Paradise City 0.3
WHERE THE GRASS IS GREEN AND THE GIRLS ARE PRETTY

He vivido toda la vida rodeado de fútbol. Bilbao es una ciudad en la que el txikiteo, las relaciones y el Athletic son sagrados. Vaya por delante que no es mi deporte favorito, pero lo comprendo y lo entiendo. Estamos todos de acuerdo en que es una válvula de escape para los problemas diarios de la gente. Que luego se dediquen veinte minutos de televisión diarios al uñero de un jugador de un equipo grande es otra cosa y es lo que no aguanto.

ATHLETIC TXAPELDUN!

Y es por eso que me alegro. Porque una o dos o incluso tres generaciones no sabemos lo que es celebrar nada. Subcampeonatos, finales perdidas… por mucho que se diga lo contrario, las finales están para ganarse y nadie se acuerda del segundo clasificado. La juerga de anoche en Bilbao tuvo que ser épica. Derrotar a todo un señor Barcelona (aunque con esos jugadores, lo de señor cada vez suena peor) en una final a doble partido ha sido un gusto que hacía mucho tiempo, demasiado, que no nos permitíamos.

No será por jugadores. Ayer la Supercopa la levantaron Munian, Aduriz, Williams, Susaeta…. pero quiero pensar que, además de la afición, un trocito de ese trofeo es para Urzaiz, Ziganda, Alkiza, Julen, Etxebe…. esos jugadores del Athletic con los que crecí y que por una cosa o por otra, nunca ganaron nada, a pesar de ser talentosos. Y que coño. Me alegro porque hay gente que conozco y aprecio a quien este trofeo hoy les ha puesto una sonrisa en la cara.

Y para todos aquellos que mantienen que la Supercopa es un trofeo menor, solo tengo que decirles que se desprecia si se pierde o si no se juega. El Athletic y particularmente, Valverde plantearon un partido excelso en San Mamés y aguantaron muy dignamente en el Nou Camp. Asi que valgan estas líneas para celebrar que por primera vez en 31 años, el Athletic ha ganado algo.


Retomo también la sección de cine/dvd con un análisis de una película que me ha sorprendido mucho. No tanto por la idea, sino por el planteamiento de la misma y, desde luego, por su resolución.

La premisa queda clara en los primeros 10 minutos de película: Un programador de una empresa centrada en búsquedas de internet (no, no es ESA alfabética, pero a nadie le sorprendería si lo fuese. O ESA red social. O ESA que se enorgullece de que hardware y software están creados por ellos.) es premiado con un viaje a la finca aislada del mundo que posee el director de la empresa para conocerle y pasar una semana con él. Una vez allí, tras firmar un acuerdo de confidencialidad, descubre que el objeto de su visita es valorar si el último desarrollo personal del director de la empresa podría pasar por una inteligencia humana.

Nada nuevo. Nada que no se haya explorado desde los tiempos de “Metropólis” de Fritz Lang. “Matrix”, “Blade Runner” o “Ghost in the Shell” son ejemplos del contexto subyacente de “Ex-Machina”. ¿Pueden las máquinas ser humanas?

Pero esta película aporta un par de detalles: Ava sabe que es una Inteligencia Artificial. Caleb sabe que está poniendo a prueba a una Inteligencia Artificial. Y precisamente por ello, las reacciones (e interpretaciones) del trío protagonista son genuinas. Aquí no hay fuegos artificiales, disparos, explosiones. El entorno es un laboratorio subterrano con paredes de cemento, con ocasionales vistazos de la naturaleza agreste y salvaje donde se encuentra el laboratorio/casa/escenario.

Y solo eso: juegos de luces e interpretación. Un dilema tan viejo como el cine mismo (Metropólis se estrenó en 1927) pero presentado crudamente. Sin más efectos especiales que el cuerpo de Ava, que choca la primera vez, pero pronto es olvidado por el propio personaje en sí. Y el espectador va descubriendo en el papel de Caleb a si mismo. No tanto por las preguntas que formula, sino por las respuestas de Ava. Todo ello aderezado con la presencia de Adam, el director y creador de Ava, como ojo omnisciente que esconde algo que Caleb (y el espectador) no sabe.

Thriller de ciencia ficción. Pero es interesante observer, tecnicamente, la integración de la aplicación del test de Turing en el desarrollo de la película y la explicación que se da para el modelo de aprendizaje de Ava. El modelo de aprendizaje, empezando por el final, se basa en un análisis de todas las búsquedas realizadas en el portal de la empresa (insisto en que dicha empresa no existe, pero nadie se sorprendería si fuese ESA) filtradas y diferenciadas para que Ava sepa reaccionar a cualquier estímulo, conversacional o no. Y, personalmente, no me soprendería que la tecnología actual ya esté en este punto. Otra cosa sería el desarrollo de la inteligencia artificial de Ava en si, como mecanismo autónomo. Es decir, tendríamos el modelo, pero estamos atrasados respecto al programa consumidor de dicho modelo.

Para los profanos, el test de Turing consiste en que un ser humano accede a un terminal donde hace preguntas y recibe respuestas de un ente oculto a los ojos del ser humano. Si al acabar la interacción el ser humano no es capaz de distinguir si el actor oculto es una máquina, la máquina ha superado el test de Turing. Y es aquí donde el final de la película sorprende. Una solución de boca abierta que aconsejo ver si este texto ha servido de algo. O si la ciencia ficción te dice algo más que naves en llamas, láseres o robots transformandose. Un consejo: Mente abierta y olvidarse del ritmo tan lento de la acción. Lo agradecerán.


¡Bimbambidubi! ¡Dubi! ¡Bimbambidubi! ¡Dubi!

Coño, si es Maqui. Bueno, dejando aparte el hecho de que estoy a 3000 kms de mi centro de trabajo, en un aeropuerto a punto de coger el avión de vuelta y de ser domingo…. Tiene que ser gorda, entiendo…

– Dime, Maqui
– ¿Cómo te pillo?
– A punto de saltar al avión de vuelta. Ilústrame.

Resumiendo. Marrón findesemanero en cliente. Yo no podía quedarme porque esas fechas las tenía apalabradas en/con una celebración familiar y Maqui, en una de esas de ‘hoy por tí, mañana por mí’ se la comió sin decir ni pio. De sábado a domingo pringando como un campeón. Y en estas que, en una conversación guassapera entre Maki y AYF durante el fin de semana, mi nombre salió a relucir. Basicamente, en los términos de que AYF, decidió que yo, el lunes a primerita hora, me personaba en el chiringo del cliente a recoger. Así. En frío y sin anestesia.

– Coño, Maqui, que eso no se hace.
– ¿Qué de todo no se hace?
– Pues hombre, decidir por mi sin consultarme ni estar yo presente.
– Imáginate el fin de semana que me ha dado. Todas las decisiones así o peores.
– Bueno, dado que te has comido el mierdón del finde, me siento culpable y ya que mañana estoy en la capital a primera hora, ya voy yo a recoger. Sin ningún problema, de verdad. ¿Donde es?
– Centro Comercial Chupachups en Quintalacabra de Enmedio.

Blanco me quedé. Me pinchan y no sale sangre.

– Maqui, eso es una hora larga sin atascos desde donde yo vivo y hora y media mínimo para llegar a la oficina…
– Efectivamente. Ya te contaré la de viajes que me he pegado a cuenta del cretino de AYF.

AYF. Denominado así por la facilidad que demuestra el sujeto en concreto para llegar, cargarse todo, encabronar a todo el mundo y salir por piernas. Dicho de otra manera, Atropello Y Fuga. Por resumir, AYF. Uno de esos seres de luz que piensan que todo el mundo dentro de la plantilla está a su absoluto y pleno servicio, independientemente del departamento, cargo, servicio o sueldo. Por supuesto, con niveles cósmicos de peloteo absoluto a directivos y jefazos, pero trato inhumano y despreciable para con curritos. A Maqui y a mi nos la ha jugado un par de veces y no le tenemos especial aprecio. Y por lo que deduzco del tono de Maqui, este finde ha tocado techo.

– Bueno, pues mañana no me esperes, tengo kilometrada.
– Oki. Ya te contaré.

Me monto en el avión rumiando la maravilla que tiene que ser poder elegir a una persona de la oficina y endilgarle un marrón. Maqui me pasa por guassap las capturas de pantalla de la conversación con AYF en la que decide que vaya yo a recoger. Y no contribuyen especialmente a mi sosiego y calma el ver con qué tranquilidad sale mi nombre en lo que suelta AYF. Llego, ceno, me voy a la cama y a las 6:30 estoy saliendo. Los atascos capitalinos no molan nada e intento bordearlos en la medida de lo posible de tal manera que estoy en el destino a las 7:40.

Evidentemente, de quien me tiene que abrir no sé nada y hago tiempo en el coche hasta que aparece un segurata y, tras contarle mis cuitas, me manda a la otra punta del complejo. Con la sensación de que “empieza bien la cosa y verás a qué hora salgo de aquí” aparco en mi segundo destino y para mi sorpresa y regocijo, en diez minutos tengo todo recuperado y apilado en el maletero del Clio.

Guassapeo a Maqui:

– Voy pallá. ¿Ha llegado AYF?
– Coño, qué rapidez.
– No quería saber nada de atascos antes de recoger esto. Repito, está AYF?
– No, todavía no. Te espero para tomar café?
– Mejor no, todavía habrá atasco y no quiero tenerte en ayunas. Salgo.
– Ok.

Hora y media de circulación lenta después entro en la ofi cargando todo el material recogido. Con el rabillo del ojo veo que el puesto de AYF está libre, es decir, no ha llegado todavía. Me acerco al almacén, lo ordeno más o menos y con la satisfacción del deber cumplido, me acerco al área de Sistemas donde Maqui anda domesticando a un $Luser acerca de la impresión de PDFs. Me repantingo en la silla, saco mi portatil, lo enciendo y contemplo el espectaculo. Cuando acaba de collejear al $Luser, Maqui me hace una seña y salimos. Yo a por un café que necesito como el respirar, él a fumar. Y me pone al día.

Por definirlo en una palabra, MIERDA. En dos, PUTA MIERDA. No por nosotros como departamento, si no porque la desorganización en el proyecto ha sido tal, que en ningún momento el cliente se sintió cómodo. Y la imagen de profesionalidad cayó como un ladrillo. Maqui tuvo que aportar soluciones propias que no se le han pagado, los chicos que debían estar presentes cumplieron, pero a cambio de poco menos que nada y el hardware tuvo varios problemas de rendimiento ya detectados, pero “como ya estaba montado, a tirar con ello a muerte“. AYF dixit. Y Maqui cabreado. Como una mona. Porque por lo visto AYF todavía tuvo las santas pelotas de ponerse chulo acerca del desempeño general del departamento de sistemas. Y de Maqui en particular durante ese finde en concreto. Y Maqui será muchas cosas, pero laboralmente no se le puede reprochar nada. Cosa que todo el mundo sabe, excepto AYF. Que, para redondear la jugada, tuvo las santas pelotas de no dignarse a aparecer en el evento en cuestión.

(El que quiera saber el final de la historia, que me avise.)


ago
07.
Comentarios desactivados en Nunca te Fíes de un Hosting Compartido
Categoría: ayuntamiento, basurero

Bueno, el tiempo tan largo que llevo sin escribir ha tenido una causa técnica. Y es que cuando he intentado loguearme dentro del CMS, indefectiblemente me salía un error de “No se puede conectar con la base de datos”.

¿Curioso cuanto menos, verdad? Pero hete aquí que el resto de funcionalidades del site se mantenían. Se navegaba (algo), pero vamos, dado que la página principal se mantiene… y que nadie se ha quejado directamente, pues le he ido dando cancha.

Hasta que un cliente del curro nos ha obligado a meter un sitio en un hosting compartido. Ya sabéis, ese engendro cósmico que los proveedores mantienen para cobrar barato algo que debería ser barato y funcional: Coges n servidores y “enjaulas” a los usuarios para que suban su contenido en su directorio base. Hecho esto, les proporcionas un acceso a otra máquina diferente de la anterior, con servidor de base de datos en este caso, y voilá… 3000 usuarios en 5 servidores de web y uno de base de datos. Hierros amortizados en un año y a dormir.

El caso es que este cliente nos ha hecho la gorrinada de meter un sitio de preproducción en un engendro de esta clase y a mi se me encendió la bombillita…. ¿Y si en wordpress estoy viendo estáticos generados por el plugin de caché y REALMENTE no tengo acceso a la base de datos?

Premio, botellita y coco. Mi proveedor me ha cambiado la cadena de conexión al servidor de base de datos, y sin ello correctamente configurado, esta entrada, por ejemplo, no existiría. Para que te fíes. Back to work!


abr
21.
Comentarios desactivados en Capa y Espada
Categoría: ayuntamiento, biblioteca

El desconocido se plantó ante el umbral. Justo a tiempo. La llovizna pellizcaba su cara y el fondo de truenos le había acompañado en las últimas horas del atardecer, en los últimos tramos de su ya largo peregrinar. Con todo, se permitió apoyarse un momento en el portal y echar la vista atrás. Los últimos rayos del sol solo conseguían potenciar el contraste entre unos pocos edificios de la aldea dominada por el torreón y la ominosa oscuridad preñada de relámpagos que cada vez se acercaba más y más.

El viajero se preguntó si realmente el destino merecía la pena. Tantos peligros y avatares del viaje solo por consultar a un desconocido. Ya era tarde y tendría que confiar en la hospitalidad y amabilidad del habitante de la torre. Y que respondiese a sus interrogantes. Suspiró, dió una última mirada al valle y a la tenebrosa noche que se acercaba implacablemente y se giró.

Más tarde no recordó haber golpeado siquiera la puerta, pero esta se entornó con un chirrido helador.

– “Mierda de banshee.” juró entre dientes.

Le habían hablado del habitante como un mago poderoso, de su maestría en mil y un hechizos, de que sus consejos movían fronteras y de sus videncias proféticas que señores y reyes buscaban. Al cruzar el umbral el viajero no pudo reprimir un escalofrío. Y con la fama legendaria que el hechicero había logrado, se preguntó por si volvería a salir. Con la cabeza y el corazón en su sitio, de ser posible.

Y allí estaba. Sentado en un sillón, enfrente de una mesa y con la chimenea ardiendo a su vera. La capucha ocultaba el rostro y la voz llenó la habitación.

– “Mierda de banshee. Bien, esa falta de educación te saca de los lameculos relamidos de las Órdenes de Hechicería. Y tu ropa no es tan buena ni tan uniforme como para servir a uno de los Reyes Viejos. No obstante, se te ve viajado, lo suficiente como para saber lo que es una banshee.”

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