Paradise City 0.3
WHERE THE GRASS IS GREEN AND THE GIRLS ARE PRETTY

A cuenta de esta imagen:

Trilogía de Indiana Jones

MaY: La saga de Indiana Jones son tres películas y un puto engendro.
M: ¿El Templo Maldito?
MaY: Esta conversación ha terminado.

Y ya sabéis que estoy sensible con el temita….


ene
27.
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Categoría: basurero

Reconozco que he caído. Visto el desarrollo y final del AC Revelations, me juré y perjuré que iba a comprarse el siguiente la madre del CEO de Ubisoft. Y mantuve mi palabra durante el lanzamiento de AC III y los posteriores meses. Incluso no quise saber nada del Black Flag, para que se vea mi resistencia….

… hasta que el otro día encontré un pack (ahora los llaman bundles) con el III, el Black Flag y el port a HD del AC-Liberation por 40 euros. Y como la carne es débil, me lo cogí. He tardado dos meses (por motivos propios y ajenos) en terminarme el III y puedo asegurar que supera, con mucho, al AC Revelations. Lo supera en todo lo negativo, por supuesto.

Empecemos por lo importante: La ambientación. Visto que la época no da mucho de si en lo referente a edificios y ciudades (las versiones coloniales de Boston y Nueva York no son precisamente reconocibles), el fuerte de las habilidades de Connor (el nombre nativo es impronunciable) es el parkour clásico de la saga, pero aplicado a la naturaleza en una zona denominada Frontera, donde hay escasísimos edificios y todo se basa en árboles y rocas. Así que el modo clásico de parkour en las ciudades sigue estando, pero al no tener ni una dimensión urbana ni un desarrollo histórico como podía ser la Roma del AC Hermandad, la ambientación cojea bastante por ese lado.

La historia: Da la sensación de que las ediciones anteriores de la saga vendieron poco en el territorio estadounidense, asi que algún iluminado pensó que si ambientaban una entrega del Assasins Creed en la época colonial-revolucionaria, la trama histórica de Washington, Franklin y demás padres fundadores de Estados Unidos serviría para atraer a todos los compradores yanquis. El problema es que esa parte de la historia norteamericana está totalmente documentada (es lo que tiene ser una nación joven nacida en los comienzos de la Revolución Industrial) y las acciones de personaje de Connor no son del todo creibles en un contexto tan documentado. Además, influye el hecho de que Connor, como protagonista, tenga el mismo carisma que una piedra: Todo son mandados, todo son recados, todo son encargos de terceros. Parece como si no tuviese voluntad propia. Haytam, por no irnos demasiado lejos, como antagonista y protagonista del tutorial, le da mil vueltas a su hijo. Y, claro, despues de haber “llevado” a Altair y a Ezio, Connor queda un par de peldaños por debajo en personalidad.

Como quiera que no todo iba a ser malo, hay que reconocer que las misiones marítimas son un soplo de aire fresco en lo referente a la jugabilidad. Lo de llevar un barco en medio de batallas marítimas y ser testigo de los embates de tus enemigos y de los elementos tiene su aquel y me ha sorprendido gratamente. Pero es la única sorpresa agradable de esta entrega de la historia de Desmond. Nada nuevo bajo el sol, más de lo mismo, ambientación y carisma escasos en este episodio. Del resto del pack no espero demasiado del port a HD del Liberation y por lo poco que he leído, el Black Flag supera a este AC III. Con poco que haga no será difícil.


ene
21.
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Categoría: basurero

De mis aventuras laborales, hay que decir que he tenido de todo: Experiencias buenas, malas y reguleras. Pero hasta de las malas he sacado enseñanzas. Alguno puede decir que es muy fácil hablar desde la perspectiva del empleado y que habría que ponerse en la piel del empleador en cada caso. No digo que no, pero tener el culo pelado tras haber pasado por varias empresas supone una colección de puntos de vista y experiencias que habrá que valorar:

I) Puteale, pero tenle contento.

Es un empleado, pero es persona. Cualquiera puede mandar cosas a un subordinado. Se llama jerarquía. Escalafón. Cadena de mando. Lo que ya no resulta tan fácil es hacer que ese mismo subordinado haga esas mismas cosas con una sonrisa. O que haga esa misma tarea 20 veces seguidas. O que haga esa misma tarea 20 veces seguidas con una sonrisa. Creo que se empieza a ver el patrón, ¿verdad? Pues si, que haga esa misma tarea 20 veces, pero interesate. Intenta quitar hierro a la situación. Un chascarrillo, un chistecillo… hay que hacer sentir escuchado al empleado. Ojo, tampoco hay que pasarse no vaya a ser que se piense que encima, cachondeo.

II) Predica con el ejemplo: Si le vas a putear, no te desentiendas.

“Mandar” o “Soy tu jefe” no significa coger a un empleado a las cinco y media de la tarde de un viernes, decirle que tiene que hacer, coger la chaqueta y pirarse sin el menor recato. Hay que tener por seguro que el subordinado tiene las mismas ganas que tú (o más, por lo general) de salir escopetado por la puerta del lugar donde pasa la mayor parte del día. Sientate con él. Que sienta que, aún siendo una hijoputez lo que tienen intención de hacerte, la persona responsable no se lava las manos y, aún no siendo la mano ejecutora, muestra un mínimo de interés por la tarea en cuestión.

III) Recompensa inmediatamente las cosas excepcionales y urgentes. Las demoras suponen posos para el futuro.

Un fin de semana de disponibilidad plena, unas tareas a realizar en plenas vacaciones, llamadas a deshoras… No es nada que nadie pueda decir que se libra de hacerlo. Todos sabemos que si toca, no queda otra y que dentro de lo poco habitual, puede considerarse normal. Pero de la misma manera que se contacta con el empleado, es decir, repentinamente y sin previo aviso, estos contactos deben ser recompensados del mismo modo. Y no dejar la sensación de no haber merecido la pena, primero, y, desde luego, por si se repite la circunstancia, que el empleado nunca piense que la próxima vez, va a coger el contacto fuera de horas la asadora de pollos conocida como Rita. Porque en las anteriores nunca se ha recibido compensación.

IV) Si delegas, confía. Si lo tienes bajo todo tu pulgar, das sensación de desconfianza.

No puedes tener todo bajo tu control. Entiendo que cuando se empieza en una empresa, hay tareas que no pueden delegarse por motivos obvios económicos. Pero si las cosas te van bien y empiezas a contratar gente para que se pelee en el barro por tí debes empezar a confiar en esa gente. Seguir en la brecha manteniendo que las cosas que no haces tu personalmente no son de tu entera confianza mina el espíritu de tu equipo, hasta el punto de que la gente se pregunte, en la enésima vez que les enmiendan la plana, que pintan ahí. Y ojo, no estoy hablando de catástrofes o cagotes espectaculares, sino de correcciones en las cuales prima más el criterio personal del jefe antes que el del empleado. Y repito, la primera vez igual no ocurre nada. Pero a la décima, el empleado puede preguntarse -con razón- qué carajo pinta ahí para que le deshagan todo el trabajo porque no está a gusto del jefe.

V) El viernes por la tarde no existe. Existe el lunes por la mañana.

Un plazo de entrega nunca debe ser un viernes a última hora (salvo casos excepcionales). La gente está con la cabeza en otra parte. El viernes por la tarde debería ser un plazo de tiempo donde la gente debería estar en modo automático, haciendo alguna tarea de concentración mínima, pero de nulo esfuerzo. La semana suele ser larga, y despues de comer un viernes, lo último que apetece hacer es que te endosen un bonito marrón. Ni como jefe ni como empleado. Y este es un detalle que yo (personalmente) empiezo a valorar muchísimo. Máxime cuando meto cerca de 40 horas de lunes a jueves y llego con el cerebro pelín pasado al viernes…


ene
05.

(Bueno, como va a haber spoilers a cascoporro, ya sabeís que hay que darle al enlace de leer más…. graciaaaas)


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dic
31.
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Categoría: ayuntamiento

Otro año. Parece que cada vez pasan más rápido. Las decepciones calan un poquito más e intentas exprimir al máximo las alegrías, porque últimamente solo son las malas noticias las que pesan en el ánimo.

Aquí estamos. Otra órbita más de esta pelota de hierro interestelar alrededor de su estrella. Cosa que no tiene nada de especial, más que esta manía que tenemos los seres humanos de ponernos a revisar los doce meses anteriores para en la medida de lo posible, evitar repetir las experiencias negativas y, como mínimo, tener nuevos y felices momentos. Y este es mi caso.

Año puñetero en lo laboral, las cosas como son. He salido de autónomo, -supuestamente- me han puesto un superior, mi carga de trabajo ha sido incrementada y el sueldo no se ha alterado. Ni para abajo (todavía tengo que dar gracias) ni para arriba (cosa que no entiendo del todo). La primera tanda de vacaciones fue provechosa, tanto en el viaje en si como con la compañía y este segundo periodo me está tocando mucho la moral por cosas accesorias a lo que viene ser el trabajo diario en si mismo, pero con la justificación de que al menos tengo curro…

Y en lo personal… bueno. Ni bien ni mal sino todo lo contrario. Ahí sigo. Ahí seguimos. Solo espero que este año que entra sea algún paso más concreto en dirección a la estabilidad. Y hasta aquí todo lo que es el balance. Mis deseos para este año que estrenamos son simples: Un poco más de tiempo y vida propia. El curro me está absorbiendo demasiado y mi idea inicial de evolucionar en una dirección se está encontrando con una serie de obstaculos insalvables que, para resolverlos rapidamente, la única solución sería encontrar otra cosa. Y como todo el mundo en TI sabe, esto no es lo que uno quiere, sino lo que se encuentra.

Y poco más. No puedo poner nada más concreto. La experiencia, ya digo. Uno planea unas cosas y el cabrón de Murphy dispone otras. Basicamente, lo comentado acerca del curro, seguir cerca (bits y quedadas mediante) de la gente que me demuestra que les importo y valorar una mudanza a otro sitio. Lo mejor, con M.

Sean buenos. Feliz año nuevo.



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