Paradise City 0.3
WHERE THE GRASS IS GREEN AND THE GIRLS ARE PRETTY
abr
07.
Comentarios desactivados
Categoría: ayuntamiento, ira

Hace tiempo que escribí, parafraseando a mi hermano, que cuando maduras, las alegrías duran menos y las decepciones se arrastran más. No hace demasiado tiempo he tenido una decepción muy grande con una persona muy muy muy cercana a mi. Bueno. Corrijo. No ha sido una GRAN decepción. Ha sido la suma de diversos actos más una última gota que desborda el vaso. Y desbordó.

Y es que quizás era algo que se veía venir desde hace tiempo. No por mi, pero los contactos comunes te cuentan historias. Autenticos relatos de terror. E inevitablemente la frase final siempre era la misma (o variantes de la misma), lo cual se ha convertido en una especie de chiste privado que todo el mundo hacía (y hace) cuando se da la circunstancia.

Lo que me parece increíble es que todo el mundo le defiende y le justifica. La frase más repetida en relación al asunto en cuestión es “Ya sabes como es“. Y me enervo. Porque yo también soy como soy y no se me ocurre llenar el vaso de la paciencia de nadie (no hablemos ya de un grupo amplio) con actitudes rayanas en el desprecio y en el insulto. Las excusas de “mi vida es complicada” y la falta de memoria (“Se me olvidó“) empezaban a ser recurrentes y una especie de pitorreo. Contaba con que alguien del grupo saltase antes que yo.

Pero despues del último acto -esa última gota-, y a medida que pasa el tiempo, me encabrono más y más. Porque en primer lugar, el acto detonante es algo que, sencillamente, NO SE HACE. PUNTO. Me ha pillado de sorpresa. No pensé nunca que la persona que se cabrearía iba a ser yo. Por distancia, por alejamiento (lógico por otra parte) de las circunstancias vitales, por ideas profesionales que no compartimos. Y no es tanto el problema que ha habido como la actitud por parte de esta persona una vez calmados los ánimos.

Porque parece que ha pasado nada. Ni una mísera disculpa, ni un puto wassap…. un mínimo de interés, vamos. Parece que se cumple el dicho de “todo son risas hasta…”

Pues hasta aquí hemos llegado. Me queda la espinita de los buenos ratos pasados, pero es que esto ya parece hecho aposta. Y ya digo que no es tanto el acto como el “pues parece que no ha pasado nada“. Las disculpas en el momento no me sirvieron por circunstancias ambientales. Las disculpas hoy y ahora no me sirven porque ya se ha demostrado lo mucho (es decir, nada) que le ha afectado. Es lo que tienen las decepciones. Y esta es de las grandes.


El sábado estuve de comida en una sidrería de Astigarraga. Para quien no lo conozca, es un pueblo guipuzcoano donde se centraliza toda la cosecha de manzanas de la zona para producir sidra. Las “bodegas”, tradicionalmente, dan un menú a base de tortilla de bacalao, bacalao con pimientos, chuletón y nueces, membrillo y queso de postre con toda la sidra que seas capaz de trasegar incluida. Es un modelo que se imita, con mayor o menor acierto en el resto de Euskadi, pero la esencia y la tradición mandan que hay que ir a Astigarraga, porque es el sitio original.

Hace dos meses me invitaron a ir. Dado que la mejor manera de ir, comer y mamarse, es hacerlo en autobús, cuanta más gente vaya y se apunte a llenar el vehículo, más barato sale la excursión. Así que, además de diez conocidos, el resto hasta 40 personas eran extraños para mí.

Por ejemplo, a la izquierda, dos madres que salen por primera vez despues de año largo de lactancia y de cuidados a sus retoños. A la derecha, chica mayor cuya meta es beberse media kupela de sidra y agarrarse el mayor pedo en la historia conocida. Detrás, cuatro garrulos con más bíceps que cerebro pensando beber a morro del pitorro de la kupela. Cerca del conductor, una chica bastante atractiva, con una diana pintada en el culo como futuro blanco de los solteros en cuanto el alcohol comience a correr.

La comida y el posterior choteo no estuvo mal. El problema fue la cantidad de gente (en total, no solo nosotros) que había en el garito, que hizo imposible cualquier intento de meterse en el interior del local a bailar. Pero en el exterior no se estaba mal del todo y había bastante animación.

Puestos en antecedentes, me han contado que uno de los solteros que yo conozco, bien cargadito, como no puede ser de otra manera, intentó acercarse a la chica atractiva y obtuvo una reacción, descrita por los presentes como, “positiva”.

Y llegó la hora de volver, cargaditos, como no podía ser de otra manera, fuimos desfilando y montandonos en el bus de vuelta. Y nuestra sorpresa llegó cuando, en mitad del viaje de vuelta, uno de los garrulos, el más tatuado y con mayor distancia entre hombros, cruza todo el pasillo del bus y le planta un morreo de tornillo, bestial, con exploración lingual de estómago. No fue discreto, no fue cariñoso, no fue, desde mi punto de vista, agradable de ver.

Y es aquí donde todos los que vimos el espectáculo nos volvimos a mirar al soltero A. Y él, no sé si en serio o en broma, solo pudo levantar los pulgares en plan: “Ey, no pasa nada!” Claro que viendo la medida de los brazos del maromo, yo, en su lugar no haría otra cosa. Sentarme y sonreír. Cualquier otro sentimiento acabaría con el tío entrenando sus deltoides y tríceps contra mi hígado. Y lo necesito para vivir.

Esto ya lo he vivido. Ese fue mi siguiente pensamiento. En este momento fue donde volví a revisar toda la historia de mis salidas nocturnas. Y mis intentos (vanos proyectos) de ver a una chica guapa, decirme “me gustaría conocerla” para acto seguido contemplar, con la boca descolgada, como el más baboso, el de flequillo más alto, el de la camisa más abierta o el de mayor cantidad de gomina de los alrededores se tira sobre la susodicha a lo que salga. Con lo que, vuelta calentito para casa.

El señor Parásito, también espectador de lujo del show cuatro asientos por delante, lo definió perfectamente.

Otra vez que se demuestra que la hembra elige al cazador. Nosotros como recolectores lo único que podemos hacer es bajar la cabeza, aceptar nuestro destino y seguir sembrando y recolectando.

No se le puede cambiar ni una coma. Así fue y esa fue exactamente la sensación que recorrió desde mis hombros hasta los pies. Por suerte o por desgracia, ahora mismo vivo una situación muy concreta y estas necesidades las tengo cubiertas. Pero el dejá vú en aquel momento fue como si hubiesen cogido la consciencia del yo actual y se la hubiesen implantado al Ignacio de 20, 22 años. Y el sentimiento, ya sea como espectador o protagonista, hubiese sido el mismo.

P.D.: Mis fuentes confirman que el objetivo final del garrulo no se cumplió. Vamos, que se fue calentito a casa sin compañía. Ahora que tan de moda está 8 Apellidos Vascos, se demuestra que incluso el ser vasca gana al gallito de camisa abierta y brazos musculados y tatuados…. Justicia divina, dirán algunos.


Llevo demasiado tiempo atacado por el trabajo. Se resiente todo; el propio desempeño laboral, mi vida social, los ciclos de descanso/sueño…. Cuando entré en mi puesto actual, además de llevar servidores y demás fauna técnica, era el hombre orquesta (que lo mismo instala un Word, te busca drivers de la tarjeta antediluviana de captura de video para windows 8, que te frie una corbata o te plancha un huevo) para un conjunto de, digamos, 15-20 personas.

La empresa ha crecido. Ahora somos 60. Y por ponerlo claramente, si con 15 ya tenía trabajo, la cosa no se multiplica: Se exponencia. Y teniendo en cuenta que mi curro se divide en servidores, DBA y “atención al cliente”, por asi denominarlo, esta última parte se come al resto. Se come tanto, que tareas habituales de mantenimiento y demás pasan a un horario peligroso como puede ser al llegar a casa.

Solución: Más gente. Lo planteé hace tiempo. Recuerdo el día. Y lo recuerdo porque fue una semana intensísima preparando cosas para la cena de Navidad del curro, además de mis tareas habituales arriba nombradas. Y acabé muerto. El mismo día de la cena y el finde posterior. Y al volver el lunes, pedí a una persona más.

Ayer. Ayer se pusieron a buscarlo intensivamente. Becario, por supuesto. He visto la oferta. Me dan ganas de llorar. Pero donde manda capitán no manda marinero. Y es aquí donde viene la madre del cordero. Yo pedí explicitamente un compañero. Y me están insistiendo machaconamente con que voy a tener un subordinado. Y no quiero.

No quiero porque soy técnico. Bueno o malo, no lo sé. No es humildad ni falsa modestia. Aprendo cada día y aplico esos nuevos conocimientos y los que ya tenía. Pero.

Y este es el puto “pero” que me está trayendo por la calle de la amargura. Y es una cuestión de cultura empresarial de este puto país de chiringuito. Existe (y está implantada en el ADN de los directivos) la creencia de que la única manera de reconocer el trabajo de alguien es ascenderle y ponerle a cargo de otras personas. Y el aumento de sueldo que pueda recibir es por el nuevo puesto que ocupa. No como reconocimiento a sus méritos. Dicho de otra manera: sigues con tu antiguo trabajo cobrando lo mismo y el aumento es porque tienes que organizar el tiempo de otras personas.

Y no. No paso por ahí. Soy técnico. Insisto. Bueno o malo. No lo sé. Pero que sea bueno en lo que hago no implica directamente que sea bueno organizando el tiempo de, en mi caso, un subordinado. Y desde luego, no es que no sepa delegar o no. Es que todavía no puedo hacerlo: estamos hablando de un proceso de formación, un tiempo de aterrizaje, aprender el “Quien es quien” de la empresa y conocer las prioridades. Y eso hace que, aún teniendo mi apoyo a mi lado, todavía no sea “utilizable”, con lo que mi estrés seguirá en esos niveles tan molones arriba comentados.

Siempre cuento la anécdota de un técnico holandés de impresoras HP. Cincuenta tacos, casado, con casa, tres hijos y cochazo que se levantaba 50K leros al año. Técnico. Primer peldaño del escalafón. Su experiencia era tal que conocía al dedillo todos los circuitos impresos pasados y presentes. Un máquina. Un puto crack. Alguien sin responsabilidades organizativas que se dedicaba a trabajar. En lo suyo. Y punto. Y su empresa le reconoce su trabajo, sus méritos y su dedicación subiendole el sueldo. Mentalidad anglosajona vs. mentalidad de chiringuito. ¿Alguien me dice qué filosofía puede ser mejor para el conjunto? Gracias.

Todo el mundo con el que he hablado me dice que debo aprender. No quiero. No puedo. No tengo tiempo. Considero que el mandar, el dirigir, el organizar el tiempo de otras personas es una habilidad con la que se nace, no se hace. Yo no la tengo. No sé si por suerte o por desgracia. Pero si la tuviese, desde luego que no me hubiese dedicado a la informática como medio de vida y profesión.

En fin. Continuará. A ver qué persona aparece por aquí bajo mis órdenes. Y a ver cómo acaba. Seguiré informando.


Pues si. Y antes de que la gente se me lance al cuello llamandome ciertas cosas que no vienen al caso, paso a explicarme:

Llevo cerca de 4 años sin un ordenador decente. He tenido parches, he tenido ordenadores de trabajo y he tenido ordenadores en los que no buscaba tanto un hardware potente como un tamaño y ligereza para moverlo sin dejarme cuello y hombros. Y hete aquí que aprovechando la futura devolución del IVA que me he hecho con un MacBook Pro de 13′.

No me gusta Apple. No me gusta sus políticas de ventas. Sus sistemas operativos se basan en hacer funcionar un software bastante malo sobre unas configuraciones hardware más que decentes. Odio iTunes como plataforma para nada, ni de música, ni, desde luego, de aplicaciones. No pienso utilizar sus servicios de sincronización. Las actualizaciones las haré únicamente durante EL AÑO que amablemente (y pasandose por el forro de los cojones la legislación europea) proporciona Apple.

Y una vez pasado ese año, formateo chachi piruli y le meteré una Fedora. Y tendré el software que yo quiero sobre la plataforma que yo quiero. Alguno dirá que a Apple les dará lo mismo, porque ya han cobrado la venta. No digo que no. Digamos que ha sido caprichazo, porque en el trabajo veo a mucha gente trabajar (y programar) sobre Apple y reconozco que, como plataforma hardware, no tienen rival. Y es el hardware y la manía de complicarlo y hacer todo diferente lo que diferencia a Apple. Así que, si. Entiendo que si tu ecosistema es Apple y respiras y cagas manzanas, todo es bonito, simple y maravilloso. En el sucio mundo de sistemas, en cambio, todo debe funcionar. Y si algo es sucio y farragoso es la manera que tienen en Apple de interrelacionar sistemas de diferentes padres (Windows) y diferentes madres (Linux o hardware concreto). Otro punto en contra de la manzana.

Ah, si. Bonito. Es precioso como un dolor. Cada vez que pulso una tecla o deslizo un dedo por el pad, me entra cargo de conciencia por poner mis sucias pezuñas sobre algo tan hermoso. Por eso, en cuanto he tenido oportunidad, y para personalizarlo y diferenciarme un poquito, le he puesto este vinilo (Abstenerse mac-pijos sensibles)

macandroid

Abrir la caja es entrar en un mundo de sensaciones. Solo falta un chasquido de descompresión y que el vapor salga por la parte inferior de la caja. Todo envueltito perfectamente en plástico transparente para evitar que tus sucias manos de pecador toquen esa superficie metálica…. hasta que lo abres. Y pierde el encanto. Y los de Cupertino (Muhuahuahuahua… hay gente que no soporta esta denominación…. ) han hecho otra venta. Y eso, y lo sé por experencias familiares anteriores con un iPhone, es lo único que les vale.


feb
27.
Comentarios desactivados
Categoría: ayuntamiento

Acabo de colgar al señor Proletario. Media hora de móvil contándonos cosas. Al final del todo, concluimos que a un mal día le sigue otro, este se convierte en una mala semana, esta en un mal mes…

Y en esas estamos. Las decepciones, el trabajo, las malas noticias. Las alegrías, los buenos momentos y los respiros unicamente para descansar son meros chispazos de un mechero en medio de una noche cerrada. Todo el mundo está igual. O por lo menos todo el mundo cercano a mi. No hay demasiadas razones para mantener la sonrisa, no más de un día, un fin de semana. Las decepciones son como lluvia sobre una manta mojada. No acepta más agua. Resbala. Gota a gota.

Estos quince días han sido malos. No por nada especial. Una serie de malas noticias, curro a espuertas, un finde corto y poco cundido por motivos ajenos a la organización… Un cumpleaños (35, gracias) que se alargó hasta altas horas, viajes por doquier… Lamento que últimamente este espacio se convierta en un esporádico ejercicio de miserias, pero es que todo suma. No quiero decir que no haya cosas alegres en mi vida. Las hay. Pero todo lo malo suma. Y esta temporada no es de la mejores.

En fin. Vamos a darle un poco de rock, para animar el rato. Por lo menos, todavía no lo cobran.

Imagen de previsualización de YouTube



Powered by Wordpress
Theme © 2005 - 2009 FrederikM.de
BlueMod is a modification of the blueblog_DE Theme by Oliver Wunder
Alterado por MaY & Narbbag