Llevo cerca de un mes con jornada intensiva: De currar de nueve a dos, parar una hora para comer y meter tres horitas más he pasado a entrar a las ocho y salir a las tres y media. Totalmente deshuevado, agotado y con ganas unicamente de meterme en la cama. Ni tan siquiera de comer. Y no hablemos de tocar un ordenador.
Encima la capital se ha convertido en un horno. Temperaturas de 30 grados a la sombra. Y claro, como no llueve, el cielo luce un malsano tono amarillo gracias a la cantidad de polvo y contaminación. Pero el sol pega haya contaminación o no…
Que jodido es sobrevivir en la capital por encima de los 25 grados.
(No soy muy de motos. Bueno, matizo: comparativamente hablando, prefiero los coches sobre las motos. Pero uno, que ya tiene un recorrido y un padre muy de sillón-ball, ha mamado carreras de motos. Principalmente sobre aquella época en la que los derechos de la F1 en España no estaban adjudicados y el que quería ver algo de coches tenía que tirar de satélite y de cadenas alemanas, cosa que no se daba en mi caso. A lo que voy, que me disperso: Prefiero las carreras de coches, por ser algo bastante más cotidiano y porque los monoplazas, al contrario que las motos, perdonan algo más los fallos del piloto.)

(Foto de El Mundo Deportivo)
Pero el italiano es un tipo especial. Otra pasta. Por títulos, la única comparación que se me ocurre es con Michael Schumacher. Pero es que no es el mismo estilo. El Kaiser, por ejemplo, se asemejaba más a Mick Doohan. Alemán y australiano ganaban bostezando. Máquinas perfectas de pilotaje. Ritmos bestiales para liderar carreras en solitario y sacar entre medio y un minuto en la línea de meta.
Valentino no. Es uno de esos ejemplos en los que la persona se divierte haciendo lo que hace. Y más ganando. Y si puede ser en la última curva de la última vuelta, mejor. Piloto de Aprilia en las categorías inferiores de 125cc y de 250cc, con un título en cada categoría, el paso a 500cc en el año 2000 lo hizo a lomos de la NSR500 de Honda, la máquina heredera de los triunfos de Doohan. Y la combinación del talento del de Urbino con la tecnología campeona de los japoneses acabó con el italiano ganando el título en el año de su debut.
Pero la tecnología de las 500 había cerrado su ciclo y a partir del año siguiente, la cilindrada aumentó a 4 cilindros y 800 centimetros cúbicos. Honda, para variar, fue la que mejor se adaptó y proporcionó al “Il Dottore” la Honda RC211V, maquina con la que arrasaría en 2002 y 2003, pasando por encima de Max Biaggi y Sete Gibernau.
Y aquí es donde se produce un hecho diferencial que muestra qué clase de personaje es Rossi. Valentino finalizaba contrato con Honda en 2003 y planteó una sustancial mejora en su contrato a los jefazos de la marca del ala. Estos, convencidos de que era su máquina la que conseguia los triunfos, jugaron a la baja y el italiano, viendose ninguneado, llamó a la puerta del eterno rival, Yamaha. Estos, en horas muy bajas, se veían en la tesitura de dar un golpe de mano para superar a Honda y aceptaron todas las condiciones del campeón. De tal modo, que para hacer frente al astronómico contrato de Rossi, y debido a las nuevas leyes de publicidad antitabaco, firmaron un acuerdo de publicidad impensable dos años antes: La marca de automóviles FIAT pagaría unicamente la parte del contrato de Valentino a cambio de publicidad en monos y carenados.
Y todo el mundo se llevó las manos a la cabeza. Rossi cambiaba la fiabilidad y comprobada superioridad de Honda por la titubeante Yamaha, que llevaba mucho tiempo sin conseguir resultados por una cuestión de demostrar que era el piloto el que dominaba a la máquina y no al revés. La primera carrera de la temporada 2004 (GP de Sudáfrica) fue una autentica demostración de que el italiano tenía razón. Arrasó. Y lo demostró durante el resto del campeonato, ganando a todos sus rivales y alzándose campeón.
Este ha sido uno de los momentos diferenciales de la vida de Valentinik: GP Sudáfrica 2004. Y aquí es donde viene la razón de este post: El pasado domingo fue otro de esos momentos. Gran Premio de Laguna Seca 2008, circuito donde Valentino nunca había ganado. Casey Stoner, sobre la Ducati Desmosedici GP8, domina con mano de hierro entrenamientos y calificación. Y en la carrera se produce una de las mejores luchas que yo haya presenciado (es lo que tiene un finde en modo seta) nunca en una carrera, de motos o de coches. Consciente de la falta de velocidad punta de su Yamaha en la recta, Rossi no permite en ningún momento que Stoner le adelante en la última curva del circuito. Y durante seis o siete vueltas, a lo largo del trazado, azzurro y aussie se pasan y se repasan constantemente.
Hasta que Valentino hace lo impensable: Dentro del Sacacorchos (una impresionante chicane ciega en bajada) se cierra un pelín antes sobre la primera curva, adelantando a Stoner. Esta maniobra le saca de la trazada normal para el segundo giro de la chicane y Rossi muerde la tierra. Lejos de frenar o sacar la moto como sea (lo que haría cualquier persona normal), abre gas, dejando a Stoner totalmente clavado al encontrar la Yamaha del italiano a menos de 10 centímetros de su carenado. (1:10 del vídeo de youtube.
Bueno, todo esto para decir: “Que grande, Valentino!!”
Carrera diferenciada en dos partes la vivida este mediodia en la pista alemana: Por un lado, un tostoncete de los que hacen época cuando Lewis Hamilton ha empezado a marcar ritmo con mano de hierro mientras el resto de la parrilla a lo único que podían aspirar era a batallar entre ellos por el resto de posiciones, y por el otro lado, el cambio de decoración que ha supuesto, por un lado, la entrada del coche de seguridad despues del espectacular trompazo que se ha dado Timo Glock en la recta de meta a la que hay que añadir la garrafal pifia de McLaren al no meter al mismo Hamilton en boxes mientras el safety car estaba en pista.
Este cambio de decoración al que me refiero ha provocado las mejores 35 vueltas que se han visto últimamente sin la intervención del elemento meteorológico: Un perdidísimo Nelson Piquet ha dado el primer (y sorprendente podio) a Renault yendo a una estrategia de una sola parada, Felipe Massa y Heikki Kovalanainen no han dado ninguna clase de batalla a Lewis Hamilton y el inglés, que ya sabeís que no es santo de mi devoción precisamente, ha dado un recital de conducción y agallas para enmendar el error de su equipo.
El adelantamiento de Lewis a Heikki ha sido, dentro de lo que cabe, una pasada motivada por órdenes de equipo. Muy limpia, lleva usted mejor ritmo, pase caballero que yo le sigo. Pero revisando lo que ha sido la pasada del inglés a Massa, intuyo que va a traer cola: Es como si el brasileño se apartase. Y hombre, ya bajan las aguas removidas desde el festival de trompos que se marcó Massa en Silverstone, como para que ahora empiecen a acusarle (y desde mi punto de vista, con razón) de ser un mantequitas blandas.
Más cosas: El anuncio de retirada de David Coulthard no le ha sentado nada bien al escocés, que en un intento de adelantar a Rubens Barrichello se lo ha llevado puesto al cerrarle la puerta descaradamente. El brasileño ha tenido que abandonar con el coche gravemente afectado. Mal fin de semana para Kimi Raikonnen, al quien, además de la desastrosa calificación del sábado, hay que sumar la falta de ritmo durante la carrera de hoy, batiendose el cobre con los Kubica, Trulli, Rosberg e, incluso, Vettel. Cuarto puesto para Heidfel al que le han faltado dos o tres vueltas más para poder tirarse sobre Massa y poco más por este lado.
Fernando Alonso ha sido la cara amarga del equipo Renault este fin de semana. Se han cambiado los papeles en la escudería francesa: El buen trabajo ha sido para Nelson Piquet y el gafe -porque no se me ocurre denominarlo de otra manera- para el asturiano. Cada vez que tenía ocasión de tirarse sobre alguien para sobrepasarlo, no solo no conseguía adelantarle (Trulli, Heidfeld, Rosberg, Vettel) si no que encima, perdía la posición con algún tercero que llegaba a la misma frenada con la caña preparada (Raikonnen, el mismo Trulli, Kubica,…) Y así es muy difícil llegar a ninguna parte.
En fin, que próxima carrera en el circuito donde empezó todo: Hungaroring en quince días.
EL BUENO: LEWIS HAMILTON: Quien, además de dominar la carrera con puño de hierro en su primera mitad, ha sido capaz de enmendar el tremendo error de su equipo adelantando a todo lo adelantable en pista cuando las circunstancias no han sido tan favorables. Un lunar, por ponerle algo: es incapaz de adelantar sin sacar a su rival de la pista. Y hombre, en Hockenheim las escapatorias son de asfalto y no pasa nada, pero en otros circuitos las consecuencias pueden ser peores.
EL FEO: FELIPE MASSA: No quiero hablar de caraja, pero recuerdo que en el Gran Premio de Francia de 2004, Jarno Trulli sue adelantado por Rubens Barrichello en la última curva y pasó de tercero a cuarto. Y en Renault no les tembló la mano a la hora de poner al bueno del italiano de patitas en la calle. El adelantamiento de Hamilton a Massa de hoy (no, perdón…. no el adelantamiento en sí, sino la manera de producirse) me ha recordado a ese mismo despido.
EL MALO: SCUDERIA FERRARI: No ha sido el fin de semana soñado en la escudería italiana. Más que nada porque no han conseguido rascar más que el premio de consolación del segundo puesto de Felipe Massa. Y me da a mi que, como escribo en el apartado anterior, de tener el segundo puesto amarrado gracias al regalo en la estrategia de McLaren a ver como Hamilton pasaba sin ningún problema al brasileño va a traer consecuencias.
EL CRACK: NELSON PIQUET, Jr: Pues con todo lo que le ha llovido al brasileño en la temporada, por una vez hay que darle el crédito que se le merece. Vale que ha sido el más beneficiado por la salida del safety car y que su estrategia de una única parada en los boxes no era la más apropiada dentro de lo que se supone que es una carrera normal, pero le ha salido estupendamente.
Lobatadas
Estaba hablando yo y me he perdido lo que le estaban diciendo por radio a Webber.
Lo que ganaríamos entonces si toda la retransmisión fuese a base de las comunicaciones piloto-ingeniero….
(Pasada de Hamilton a Mass)
Que vayan tomando nota los de Ferrari, a ver si contratan a un piloto de verdad.
Hombre, ya que estamos… ¿El mismo Fernando Alonso, no? ¿O podemos clonar a Ayrton Senna o a Michael Schumacher? No lo entiendo. Hace dos y tres años, cuando Alonso estaba en Renault GANANDO, para los de Telecinco, Ferrari era el anticristo, el averno, la isla de los leprosos. Y ahora que vienen mal dadas por todos lados, estamos hablando de que es el único destino para un piloto de la categoría de Fernando. Pues a tomar por saco. Yo me mojo. No me gustaría ver a Fernando de rojo. Por lo menos, el año que viene. Antes le veo otro año en Renault o quizás, en BMW. Y algo se ha escuchado de que Repsol entraría en la estructura de automóviles de competición de Honda y que la pasta que pondría financiará la contratación de Fernando Alonso. Y la combinación Ross Brown-Alonso tiene muy buena pinta a poco que el coche funcione.
(Final de carrera, conclusiones)
Pues esta es una de las moralejas de la carrera de hoy: No se puede tener a un bicampeón del mundo luchando con Bourdais.
Y ya puestos, solo le ha faltado sentenciar que es antinatural que Nelson Piquet quede segundo por delante de Fernando Alonso.
Vengo manteniendo desde hace tiempo que a estos ya todo se la sopla. Que Fernando Alonso merece un reconocimiento lo sabemos todos. Pero de ahí a cegarse al resto de la realidad va un mundo. Cuando Alonso anunció su fichaje por Renault todo el mundo sabía que era un paso atrás técnicamente con respecto a McLaren. Pero en Telecinco no se han enterado o no han querido enterarse. Han seguido enfocando su promoción y retransmisiones a que hay posibilidades de ganar cada carrera.
Y NO ES CIERTO. ¿Y qué es lo que pasa? Que cada retransmisión se convierte en un ejercicio constante de “y si…”, de “esto en Ferrari no pasaría…” o de “nosequien ha mediatizado la carrera de Alonso…” y demás predicciones sin sentido. En vez de marcar la realidad de que este año toca pelear por el 5º o 6º puesto, se sigue vendiendo la ilusión de que Fernando Alonso, con un fin de semana estratósferico, gana la carrera. Que si, que vale, que el mensaje que yo propongo no vende. Cierto. Pero es más cierto que a la gente que nos gusta la Formula Uno de toda la vida seguiremos viendo la retransmisión. Y no tenemos que aguantar semejantes comentarios de gentes totalmente convencidas de que su modo de ver la realidad es el único.
Finde de rascarme la barriga. Todos los amigos han ido a Bilbao y quiero descansar. La jornada intensiva me está dejando para el arrastre. Si saldré a dar una vuelta, pero no tengo más intención de no hacer nada más productivo que esta entrada de ahora y el análisis de la carrera mañana.
Viene bien tener un finde de estos de cuando en cuando….. pero necesito las vacaciones.
P.D.: Joer, que entrada más twitter me ha quedado… Bueno, teniendo en cuenta el éxito de la entrada anterior (creo que lleva el record absoluto de comentarios hasta la fecha) creo que no siempre se puede mantener el listón…. 8P
El otro día una de las promotoras del curro nos preguntó totalmente sorprendida a ver si sabíamos porqué había esas maravillosas y enormes colas delante del edificio Timofónica de la Gran Vía en Madrid.

Tras pensarlo un momentín, a todos los informáticos se nos encendió la bombillita. El aifon. El ****** aifon de las pelotas.
Que si. Que el cacharrito es muy cuco y es lo más cool en lo referente a tecnología. Pero, para empezar, y como ya comenté en su momento, el juguete viene con DRM. Además, la operadora impone unas condiciones bastante draconianas que, resumidas, quedan como sigue: un contrato de permanencia de 24 meses que, dependiendo del consumo de la persona en cuestión, redundará en un beneficio de entre 900 y 3000 leros a Timofónica.
Y sin embargo, ahí lo tenemos. Colas para conseguirlo. Subida de los precios de los bienes -básicos- de consumo, los carburantes andan por las nubes, los tipos de interes nunca bajan, empresas e inmobiliarias cierran y/o presentan expedientes de regulación de empleo…. y aquí, en vez de salir a la calle, provocar una huelga general o alguna barrabasada popular, no hay mejor cosa que hacer colas por un juguetito tecnológico.
De verdad, no me imagino explicandole esta situación a un italiano, un japonés o -que no se dé nunca la circunstancia- a un subsahariano ¿Cómo se le cuenta a un extranjero que en este país el aparentar -entre otras muchas cosas malas- es deporte nacional? ¿Cómo explicarle que una persona puede tener la nevera vacía y sin embargo, disponer de 3000 leros para gastar en 2 años?
Claro, que luego está el “afortunado” que adquirió el telefono en primer lugar. Según sus propias declaraciones, hizo 17 horas de cola. Suponiendo que la tienda abre a las 10 de la mañana, el hombre este hizo noche en la calle desde las 5 de la tarde del día anterior. ¿Y todo para conseguir salir en los medios como la primera persona? Hombre, a mi me parece un pelin triste. Si al menos fuesen los famosos 15 minutos de los que hablaba Warhol…. pero es que se ha llegado al punto de que son los 10 segundos que siguen a la -estúpida, por cierto- pregunta de “¿Y que sientes?”
Pues yo al menos, contestaría que siento lo mismo que siento al comprarme los yogures que cenaré esta semana, la comida de hoy, el diesel que me permite moverme o la famosa corbata que llevé a la boda de mi amigo. Nada especial. La adquisición de un bien de consumo. Con la salvedad de que mis compras, para bien o para mal, no son para aparentar. Y antes de que nadie me diga nada, tengo un aipoz, una cámara cañón y un Clio.
Cosas que no poseo por aparentar. Cosas que me permiten tener comida en la nevera. Cosas que creo que valoro en su justa medida. Pero siguen siendo cosas. Bienes materiales. Si no se es capaz de desprenderse de ellas en tiempos de crisis, hay un problema. Y no es uno de esos problemas achacables a la sociedad. Es un problema del individuo que se ha trasladado al conjunto. Y cuando la situación económica no acompaña, todo es llanto y crujir de dientes.
Pero mientras haya colas para comprar aifones…..








