Opera, llamada Death on two legs, en la que básicamente, le ponía a caer de un burro. Un tipo rencorosete, este Mercury. En honor a la verdad, Sheffield siempre se defendió y mantuvo que su trato fue siempre justo. Pero la puntillita de la canción no le hizo demasiada gracia y pretendió demandar a la banda, pero EMI, poseedora de los derechos de Queen en ese momento, le silenció a base de dinero. Así se las gastaba Freddie.

Otro punto extraño es las incoherencias temporales. No estamos hablando de cine de ficción, es una película biográfica, así que los hechos deberían ceñirse a la realidad. Cuando Freddie confiesa a Mary su bisexualidad en 1977, lo hace tras enseñarle el vídeo de Rock in Rio donde todo el mundo canta la canción dejando a Freddie mudo. Ese vídeo existe pero es el 19 de enero de 1985, meses antes del histórico concierto del Live Aid, 13 de julio, y no antes de la separación y exilio en Munich.

En fin, dado que del rigor histórico nos hemos olvidado, es imposible no obviar el papel de malo del asistente personal de Freddie. No defiendo a Paul Prenter, pero su presencia es muy forzada, tipo «este es el villano al que echarle toda la culpa de todo lo malo que le ha pasado a Freddie» y no sé si se es demasiado justo con él, la verdad. Por lo visto, si que fue una mala influencia. Pero dado que está muerto, la película quedará como verdad de lo que ocurrió y no le deja en buen lugar.

Pero del lado bueno, las interpretaciones y caracterizaciones son muy buenas: Rami Malek (Mr. Robot) lo borda. ¿Tanto como para llevarse un Oscar? Pues depende del nivel del resto de actuaciones de sus compañeros de nominación, que no he podido ver. Pero con quien me quedo admirado es con el actor (Gwilym Lee, desconocido para mi) y la caracterización de Brian May. Y un punto menos, con Roger Taylor (Ben Hardy, Ángel en XMen Apocalipsis) . Están clavados. Perfectos.

¿Es Bohemian Rapsody una gran película? Pues creo que no. Se nota mucho la mano errática en la dirección de un Bryan Singer ausente del set de rodaje y su posterior despido y sustitución por Dexter Fletcher. Dos directores con dos visiones diferentes nunca van a generar un producto redondo. El problema no es el contexto de la obra, sino de lo representado. Creo que la pregunta es si ¿Es Bohemian Rapsody una gran película sobre Queen? Indudablemente, si. Con el peligro que tiene simplificar la inmensa, variada, complicada, inclasificable y ecléctica discografía (14 discos de estudio y 7 directos) a los 18 cortes más «conocidos» y «comerciales» que aparecen en la banda sonora de la película.

Mi recomendación para Queen son dos discos en directo, con los dos setlists de las dos épocas más diferenciadas de la banda: el Live Killers de 1979 (con los primeros temas menos conocidos, pero igualmente maravillosos) y el «mágico» Live at Wembley 1986.


Feb
27.
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Categoría: basurero

Qué puñetero es el cerebro humano. Cuando se cumple un plazo de tiempo definido (año, curso, década en este caso que me ocupa), empieza a darle vueltas a todo lo vivido con el ánimo de sacar experiencias y aprender de lo vivido.

No tengo buen recuerdo de la veintena. Quiero decir, que realmente mi vida ha comenzado a los treinta: Independencia ecónomica, viajes para conocer el mundo que me rodea, trabajo en otras ciudades, profesionalidad en dichos desempeños, relación amorosa, compromiso y churumbel… Todo ello comparado con mis veinte los deja bastante a la altura del barro.

Y por eso, mirando al futuro, ahora mismo mi -nuestra- vida está monopolizada por ese pequeño ser totalmente dependiente. No creo que sea una crisis de los cuarenta. Es que ahora mismo en mi vida no veo más allá del ciclo «trabajo, niña, sueño«. Y como siempre en estas circunstancias, primer afectado, el blog.

Así que madurar era esto…


Ene
07.
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Categoría: basurero

El tiempo se relativiza, eso está claro: han sido unas navidades diferentes. Muy diferentes. Edurne ha supuesto una variable nueva en la ecuación y tanto su madre como yo no hemos sido capaces de descansar de la manera que necesitabamos: mucha familia, mucho compromiso y poco relax.

Y no es que no lo hayamos disfrutado, a nuestra manera. Pero es que este 2018 ha sido tan intenso y diferente, que todas las sensaciones, sentimientos y situaciones se han visto potenciados. Muy potenciados.

Ya es de todos conocida mi aversión a las festividades. Este año he celebrado poco, muy poco. No pido nada en especial, salvo salud para todo el mundo y que el 2019 no venga peor. El resto iremos tirando como buenamente podamos. El primer lunes laborable del año para mi siempre es deprimente y se junta el dulce recuerdo de las festividades pasadas con el frio e implacable paso de la rutina diaria. No hay festivos programados hasta marzo.

Seguimos al pie del cañón.


Dic
21.
Comentarios desactivados en Asistentes Virtuales
Categoría: basurero

Llevo un tiempo observando una tendencia interesante y aterradora: se empieza a vender en publicidad (y probablemente sean el regalo estrella estas navidades) lo que los asistentes virtuales pueden llegar a hacer por nosotros. Con la excusa de la comodidad, estos agentes liberan a los usuarios de procesos relatiamente engorrosos (como poner música, consultar tiempo, tráfico, poner alarmas, gestionar contenidos audiovisuales y domótica… etc) a través de órdenes verbales como si estuviesemos pidiendoselo a otra persona.

No digo que no sea un avance. Pero como todo, el lado oscuro y la paranoia pueden conmigo, y como en un episodio de «Black Mirror», las motivaciones ocultas y el uso real de los datos generados me hacen ser bastante esceptico y contrario a estas tecnologías.

Primero, porque lo venden como asistente personal. No lo es. Estamos hablando de un dispositivo hardware con micrófono, altavoz y una conexión a internet. El dispositivo recoge la petición, la traduce a binario, la envía a los servidores de la compañía que proporciona el servicio donde se interpreta, se generan los resultados y estos son devueltos al dispositivo que los «canta». Si alguien todavía no se ha caído del guindo, no. Ese pequeño dispositivo NO PROCESA tu petición. De la misma manera que tu móvil tampoco lo hace. Este altavoz y tu móvil solo registran la petición y la traducen. La chicha, la interpretación del lenguaje natural, se lleva a cabo en una granja de servidores en la nube, que físicamente ocupan muchísimo más volumen y que sería impracticable, no ya llevarlo encima, sino siquiera tenerlo en el salón de casa.

Este es, a grosso modo, el funcionamiento de estas tecnologías. Para empezar, en el momento que no tengas conexión, el dispositivo se convierte en un adorno inutil bastante caro, ya que no tiene funcionalidad. Y ahora empiezo con el lado oscuro y paranoico. No es mi intención ponerme negativo, pero ningún fabricante niega estos hechos y es donde empieza lo preocupante.

  • Nadie garantiza el envío de datos sin que entre en juego la palabra clave de activación. Por lo general, para interactuar con el asistente, es necesario decir su nombre (Siri, Alexa, Cortana, Google, Aura de Telefónica …) y la petición. El resto del tiempo, supuestamente permanece inactivo. Pero nadie firma esta aseveración. Al tener un micrófono integrado, nada impide que el dispositivo recolecte datos (y los envíe) mientras no se interaccione con ello.
  • Probablemente (ya digo que no he tenido ningún aparato de estos en mis manos y probablemente nunca lo tendré) el uso implique la aceptación implícita de una clausula por la cual aceptas que se genere un perfil de usuario basado en tus peticiones habituales y preferencias. Dicho perfil, con la excusa de la comodidad, podrá ser utilizado para hacerte llegar publicidad conforme a tus gustos y peticiones registradas. Asi que, genial, más spam.
  • Combinando las dos opciones anteriores, un dispositivo de este tipo puede generar un perfil de preferencias en base a conversaciones o comentarios captados en un contexto diferente a las «peticiones» que recibe. Por ejemplo, comentario políticos o de corte más «privado», como religiosos o sexuales. Si nunca proporcionarías esa información si te la preguntasen directamente por la calle en una encuesta, piensate muy mucho adquirir un dispositivo de esta clase. Repito, nadie (insisto. nadie. Vuelvo a insistir, con mayúsculas esta vez: NADIE) garantiza la recolección y envío de datos cuando el aparato debería estar inactivo.
  • Si a todo esto vamos añadiendo las periódicas noticias de «Agujero de seguridad en XXXXXX expone datos privados de tropocientosmil usuarios» en las que el subtítulo es «Representantes de la compañía declaran que el ataque ha sido limitado y subsanado para que no vuelva a ocurrir«, mi sentido arácnido se dispara. ¿Y si alguien que no debe tiene acceso a mis datos privados?
  • Es decir, que las compañias que recolectan estos datos pueden, dentro de unas reglas de juego definidas en un juzgado, compartir, vender y, basicamente, hacer negocio con dichos datos. Pero, que si alguien encuentra un problema de seguridad en parte del proceso, primero intentan minimizar el daño en base a declaraciones públicas, pero nunca se pondrán en contacto con alguno de los afectados para, primero, informarle y después, explicarle qué ha pasado, en qué te afecta, cómo lo han solucionado y cómo te lo van a compensar. Se tiene la percepción de que si existe un problema de este tipo, el último eslabón de la cadena de afectados es el usuario, cuando debería ser el primero.

En relación a este ultimo punto, me parece conveniente la comparación con un producto hardware tradicional: pensemos en todas las veces que los fabricantes de vehículos han detectado un problema de un modelo en producción. De primeras, llamada a revisión gratuita a todos los usuarios afectados. Y dependiendo de la gravedad del problema, un más probable multazo por parte de las autoridades. El ejemplo con problemas de exposición de datos en empresas tecnológicas es bastante evidente, excepto por las consecuencias para la compañía. Casi siempre sale bien parada, sin demasiado ruido mediatico y con un tirón de orejas de tapadillo.

Resumiendo. No veo el beneficio de poseer un aparato de estos.

P.D.: Mira, al hilo de todo esto ha salido hoy esta noticia. A mi no me sorprende.


Dic
17.
Comentarios desactivados en ¿Qué Fiestas?
Categoría: basurero

Pues si. A mi consabida y ya conocida tirria a las navidades, se ha unido la circunstancia de que estamos en un lunes continuo desde el nacimiento de Edurne.

No, no está siendo una época agradable en lo referente a descanso o a tareas accesorias a todo lo que no es el cuidado directo de la criatura. Cosas tan simples y relativamente normales como salir a dar un paseo, visitar a los abuelos o ir al médico requieren un análisis previo de la logística que reiros de la Campaña del Norte de África de la Segunda Guerra Mundial.

Es por eso que todo lo que no afecte estrictamente a la niña, su cuidado y la supervivencia de nosotros como padres ha pasado a un plano accesorio. Solo hay una prioridad y el resto es secundario. Estas navidades serán una época más, sin nada más especial que visitar a las familias.

Que ustedes lo pasen bien y las disfruten. Ya saben que lo de felicitar las fiestas no me sale natural.



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