Paradise City 0.3
WHERE THE GRASS IS GREEN AND THE GIRLS ARE PRETTY

(ayer tuve un día muy muy muy muy malo y estas fueron las enseñanzas que saqué)

Administrador de sistemas: dícese de esa persona que es la primera a la que avisar de un problema y de la última que te acuerdas cuando algo funciona.

Cuando revienta algo, eres el administrador de sistemas y debes solucionarlo. Cuando dices que algo puede reventar, eres el pesimista que solo ve los problemas y la gente que los puede ocasionar pasa de ti olímpicamente.

El administrador de sistemas administra sistemas a tiempo parcial y es un pringao a tiempo completo. Tratale como tal y ninguneale.


Todos sabemos a qué me refiero. Incluso los que no son cafeteros. Ese café que te espabila, el chute de energía que te termina de despertar, que te quita la legaña del ojo de un sopapo y te pone en marcha.

He cambiado de oficina. La anterior tenía una cafetera de esas que lo hacen todo: seleccionas la cantidad de líquido que deseas, la intensidad, muele el café y te hace un expreso bastante decente. Compensaba el hecho de tener que vaciar los filtros y las bandejas y tener que echar agua cada vez que se vaciaba. Cosa bastante habitual cuando hay 20 personas currando en una oficina. A lo que voy es que era un brebaje bastante decente e, incluso, rico. Y lo más importante, cumplía su función.

Como he dicho, nos hemos movido y hemos perdido la máquina de café. La nueva oficina es más amplia, con mejores instalaciones pero… hemos perdido la máquina de café. Y nuestra única opción consiste en bajarnos a la cafetería de abajo donde, sinceramente y con la mano en el corazón, sirven el brebaje sucedaneo de café peor y más caro que he probado en mi vida. No es que esté malo, no. Es que incluso llega a soltarme el intestino matematicamente 20 minutos despues de habermelo tomado. 20 minutos medidos con reloj.

Vamos, que ardo en deseos de saber cuando vamos a tener máquina de café en la oficina. Por mi salud.


Y descojonao de risa llevo desde ayer con la tontería…

- ¿Cuantos desarrolladores hacen falta para cambiar una bombilla?

- (…..)

- Ninguno. Es un problema de hardware.


Este finde-puente he estado en X. Para la vuelta, dado que ha sido un puentaco gordo en Madrid (para quien lo ha tenido) Renfe no tenía a la venta billetes normales y tuve que adquirir uno de clase Preferente, con su espacio de más, etc, etc…. El tema es que el domingo, a la hora de montarme, encontré que el tren no era el Altaria habitual que hace el recorrido,  y que nos lo habían cambiado por un Media Distancia, sin clases diferenciadas, etc, etc. Un amable revisor nos indicó que tendríamos derecho a la devolución de una parte del importe y todos a correr.

Con esa intención me planté en Chamartín ayer por la tarde. Tres ventanillas y media hora después, salí con un cabreo de impresión. Expliqué la situación de arriba a tres personas diferentes. Las dos primeras me redirigieron a otra ventanilla con una desgana máxima, digna de cualquier funcionario que se precie. La tercera la vi venir a kilometros: varón, cincuenta y muchos mal llevados, pelo escaso y unas ganas locas de acabar de atender al publico e irse para casa.

Le explico el acontecido del primer párrafo mientras observo como los ojos miran al infinito. Y el infinito le mira a él. Y el infinito dice “miau!“. El hombre suspira, baja el menton y por encima de sus gafas me lanza la cansina y cansada mirada del funcionario. Y entonces echa la sota de bastos.

Necesitas una copia del billete en papel.

Evidentemente, NO tengo billete físico. Por comodidad, Renfe permite la compra electrónica de sus billetes y la aplicación envía al movil un SMS que te redirige a un portal donde tienes el codigo QR correspondiente al billete.

Y por eso, no tengo copia del billete en papel. Claro, todo eso sumado a que me han redirigido ya dos veces y que, pensando que sería más cómodo y más fácil hacer las cosas presencialmente, pues me salió.

Mi vena.

Esa que tengo más o menos controlada, pero que en ese momento saltó.

Pues no puedo imprimirlo. Tengo un billete electrónico aquí mismo, en el móvil. ¿Y dice usted que puedo presentar esta reclamación por teléfono? ¿Y TAMBIEN ME VAN A PEDIR UNA COPIA IMPRESA DEL BILLETE?

Amosanda, no me jodas.

Pero nada, nada, nada me prepararía para la posterior reacción del hombre. Se sorprendió. Noté como leeeeentameeeeente, neuronas no habituadas al procesamiento lógico y no asociadas a llevar a cabo tareas repetitvas se iban desperezando. Como los engranajes de un reloj de una catedral renacentista parados hace un siglo.

CREEEEEECK KO-KLONK! CREEEEEECK KO-KLONK!

Cinco segundos despues, la puntilla:

No, supongo que no, eso es imposible. Pero si hace usted la reclamación aquí, es necesario el billete.

Pero vamos a ver, alma de Dios. No tengo billete físico. He acudido a la ventanilla por esa simple conexión de ideas que dice que si estoy allí, podré agilizar el trámite. Y solo me encuentro trabas. Iba a subirme a la mesa y empezar a pegar gritos, cuando la ovejuna expresión del señor me hizo desistir. Este no ha visto un ordenador en su vida y a lo más lejos que llegaré es cabrearme más vista la disposición con la que me atienden. Sí, aún más cabreado.

Así que dí las buenas tardes y me giré. Ahora la devolución del dinero se ha convertido en algo personal.

 


Este finde he terminado de ver la segunda temporada de Homeland. Me ha pasado algo curioso, y es que hacía tiempo que no tenía enganchada a ninguna serie. Y esta la he disfrutado tranquilamente, sin presión, dos o tres episodios cada vez.

Homeland-jpg

No es una serie al uso. Lenta. Exasperadamente lenta en la primera temporada, la segunda le cuesta arrancar. Eso si, cuando lo hace, es una espiral de dudas, traiciones, puñaladas, giros de guión y sorpresas que desembocan en un final de temporada en el que solo quieres y pides más. Y pasa algo curioso con este final. Si en la primera temporada tus sentimientos hacia Brody son de “grandísimo hijo de maldita la hiena”, la evolución de su personaje tras todas las putadas que le ocurren hace que hasta empatices y te caiga bien. Hasta tal punto que una duda razonable aparece en tu mente.

La otra pata de la serie, Carrie, es una especie de “espectador en la serie”. Casi siempre a remolque de la acción, sus descubrimientos son los mismos que va realizando el espectador y pese a tener un problemón muy serio (concretamente “estar como una puta cabra”), consigue  tambien hacerse un hueco en el corazoncito y sientes que las cosas que le ocurren te ocurren tambien a ti. Un guión muy puñetero, que juega con ambigüedades y con la constante duda de saber si Brody es quien dice ser.

Buenos actores. El duo protagonista, Damian Lewis (“Hermanos de Sangre”, “Life” y Claire Danes (“Romeo y Julieta”) viene acompañado de unos secundarios de lujo como Mandy Patinkin (“Hola, soy Iñigo Montoya, tu mataste a mi padre, preparate a morir”) y Morena Baccarim (“Firefly”, “Stargate”). Todo ello hace que una serie sobre un tema muy espinoso sea una de las últimas joyitas que no hay que perderse. De lo mejorcito que he podido ver fuera del género de ciencia-ficción.



Powered by Wordpress
Theme © 2005 - 2009 FrederikM.de
BlueMod is a modification of the blueblog_DE Theme by Oliver Wunder
Alterado por MaY & Narbbag