Paradise City 0.3
WHERE THE GRASS IS GREEN AND THE GIRLS ARE PRETTY
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I’ll be your light, your match, your burning sun,
I’ll be the bright and black that’s making you run.
And I feel alright, and we’ll feel alright,
‘Cause we’ll work it out, yeah we’ll work it out.

I’ll be doin’ this, if you ever doubt,
’til the love runs out, ’til the love runs out.
I’ll be your ghost, your game, your stadium.
I’ll be your fin, deep down, entrapped like one.

And I feel alright, and I feel alright,
‘Cause I worked it out, yeah I worked it out.
I’ll be doin’ this, if you ever doubt,
’til the love runs out, ’til the love runs out.

I got my mind made up and I can’t let go.
I’m killing every second ’til it sees my soul.
I’ll be running, I’ll be running,
’til the love runs out, ’til the love runs out.

And we’ll start a fire, and we’ll shut it down,
’til the love runs out, ’til the love runs out.
There’s a maniac out in front of me.
Got an angel on my shoulder, and Mephistopheles.

My momma raised me good, momma raised me right.
Momma said “do what you want, say prayers at night”,
And I’m saying them, cause I’m so devout.
‘Til the love runs out, ’til the love runs out, yeah.

I got my mind made up and I can’t let go.
I’m killing every second ’til it sees my soul.
I’ll be running, I’ll be running,
’til the love runs out, ’til the love runs out.

And we’ll start a fire, and we’ll shut it down,
’til the love runs out, ’til the love runs out.
Ooh, we all want the same thing.
Ooh, we all run for something.

Oh for God, for fate,
For love, for hate,
For gold, and rust,
For diamonds, and dust.

I’ll be our light, your match, your burning sun,
I’ll be the bright and black that’s making you run.
I got my mind made up and I can’t let go.
I’m killing every second ’til it sees my soul.

I’ll be running, I’ll be running,
’til the love runs out, ’til the love runs out.
And we’ll start a fire, and we’ll shut it down,
’til the love runs out, ’til the love runs out.

I’ll be your light, your match, your burning sun,
I’ll be the bright and black that’s making you run.
And I feel alright, and we’ll feel alright,
‘Cause we’ll work it out, yeah we’ll work it out.

And we’ll start a fire, and we’ll shut it down,
’til the love runs out, ’til the love runs out.
‘Til the love runs out.


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No sé qué decir en realidad. Tres minutos, para la mayor batalla de nuestras vidas profesionales
Todo se reduce a hoy. O nos curamos, como equipo, o nos desmoronamos
Jugada a jugada, pulgada a pulgada hasta el final.
Ahora estamos en el infierno caballeros, creedme, y, o nos quedamos aquí, dejándonos machacar, o luchamos por volver a la luz.
Podemos salir del infierno. Pulgada a pulgada. Yo no puedo hacerlo por vosotros, soy muy viejo.
Miro alrededor y veo esas jóvenes caras y pienso… Pienso…

He cometido todos los errores que un hombre de mediana edad puede cometer.
He… He despilfarrado todo mi dinero, podéis creerlo.
He echado de mi vida a todo el que me ha amado
Y últimamente ni siquiera soporto la cara que veo en el espejo.
Mirad, cuando te haces mayor en la vida, hay cosas que se van
Vamos, eso… Eso es parte de la vida.

Pero sólo aprendes eso cuando empiezas a perder esas cosas.
Descubres que la vida es cuestión de pulgadas.
Así es el fútbol, porque, en cada juego, la vida o el fútbol
El margen de error es muy pequeño
Medio segundo más lento o más rápido y no llegas a pasarla.
Medio segundo más lento o mas rápido y no llegas a cogerla.
Las pulgadas que necesitamos están a nuestro alrededor.
Están en cada momento del juego, en cada minuto, en cada segundo
En este equipo luchamos por este terreno
En este equipo nos dejamos nosotros y cada uno de los demás por esa pulgada que se gana
Porque cuando sumamos una tras otra, porque sabemos que si sumamos esas pulgadas
Eso es lo que va a marcar la puta diferencia entre GANAR O PERDER, ENTRE VIVIR O MORIR
Os diré una cosa, en cada lucha, aquel que va a muerte, es el que gana ese terreno.
Y sé que si queda vida en mi, es porque aun quiero luchar, y morir por esa pulgada.

Porque vivir, consiste en eso.
Las seis pulgadas frente a vuestras caras.
Yo no puedo convenceros de que lo hagáis
Tenéis que mirar al que tenéis a vuestro lado, MIRADLE A LOS OJOS!
Creo que vais a ver a un tío dispuesto a ganarla con vosotros,
Vais a ver a un tío que se sacrificara por este equipo.
Porque sabe que cuando llegue la ocasión
Vosotros HAREIS LO MISMO POR ÉL
Eso es un equipo caballeros

Y… o nos curamos.. AHORA como equipo.
O moriremos como individuos.

En eso estamos, gente. Luchando por las pulgadas.


jul
09.
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Categoría: ayuntamiento, ira

Retomo las teclas para compartir mis pensamientos acerca de la noticia tecnológica de los últimos días: Gowex se la pega con todo el equipo. Vale, para quien no lo conozca, Gowex es (era) una start-up española que proporciona tecnología de puntos de acceso a internet donde el coste no recae en el usuario, que solo debe registrarse. En Madrid hay un montón de kioskos que proporcionan dicho acceso y quizás a mis conocidos del norte no les suene tanto.

El tema -lo importante- es que el gerente de la empresa vendió motos y capitalizó la empresa a base de subvenciones y venta de humo al por mayor. Sin un respaldo claro, entró en un mercado de cotizaciones alternativo para empresas sin tanto volumen como para cotizar en la bolsa tradicional (el MAB) y el dinero comenzó a llover.

El problema es que una consultora independiente investigó sobre el tema y desmontó la estructura de capitalización. Basicamente, grandes movimientos de activos, pero únicamente entre sociedades participadas por directivos. Resumiendo en román paladino: no había un acumulado de dinero como tal, existiendo únicamente “en flujo” segun las necesidades de la empresa que tocase.

Y eso es lo que escondía la fachada de una empresa moderna, creada al modo yanqui de “o funciona o nos estrellamos” pero que ha puesto en solfa -otra vez- los mecanismos de regulación, las entidades garantes del mercado, los procesos de las consultoras externas y en definitiva, los controles propios de los mercados de valores.

Pero en mi opinión, y más despues de haber leído las reacciones del promotor del chiringuito, es que esto ha sido “take the money and run” de libro. Un vende humos de escándalo. Una persona que en un primer momento pudo tener una idea coherente e interesante por la cual poder invertir y pagar. Pero que se le fue de las manos y cegado por el poder, la pasta y el humo, la cosa le sobrepasó.

Vale, soy de esa clase de personas que se montan su cubículo, su chocita y no salen de ahí. Correr riesgos no es lo mismo. Se me puede echar en cara que soy una persona cobardica e insegura. Pero una cosa tengo clara: Nadie da duros a cuatro pesetas. Si lo prometen, o algo parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente sea ilegal o alguien palma dinero. Intentad que nadie os engañe, el mejor camino al éxito y a la recompensa suele ser trabajar duro.

Y es por eso que la bolsa me interesa poco o muy poco. Primero, hay que tener dinero. Y segundo, ganas de perderlo. Porque NADIE GANA A LA PRIMERA. Me hace gracia cada vez que leo historias de éxito de jugadores de poker online, propietarios de startups con una idea más o menos chorra o gente que invirtió en bolsa y se encontraron con dinero a espuertas sin haber hecho nada. Porque esas historias tienen una segunda cara, hamijos: el dinero que esas personas ha perdido/invertido en haber obtenido su éxito actual y/o el grandísimo número de personas anónimas que han fracasado en tener el éxito de la persona a la que hacen el reportaje. Porque claro, para que alguien gane, alguien tiene que perder. O muchos, segun se mire.

Y en el caso que me ocupa, Jerardo García, CEO de Gowex (Odio ese término cuando toda la puta vida se ha dicho gerente en este país) ha jugado (y perdido) con el dinero de muchos. Y como siempre en estos casos, el que roba para comer no sale de la cárcel, pero este señor pronto pondrá en marcha otra estafa piramidal y otro montón de gente perderá su dinero, su trabajo o ambas cosas. Y no pasará nada.

He tenido ocasión de leer la carta de despedida-excusa del caballero en cuestión aquí. Y hay que reconocer que el cemento armado se queda corto. Muy corto para definir el material con el que está moldeado el rostro de este señor. Recurrir a la cita (molona, por otra parte) motivadora de Kipling es muy decadente, muy “violines mientras nos hundimos”, muy “eh, que esta es mi filosofía y que os quede claro que me piro para hacer las mismas cosas en otro sitio. Ah, y que os vayan dando“. Pero deja muy clara la apatía y dejadez con la que se gestiona el dinero de los demás. Como no es mío, no pasa nada. Y entonces, cuando te toca a tí, te revuelves.


jun
10.
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Categoría: basurero, tecno

Desde hace mucho tiempo, y más trabajando de lo que trabajo, la gente me consulta acerca de tecnología y compras. Siempre he mantenido una postura pro-software libre y demás fauna talibana, con lo que el sentimiento de frustración era inherente a estas consultas. Porque independientemente de mi respuesta, la elección de la persona que me hacía la consulta era (y es) el software que el 95% de la humanidad elige.

Pero de un tiempo a esta parte, he decido pasar olímpicamente de la elección de quien me pregunta. Acabo antes y me preocupo menos. Y no lo hago notar. Dato importante este porque, si te cabreas y lo notas, la siguiente cuestión suele ser “¿Porqué te molestas?“. Y antes de contestar algo relacionado con la rama materna del interlocutor totalmente fuera de mi o la opción políticamente más correcta de “Porque no entiendo para que me consultas si luego no me vas a hacer ni puto caso“, lo mejor es no molestarse.

No es que no desee luchar contra molinos, pero el primer paso debe partir de la persona que consulta. Si la pregunta/consulta/favor es tópico, todo el mundo sabe qué software ofimático es el predominante en el mercado. Pero si se demuestra interés o se pregunta directamente por la alternativa, entonces no me importa perder el tiempo, saliva y paciencia en difundir las bondades de las alternativas libres.

Y con esto quiero decir que, al final, cada uno usa la tecnología que comprende, necesita y considera adecuada a sus quehaceres. Y perder el tiempo (el mio, concretamente) gratuitamente en pegarse cabezazos contra un muro que no va a cambiar de idea por mucho que se le demuestre que las soluciones aportadas son gratuitas, legales, seguras y libres.

Verbigracia, ejemplo directo en mi desempeño diario: Toda la información intradepartamental está subida en la nube, concretamente en la solución Apps de Google. Pues a una persona en concreto no le sale del pie aprender/reciclarse/investigar y ha sido la única persona que ha solicitado explicitamente la instalación de ESA suite de aplicaciones porque (y cito literalmente) “es lo que comprendo y con lo que soy más productiva“. Y oye, virguerías hace. Hay que reconocerselo.

El problema es que su mierda de decisión ha supuesto que la gente que trabaja directamente con esa persona reciben exclusivamente documentos generados con esa suite que son incompatibles con programas libres sustitutivos. Con lo que ha habido que instalar dicha suite a todo pichuchi para poder trabajar con los documentos de esa persona. ¿Mi reacción? Pasar de todo. No estoy para enseñar a nadie que no quiere aprender. Y ya tengo suficiente trabajo por si solo como para enfrentarme a solas a una persona cabreada, desmotivada y que no quiere aprender.

Moraleja: No quiero perder ni un minuto de tiempo en explicar nada a nadie que no demuestra el mínimo interés por mis opiniones, por mucho que me consideren experto. O más experto que ellos. Pero claro, en esta sociedad, todo el mundo sabe más que los demás.


jun
02.
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Categoría: humor, jolibú

El febrero pasado, Jordi Évole y su Salvados emitió, en exclusiva, un documental donde se desgranaba una explicación alternativa a los sucesos que provocaron el golpe de estado de 23 de febrero de 1982. Esta explicación alternativa, que contó con la participación de politicos, periodistas y personalidades de la cultura todos conchabados con la historia general, se preparó como denuncia de la situación de los documentos clasificados del 23-F, que, por decirlo finamente, no se verán en público hasta el fin de los tiempos.

Pero el caso, que levantó tanta polvareda, es que la idea no es original. De hecho, el otro día encontré el mitiquísmo documental falso de Spinal Tap: This is Spinal Tap realizado en 1984. La realidad ficticia es el seguimiento de la gira americana de un grupo británico de rock en plena decadencia, sus vivencias, sus roces y la convivencia entre sus miembros. Falso documental donde los actores, músicos semiprofesionales y desconocidos por la época, hablan de sus cuelgues, su música, su futuro y su pasado.

 [Nigel is playing a soft piece on the piano]

Marty DiBergi: It’s very pretty.

Nigel Tufnel: Yeah, I’ve been fooling around with it for a few months.

Marty DiBergi: It’s a bit of a departure from what you normally play.

Nigel Tufnel: It’s part of a trilogy, a musical trilogy I’m working on in D minor which is the saddest of all keys, I find. People weep instantly when they hear it, and I don’t know why.

Marty DiBergi: It’s very nice.

Nigel Tufnel: You know, just simple lines intertwining, you know, very much like – I’m really influenced by Mozart and Bach, and it’s sort of in between those, really. It’s like a Mach piece, really. It’s sort of…

Marty DiBergi: What do you call this?

Nigel Tufnel: Well, this piece is called “Lick My Love Pump”.

Y el caso es que triunfó. No es que fuese algo del momento, si no que, a lo largo de los años, las bromas, las frases y la música del documental han ido adquiriendo rango de leyenda. La frase “Hello, Cleveland!!” gritada a pleno pulmón mientras los miembros del grupo van recorriendo las interioridades del teatro donde intentan dar el bolo de esa noche es uno de esos momentos que se quedan grabados. Los errores y pifias de los músicos mientras tocan en directo pasan a ser legendarios, como la concha de la que el bajista no consigue salir o el asunto de las medidas del cromlech de Stonehenge arranca sonrisas. No puedes dejar de reir cuando te hablan de los 37 baterías anteriores y de las muertes que tuvieron o de los 11 niveles de potencia de los amplificadores. Y las carcajadas arrecian cuando te enteras que Ozzy Osbourne, el cantante de Black Sabbath, cuando vio este filme que nos ocupa, no le hizo ni puta gracia porque pensaba que todo lo mostrado era real.

Bonus track: Los habituales del lugar recordarán el episodio de los Simpson donde Bart vive su primer concierto de rock y su primera revuelta. Adivinen el grupo de rock que toca (04:22)



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